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El ansiado despegue del Laredo

Camino celebra uno de los goles del Laredo ante el Castro.
Camino celebra uno de los goles del Laredo ante el Castro. / Roberto Ruiz
  • En el Charles consideran el triunfo ante el Castro como un punto de inflexión

Los tres puntos conseguidos por el Laredo ante el Castro no sólo han supuesto el fin de la crisis de cuatro derrotas y un empate en las últimas cinco jornadas, sino que fortalece el proceso de crecimiento del equipo pejino. En el vestuario rojillo se considera el victorioso choque como un punto de inflexión para escalar hacia los puestos que dan acceso a jugar la fase de ascenso a Segunda División B. Las próximas jornadas ligueras, ante rivales como Rayo Cantabria, Atlético Albericia, Racing B, Gimnástica o Cayón constatarán si la propulsión pejina es real o se queda en mera espuma. Sin embargo, varios factores permiten confiar en que la línea trazada el pasado sábado en San Lorenzo tendrá continuidad.

El Charles de José Gómez ha mostrado varias caras. Durante los primeros partidos se alabó su condición de equipo rocoso, un conjunto férreo que ofrecía pocas concesiones a sus rivales. Además, si los contrarios lograban tirar a puerta, se topaban con un pulpo llamado David. El Laredo se guarecía bien pero, en contrapartida, sufría los efectos de la escasa producción ofensiva. Gómez quiso corregir la falta de oportunidades, el equipo se estiró hacia adelante y llegó la fragilidad atrás, con errores defensivos de bulto.

Ante el Castro, el conjunto pejino encontró el equilibrio y se mostró dañino arriba y bien plantado atrás, con ayudas constantes y un triángulo en el medio del campo que se reveló efectivo. Ganó por tres goles de diferencia y dejó su portería a cero por cuarta vez en las trece jornadas que se llevan disputadas. La defensa vivió una prueba de fuego ante el Castro. Borja, que es el máximo goleador del conjunto visitante, no pudo incrementar su estadística anotadora, dado que se topó con los dos centrales de referencia. Gonzalo volvió a asomarse a la titularidad, esta vez con nota, y Santi Vélez exhibió contundencia y mucha seguridad en el juego aéreo. Además, Gómez otorgó los laterales a dos defensas que siempre responden: Toño y Cano.

Lesión de Manu

La crisis del Laredo llegó, en gran medida, por la pérdida de influencia de la medular. La lesión de Manu privó al equipo de una de sus piezas más determinantes. Pero el nuevo puesto otorgado por el técnico de Virgen de la Peña a Roberto Cano en el centro del campo ha permitido dar nuevos aires a un equipo que empieza a imponer su ley en la sala de máquinas. Además, Tocornal ya carbura, después de afilarse física y tácticamente, y camina hacia su mejor nivel. Óscar también demuestra signos de progresión y Luis Gómez se siente importante como pivote defensivo, cada vez con más peso sobre el césped.

Como ha señalado el propio técnico pejino, José Gómez, el Laredo ha ido creciendo en medio de la crisis de resultados y de las numerosas lesiones sufridas en lo que se lleva de campeonato. Por eso al equipo rojillo le faltó continuidad y concreción, pero demostró su potencial en algunos tramos de la larga pesadilla: la solvente primera parte frente al Barreda previa a los goles encajados; el ramillete de ocasiones creadas (aunque no materializadas) ante el Selaya; los minutos de control frente al Velarde antes de la inmolación defensiva; el cuarto de hora inicial en el campo del Vimenor con el 1-2 a favor. Gómez ha trabajado para potenciar las virtudes en esos intervalos, que cristalizaron de manera generalizada ante el Castro. Incluso en los peores momentos de la crisis, hubo destellos.

La mezcla de juventud y veteranía del equipo y la conjunción de todas las piezas del mecano requerían un tiempo que las derrotas no han interrumpido. Dentro y fuera de San Lorenzo, se contempla a José Gómez como el entrenador ideal para sacar todo el jugo a la plantilla. La directiva ha demostrado con hechos la confianza depositada en el técnico. La afición, lejos de caer en estados de histeria, ha redoblado su apoyo a los jugadores y al propio Gómez. La comunión no sólo no se ha interrumpido, sino que se ha fortalecido en las semanas de zozobra. La grada de San Lorenzo puede que no esté muy poblada –debido principalmente a que no tiene ni tan siquiera una cubierta en caso de lluvia, como sucedió el pasado sábado–, pero apoya sin condiciones al equipo de su pueblo.