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El nuevo clásico acaba en empate

El nuevo clásico acaba en empate
Antonio 'Sane'

Laredo y Gimnástica no encuentran el gol pese a las numerosas ocasiones que tuvieron

A.SANZ // J. COMPOSTIZOLaredo

En física, la inercia es la propiedad que tienen los cuerpos de permanecer en su estado de reposo o movimiento, o bien, expresado de otra forma, la resistencia que opone la materia a modificar su estado de movimiento, incluyendo cambios en la velocidad o en la dirección del movimiento. Así, como consecuencia, un cuerpo conserva su estado si no hay una fuerza que, actuando sobre él, logra modificarlo. Laredo y Gimnástica, líder y segundo clasificado de la Liga, habían sumado hasta este partido siete victorias consecutivas.

Parecían haber adquirido un estado tal que, salvo que se cruzasen en su camino con una fuerza capaz de detener su marcha, tenían la pinta de seguir ganando partidos como quien fríe churros. De una forma u otra, los dos equipos habían logrado superar a sus rivales, unas veces con más facilidad y otras con menos, y no parecía fácil poner freno a su tendencia a sumar los puntos de tres en tres. Les hacía falta hallar la horma de su zapato, el oponente capaz de detener su inclinación pertinaz al éxito y, hasta cierto punto, se toparon con él.

No era tarea sencilla adivinar el resultado de un partido en el que los dos rivales venían de una trayectoria inmaculada en las últimas siete jornadas. El Laredo llegaba con ventaja de ocho puntos gracias a su buen inicio liguero y su regularidad, es cierto; pero enfrente tenía a una Gimnástica que ha tardado en tomarle el pulso al campeonato y que ya lo ha encontrado. Los blanquiazules necesitaban, antes de nada, una sesión de psicoanálisis. Así, una vez superados sus temores y complejos, han encontrado por fin su identidad. Pleno de confianza en su juego, el conjunto de Torrelavega se ha convertido en un oponente complicado de abordar para cualquiera y en un serio candidato a disputarle el título al Charles.

0 Laredo

David, Toño, Bárcena (Álex Rasines), Mier, Lila, Felipe, Manu Ortiz (Roberto Cano), Luis Gómez, Vinatea, Camino (Óscar) y Montiel.

0 Gimnástica

Álex Ruiz, Fer, Fermín, Camus, Cote, Víctor, Hugo Vitienes, Palazuelos, Nacho Rodríguez, Cagigas y Perry (Javito).

Árbitro
Grande Conde. Amonestó a los locales Camino, Lila, Óscar, Álex Rasines, Roberto Cano y Manu Ortiz. Por parte visitante, a Marquitos, Fermín y Hugo.
Incidencias
Campo de San Lorenzo con mucho barro debido a la lluvia.

El resultado del encuentro puede llevar a engaño. Quien no lo haya visto tal vez piense que fue un partido soso, aburrido, gris, jugado entre dos equipos atenazados por el miedo, más preocupados en no perder que en buscar el triunfo. Sin embargo, nada más alejado de la realidad. Porque el partido puede ser definido de muchas formas, tantas como espectadores, seguramente, pero en ningún caso de tedioso y carente de emoción. Los dos contendientes se emplearon a fondo, con intensidad, y buscaron con ahínco la portería. Conscientes de su personalidad y de su idiosincrasia, no estaban dispuestos a someterse, de ninguna manera. El equipo de Arteche peleó por la posesión y trató de llevar el peso del juego, pero se encontró a una Gimnástica que presiona muy bien, con los jugadores siempre muy encima del balón, y que además no está acostumbrada, ni por la calidad de su plantilla ni por costumbre, a dejarse llevar en el baile, por difícil que éste sea. De hecho, fueron los blanquiazules quienes empezaron mandando, llevando el balón de uno a otro lado con fluidez y buscando el área mediante jugadas rápidas y verticales, con pocos toques.

Ocasiones

Aunque la primera aproximación fue para el Laredo, con un lanzamiento a puerta desde la frontal del área de Manu Ortiz, el primer aviso serio lo dio el equipo de Pablo Lago, con un remate de Cagigas a pase de Nacho Rodríguez que detuvo, no sin dificultad, David. Poco después llegó la siguiente ocasión, tras una falta sobre el delantero centro gimnástico al borde del área que Borja Camus, encargado de la ejecución, envió por encima del larguero. El 9 blanquiazul fue uno de los futbolistas más activos en los minutos iniciales del partido y por sus botas pasaron casi todas las ocasiones de gol de su equipo, como el remate que el guardameta local envió por detrás de la linea de fondo. La Gimnástica, muy bien asentada sobre el terreno de juego, se sentía cómoda. Se ve que está pletórica de confianza en sus posibilidades y no le teme a ningún rival, ni siquiera al líder en su propio estadio, dónde se está mostrando imbatible.

Así, durante más de media hora, el actual campeón de liga mostró su mejor cara, la de un conjunto potente, que es como una roca atrás, que pelea en el centro del campo, donde además cuenta con la calidad de dos futbolistas como Víctor y Palazuelos, y que arriba posee talento y rapidez. No resulta sencillo detener en velocidad a sus extremos Vitienes y Perry, y sus dos delanteros, Cagigas y Nacho, además de entenderse bien y complementarse, son una tortura para sus marcadores; el primero por su envergadura y potencia y el segundo por su movilidad y capacidad de anticipación. Al Laredo le costó entrar en juego ya que no se sentía cómodo. Entre la lluvia, que condicionó bastante el juego, y la presencia de un oponente serio y equilibrado, le costó meterse de lleno en el partido.

Algo titubeante en defensa, en ocasiones parecía partirse en dos, con Luis Gómez como único enlace entre la retaguardia y las posiciones de vanguardia, donde tanto Camino como Vinatea no se sintieron cómodos en ningún momento. Ni ellos dos, ni Montiel por la izquierda ni Manu Ortiz por la derecha, muy bien cubiertos por los laterales blanquiazules, que no les concedieron ni medio metro de distancia. A pesar de la dificultad, el Laredo mejoró a medida que fueron pasando los minutos y en el último cuarto de hora de la primera mitad lograron equilibrar un encuentro que, salvo otra ocasión de Cagigas y un remate alto de Hugo Vitienes, no dio más de sí hasta el descanso.

A su regreso a un césped cada vez más empapado, rápido por unas partes y muy lento y pesado en otras, los dos equipos depararon un partido muy diferente al de la primera mitad. El juego ganó en intensidad y en el apartado físico, con una permanente fricción en el centro del campo, constantes interrupciones y un mayor equilibrio de fuerzas.

Perry dispuso de una gran ocasión nada más reiniciarse el juego. Su lanzamiento lo despejó David y el balón lo recogió Nacho Rodríguez, que no marcó porque el barro detuvo su remate en la misma línea de gol. En seco hubiera sido gol seguro, pero los elementos, en mayor o menor medida, también participan y en esta ocasión le jugaron una mala pasada al ariete blanquiazul. Minutos después estuvo a punto de resarcirse del fallo con un lanzamiento de falta, con un balón que rozó por fuera la escuadra.

El Laredo mejoró en esta segunda parte y tras unos minutos iniciales en los que la Gimnástica le puso en aprietos, poco a poco se fue sacando de encima la presión. Los últimos minutos estuvieron marcados por los cambios y un remate de Cagigas que pudo abrir el marcador.

Un penalti no pitado y un balón que paró el barro en la línea de gol

El entrenador de la Gimnástica, Pablo Lago, señaló al término del partido que la jugada clave del encuentro «ha sido ese balón que se quedó en la línea de gol, ya que lo paró el barro cuando entraba claramente». Asimismo, aseguró que el encuentro fue «un partidazo entre dos equipos que se han vaciado y lo han dejado todo. Quizá hayan faltado los goles pero hemos tenido ocasiones los dos equipos para desnivelar el marcador». De su lado, el entrenador del Laredo, Arteche, coincidió con su homólogo gimnástico en que fue un partido «disputado entre dos grandísimos equipos, jugado de poder a poder y que cualquiera de los dos se podía haber llevado», y reclamó un penalti sobre Vinatea.

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