Fútbol | Tercera División

El nuevo cerrojo blanquiazul

El capitán blanquiazul Hugo Vitienes durante un partido./Sane
El capitán blanquiazul Hugo Vitienes durante un partido. / Sane

Las victorias ante Castro y Albericia evidencian la recuperación del equipo

ADELA SANZ TORRELAVEGA.

La posibilidad de victoria radica en el ataque, pero que ser invencible depende de la defensa. Tal vez Pablo Lago haya leído 'El arte de la guerra', o quizás no, pero lo cierto es que ha sabido aplicar a su equipo una de las enseñanzas de Sun Tzu. La Gimnástica ha ganado por fin dos encuentros consecutivos -ante Castro y Albericia, en ambos casos por idéntico resultado (3-0)- y esos triunfos le han servido para acercarse al cuarto puesto, que ya tiene a tan solo cuatro puntos. Dejando a un lado la capacidad ofensiva del equipo, es el máximo goleador del campeonato junto con el líder Laredo -30 goles-, la mejora hay que atribuírsela a que parece haber dado con la solución a sus problemas en la defensa.

Los blanquiazules, que en las primeras once jornadas sólo habían dejado su portería a cero en cuatro ocasiones, no han encajado en tres de las cuatro últimas. Esa era la mejora que el entrenador asturiano buscaba desde que asumió el cargo. Aparte de recuperar la confianza en sí mismos de los jugadores, su objetivo estaba en el rendimiento defensivo, que en su opinión era la clave. Poco a poco se aproxima a su propósito y en los cinco encuentros que ha dirigido, su equipo no ha encajado en tres, lo que se ha materializado en nueve puntos.

Que la Gimnástica ha mejorado atrás es un hecho. En los cuatro últimos partidos solo el Escobedo, y eso en la segunda parte, ha conseguido rematar a puerta. Ni Racing B ni Castro ni Albericia le crearon ocasiones de gol. Por supuesto que no todo se debe a a la fortaleza defensiva blanquiazul, ya que también cuenta el hecho de que algunos de sus rivales apostasen por cerrarse atrás, renunciando al ataque, pero eso no empaña el hecho de que se trata de una mejoría sensible.

Las claves del cambio

Las claves de esta nueva situación son de carácter táctico -el equipo está más equilibrado en las transiciones ataque-defensa y no hay fractura entre las dos líneas anteriores- pero responden sobre todo a varios motivos con nombre propio. La recuperación de Fer ha sido determinante, junto a la presencia de Fermín por la izquierda para asentar los laterales, algo que ha servido para aliviar de trabajo a Borja Camus, que se ha asentado como un pilar sólido en el eje de la zaga.

Además, el retorno de Víctor Fernández en los dos últimos partidos ha dotado de estabilidad al centro del campo, ya que se trata de un futbolista que aúna creatividad y capacidad defensiva. Su trabajo de ayuda atrás ha liberado a Rubén Palazuelos, que ha adelantado ligeramente su posición y ahora se mueve en una zona del campo en la que puede sacar más provecho a su creatividad. La mayor madurez de Nacho González, la seguridad de Cote en la zaga y la polivalencia de Luis Alberto son otros de los factores que han confluido para esta notable mejora que solo hay que prolongar en el tiempo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos