Fútbol

«No he pensado en la retirada»

César Caneda posa con camisetas de los equipos en los que ha jugado./José Montes
César Caneda posa con camisetas de los equipos en los que ha jugado. / José Montes

El exracinguista César Caneda, que acabará la temporada con 40 años en el Logroñés, es el jugador de campo de más edad del fútbol profesional

JAVIER ORTIZ DE LAZCANO

«No he pensado en la retirada. Cuando una temporada juegue 15 partidos, habrá llegado el momento». Pero sucede que el defensa acaba pletórico cada campaña. Desde que dejó el Athletic con 26 años, ha disputado todos los cursos más de 30 duelos. Y en esas sigue. En el Logroñés ha jugado completos los tres primeros partidos. «En el vestuario me llaman abuelo», dice con una sonrisa en el centro de Hefitsports de Vitoria del que es socio y en el que trabaja. César acepta de buen grado las bromas. «Les contesto que a ver si llegan ellos a esta altura».

Han pasado 22 años desde que debutó en Segunda B con el Aurrerá. Doce equipos en el camino, 756 partidos (siete de ellos con la selección sub 20) y 65.190 minutos en encuentros oficiales. ¿Su secreto?: «La alimentación, el descanso y la prevención de las lesiones».

Sobre esos tres pilares ha construido su reputación de incombustible. «Hay que sacrificarse para conseguir lo que buscas. Ni sé la última vez que me dieron las cinco de la mañana en una fiesta. Y cada día llego una hora antes del entrenamiento a trabajar». Todo ese tiempo le ha dado incluso para cambiar de nombre deportivo. Originalmente era César; a secas. Pero a la muerte de su madre decidió hacerle un homenaje y colocarse su segundo apellido, Caneda, en el dorsal.

Su secreto está en «la alimentación, el descanso y la prevención de lesiones»

Antes de aterrizar en el Athletic el fútbol ya le dio una enorme satisfacción. Jugaba en el Aurrerá, en donde también se formó otro central que llegó al Athletic, Aitor Ocio. «Mi hermana ha preguntado por ti», le dijo. «Aitor hizo de Celestina», bromea. El destino les unió para siempre. Aquella muchacha, Amaia, es hoy su esposa y la madre de sus dos hijos, Aritz y Unax. Siguen la saga en el Aurrerá, pero ninguno es defensa.

César ha dejado huella en el fútbol sin ser un superdotado, como él mismo reconoce. «A mis hijos les digo que hay gente con unas capacidades extraordinarias. Yo no he tenido esa suerte. Todo lo que he conseguido ha sido a base de currar, de esforzarme». El recorrido sin final de César por el fútbol sólo se explica desde una tremenda pasión. «Mi motivación es que disfruto mucho entrenando y compitiendo. Es un reto ser el veterano del equipo y rendir». Eso sí, admite con franqueza que hay otro factor. «Es el sueldo que entra en casa. Si tuviera mucho dinero... Otros compañeros míos han ganado mucho y ahora viven de las rentas. Yo no he tenido esa suerte».

A partir de una cierta edad, los jugadores comienzan a percibir desconfianza en su entorno. A César ya le han echado dos veces por viejo. Le sucedió por primera vez en el Mirandés en 2014-15. Tenía 36 años. Fue el jugador que más minutos disputó en aquella campaña de Segunda, 3.870 en 43 partidos. Doce meses después le ocurrió lo mismo en los Campos de Sport. Tras la dimisión de Pedro Munitis, su sustituto, el actual técnico del Racing, Ángel Viadero, buscaba futbolistas más jóvenes. Abandonó el Racing como el jugador con más minutos sobre el césped, 3.330, aunque también con un curioso reproche: sólo cinco tarjetas amarillas en toda la temporada, poco para el central titular. En plena decepción por no ascender, se acusó a la defensa de ser demasiado blanda.

Carlos Pouso le reclutó para el Logroñés tras su salida de Santander. «No le importó mi edad». Respondió a su manera, con 3.129 minutos. Esta vez no fue el primero en esta clasificación. Le superó Paredes con 3.301. César se ganó la continuidad. Ahora, parece dispuesto a reeditar en Las Gaunas otra de esas temporadas por encima de los 30 partidos. Si lo logra, que nadie le prepare el partido homenaje. «Sé que habrá una temporada en la que jugaré quince partidos, pero ese momento por ahora no ha llegado. Si juego 35, seguiré, a no ser que venga otro que me diga que soy muy viejo. No pienso en la retirada. Voy a año a año».

No le quita las ganas ni siquiera el hecho de que su carrera haya tenido un sentido decreciente. De tocar el cielo de Primera y la Champions (un partido en 1998-99) con el Athletic, a jugar en Segunda A y B. Ni siquiera la dura vida de jugador del Guijuelo le desanimó. «Fui joven a Lezama y pensaba que todo el fútbol era como allí. En Guijuelo me encontré con que llegaba una hora antes a entrenar para trabajar en la prevención de lesiones, pero el que abría el campo apenas aparecía cinco minutos antes. Y ademas nos teníamos que llevar la ropa a casa a lavarla. He conocido el fútbol de élite y el de abajo. He disfrutado muchísimo en los dos y quiero seguir haciéndolo».

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