La Gimnástica entra en puestos de play off

El gimnástico Fermín controla un balón ante la presión de Dosal, del Vimenor./SANE
El gimnástico Fermín controla un balón ante la presión de Dosal, del Vimenor. / SANE

Los torrelaveguenses ascienden a la cuarta posición tras vencer por la mínima al Vimenor

ADELA SANZ VIOÑO.

Al fútbol, como a Dios, escribió Juan José Millás, se puede llegar a través del éxtasis o de la ascesis. El primero de los caminos tiene que ver con la Iluminación, con esa especie de Gracia que bendice a un puñado escaso de privilegiados. El segundo es el escogido por todos aquellos, los más, que pelean por alcanzar su propósito a fuerza de privaciones y de esfuerzo. Ambos senderos son válidos porque conducen al mismo fin de un modo legítimo, aunque solo el segundo depende de uno mismo.

0 VIMENOR

1 GIMNÁSTICA

Vimenor
Vía, Río, Berti, Lucho, Jacobo, Héctor Calleja (Jairo), Mantilla, Dosal, De Cos, Pereda y Raúl Pereda (Óscar Merino) .
Gimnástica
Álex Ruiz, Fer, Fermín, Camus, Cote, Luis Alberto, Vitienes, Palazuelos, Nacho Rodríguez (Javito), Víctor y Perry (Cagigas).
Goles
0-1 m.10, Nacho Rodríguez.
Árbitro
García Lozano. Amonestó a los locales Río, Héctor Calleja, Berti y Dosal y a los visitantes Luis Alberto (2), Álex Ruiz, Palazuelos, Víctor, Cote y Javito.
Incidencias
La Vidriera (Vioño de Piélagos). 300 espectadores.

La Gimnástica logró su cuarto triunfo consecutivo y ya se ha situado entre el puñado de elegidos que pelearán por el ascenso y por el título. Le ha costado dar con el camino, pero parece que lo ha encontrado. No es ni el más ancho ni el más recto ni tampoco el más llano, pero es que ha elegido. Angosto, tortuoso y empinado, no es fácil de seguir, pero, a falta de otro mejor, sirve tan bien como cualquier otro.

Hay ocasiones, no muchas, en las que el fútbol se muestra tal y como un idealista se lo representa en su imaginación: fluido, alegre, pleno de jugadas hermosas, de ocasiones y de goles. Como una sinfonía perfectamente ejecutada. Otras, la mayoría, resulta gris y anodino. Y unas pocas, de vez en cuando, pese a su fealdad, puede resultar bello a su manera, casi épico. Vencer no consiste solo en superar al oponente, sino también a sí mismo, y eso es algo que el equipo de Torrelavega logró en Vioño de Piélagos.

Sin jugar bien y lastrado por la temprana expulsión de Luis Alberto, con dos tarjetas amarillas en poco más de un cuarto de hora, el conjunto dirigido por Pablo Lago consiguió salvar un encuentro que en la mayor parte de las situaciones le habría llevado a la ruina. Marcó pronto y se vio obligado a renunciar al ataque, encerrado en algunas fases del partido en su parcela del campo, preocupado en defender el gol que había conseguido Nacho Rodríguez a los diez minutos.

El partido no fue fácil para los blanquiazules quienes, no obstante, comenzaron de la mejor manera posible, marcando en la primera oportunidad clara de que dispusieron. En una acción a balón parado, tras un saque de esquina que botó Hugo Vitienes, Nacho Rodríguez se adelantó a Vía y remató de cabeza, poniendo en ventaja a su equipo. Tras la alegría, sin embargo, no tardó en llegar la pena, cuando Luis Alberto vio la segunda tarjeta. La primera se la habían mostrado a los cinco minutos por un codazo en el área- puso rumbo al vestuario. A la Gimnástica le quedaba un mundo por delante y se veía obligada a reorganizar su plan inicial.

Lago optó por una de las decisiones más lógicas en casos así: dos líneas de cuatro y un solo punta arriba, para reducir daños en la medida de lo posible. Y consiguió su propósito, ya que anuló el ataque del Vimenor, que no dispuso de su primera ocasión hasta pasada la media hora, cuando Javi Pereda chutó desde la frontal y el balón se fue por encima del larguero. La Gimnástica tampoco gozó de más ocasiones casi hasta el descanso, cuando Perry puso un balón en el área al que a punto estuvo de llegar Nacho Rodríguez.

Ocasiones locales

La segunda parte empezó fría y así se mantuvo durante los primeros diez minutos, cuando se produjo la primera llegada peligrosa del equipo local, que culminó con un zurdazo de Pereda que detuvo Álex Ruiz, quien poco después protagonizó una de las mejores acciones del encuentro al detener un remate de De Cos. La jugada enardeció a los futbolistas verdiblancos, que se volcaron sobre el área visitante tratando de lograr un empate del que se sentían merecedores.

El último cuarto de hora ofreció un duelo de nervios entre un equipo que luchaba por igualar y otro que trataba, por todos los medios de evitar el empate. El Vimenor lo tuvo al alcance de los dedos en otra ocasión, también protagonizada por De Cos, pero esta vez erró en la puntería y el balón se fue alto. Los últimos lances del choque fueron un constante pelear de los de casa contra un muro, que finalmente no consiguieron derribar.

El Vimenor perdió un partido que nueve de cada diez veces hubiera, al menos, empatado. Pero tuvo que resignarse ante la obstinación de un rival que se resistió de un modo heroico.

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