El utillero agredido en el partido entre el Revilla y el Ribamontán evoluciona favorablemente

El utillero agredido en el partido entre el Revilla y el Ribamontán evoluciona favorablemente

«Ni le conozco; solo sé que me pegó no sé cuántos puñetazos», dice Jesús González Salmón

Aser Falagán
ASER FALAGÁNSantander

«Todo pasó en unos segundos. Estábamos festejando el gol del Revilla y el tío se avalanzó sobre mí. Ni le conozco, no sé quién es. Solo sé lo que me han contado los amigos. Me pegó no sé cuántos puñetazos, pero más de uno, porque me lo han dicho mis amigos, que yo ni me enteré». Son las palabras de Jesús González Salmón, conocido en Camargo y en su equipo como Chuchi, tras la agresión sufrida en el partido entre Revilla y Ribamontán, en el que fue atacado por celebrar el gol de su equipo, conseguido sobre el final del tiempo reglamentario por el portero camargués, Miguel Arenal.

Chuchi sufrió la acometida en la tribuna del campo camargués y ni siquiera conoce a su agresor: «Debía ser, o por lo menos eso me imagino, un aficionado del Riba, porque estábamos más o menos mezclados en la grada, como es lo normal. Era un partido de mucha tensión; jugábamos el tercero contra el cuarto y me imagino que se acumularon muchas cosas», insiste Salmón antes de acotar que «antes no habíamos tenido ningún problema, yo ni siquiera sé quién era ni le conocía. No tuvimos ninguna enganchada durante el partido, así que supongo que le sentaría mal que celebrara el gol y saltó. No sé; imagino que ahora estará arrepentido», comentaba.

En cuanto al suceso en sí, no recuerda mucho más: «La verdad es que no sé lo que pasó, si me dio uno o cinco puñetazos; no te puedo decir, más de uno seguro. Todo lo que hice fue poner mano en la cara para protegerme y los amigos me han dicho que me caí al suelo y que perdí la consciencia dos o tres minutos. Menos mal que tenía a un amigo cerca para hacerme los primeros auxilios», se felicitaba ayer en su domicilio y completamente recuperado, aunque aún molesto y con medicación, a la espera del juicio rápido, que se celebrará pasado mañana, jueves, a partir de las 10.00 horas en la sede judicial de las Salesas.

El acta del partido, que contrariamente a lo habitual no se envió de inmediato, dado los numerosos incidentes, narra de forma explícita los hechos: Tras la consecución del gol logrado por el equipo local, durante la celebración de este gol, se produce una riña tumultuaria en la grada, en la situada encima del banquillo visitante, en la que participaron varios aficionados de ambos equipos».

«Durante este hecho -prosigue- una aficionado quedó tendido en el suelo de la grada, precisando asistencia médica y siendo trasladado al centro médico más cercano. Tras este hecho, el delegado del equipo local precisó de la asistencia de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, personándose en las instalaciones en escasos minutos, haciéndose cargo de la situación». El «aficionado» al que se refiere el acta es precisamente Chuchi González Salmón, que el jueves conocerá la identidad de su agresor.

Es un clásico del Revilla, un equipo en cuya fundación colaboró en 1974. A sus sesenta años es el hombre para todo de los camargueses. Un tipo de club. Siempre socio y directivo en varias etapas, también ha desempeñado diversas funciones con el único objetivo de colaborar con el equipo. Como ahora lo hacía en una labor similar a la de utillero, aunque no actuara estrictamente como tal figura: «Soy el utillero y... Hago un poco de todo. He estado en la directiva y ahora ayudo con la ropa en los desplazamientos», explicaba ayer, aún con la agresión reciente.

«Todavía me duele la cabeza y tengo desviación de cervicales», explica, aunque después de ser ingresado en el Hospital Valdecilla se comprobó que sus lesiones podían tratarse en el domicilio y se le dio el alta, según él mismo explica, hacia las tres de la madrugada del sábado al domingo, pocas horas después de ingresar en el centro hospitalario. Aun así, y en cierto modo, se felicita: «Estoy bien, porque de lo que fue a lo que podía haber sido...», reflexiona.

Tras ser atendido por los servicios sanitarios y por la Guardia Civil, una vez fue trasladado al Hospital Valdecilla se le recomendó presentar denuncia, cosa que hizo después, ya con el alta médica, para dar paso al juicio rápido que se verá hoy: «Me avisaron del cuartel de que después de lo que había pasado lo mejor era que denunciara en cuanto estuviera recuperado, y eso es lo que he hecho esta mañana -por ayer-», explicaba el camargués.

Manu Preciado niega las amenazas

La tensión del partido del domingo entre el Revilla y el Ribamontán tendrá como consecuencia no uno, sino dos juicios rápidos, después del fuerte desencuentro que el entrenador de los de Loredo tuvo con el árbitro del partido, Borja Mata. El acta señala que Preciado fue expulsado por dirigirse al colegiado diciendo: «Esto es por tu puta culpa. No era falta. Nos hiciste lo mismo en el partido del Torina». Una vez expulsado, y siempre según la versión que ofrece el árbitro en el acta, le dijo: «Eres un puto sinvergüenza; nos has jodido todo el trabajo de un año, hijo de la gran puta», todo ello «de una forma muy agresiva» y mientras era retenido por el delegado del Ribamontán, según el documento. Según la redacción de Mata, posteriormente volvió a dirigirse a él y le dijo: «Cuando te pille por la calle te voy a matar, so hijo de la gran puta, que eres un puto sinvergüenza», además de otros insultos que «no conseguimos entender correctamente».

Manu Preciado, arrepentido de su actitud, sostiene que el árbitro «miente» en el acta:«Es mentira que le haya amenazado», señalaba ayer el entrenador. «Estoy arrepentido de cómo me he comportado y de haber insultado, pero no he estado ni a dos metros de él, porque me agarraban los jugadores. Le he insultado, es cierto, y me arrepiento, pero no le he amenazado», señalaba ayer Preciado conocedor ya del contenido del acta y la denuncia. El técnico añade que una vez terminado el partido el árbitro quiso hablar con él y se negó: «Me dio con el índice en el pecho tres veces, no de malas, porque quería hablar conmigo», insiste Preciado. «Si quisiera agredirle, qué mejor momento que ese», sostiene.

Se da la circunstancia de que Chucho Salmón es a sus sesenta años un histórico del Revilla que tras la mala experiencia no dejará de seguir a su equipo, aunque reconoce que a partir de ahora piensa tomarse las cosas «con más calma». O al menos «dentro de lo que cabe», y a corto plazo obligado por la medicación a la que se encuentra aún sometido, puesto que todavía debe consumir la medicación para los dolores y efectos secundarios derivados de la agresión, entre ellos Enantyum y algunos relajantes musculares.

Lo que no se le ha quitado es la afición al fútbol y su compromiso con el Revilla. «Iré con el equipo, como he hecho siempre, pero nada más. A ver si no pasan más cosas de estas», confiaba ayer en declaraciones a El Diario Montañés. A sus sesenta años, ha estado «toda la vida» en el club: «Desde la funcación en 1974 siempre he estado vinculado de alguna manera».

Agredido y agresor

Chuchi Salmón cayó desplomado al suelo después de sufrir una agresión por parte de uno de los aficionados del Ribamontán al Mar en la grada de El Crucero, justo cuando el partido entre ambos equipos estaba a punto de finalizar. Tras sufrir la agresión hacia el minuto 90, precisó de la rápida intervención de una ambulancia convencional del 061 que lo trasladó al Hospital Marqués de Valdecilla.

Mientras tanto y desde el momento en que el vocal -así figura en el club- caía y era atendido por los presentes en la misma grada de El Crucero, el agresor emprendió la huida de las instalaciones deportivas. Fue en ese momento cuando los responsables del club camargués cerraron las puertas a la espera de que se personaran las fuerzas del orden. El presunto agresor, al ver que no podía salir, trató de saltar la valla, pero dos directivos del Revilla, uno de ellos policía fuera de servicio, lograron reducirlo. Después la Guardia Civil le identificó.

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