Un símbolo forjado en Solvay

Un Santillana recién incorporado
al Racing desde el Barreda posa
con los aficionados. :: DM/
Un Santillana recién incorporado al Racing desde el Barreda posa con los aficionados. :: DM

Carlos Alonso 'Santillana' despuntó en el Barreda antes de convertirse en uno de los jugadores de referencia del Real Madrid y de la selección española

JOSÉ COMPOSTIZO TORRELAVEGA.

Carlos Alonso González (Santillana del Mar, 1952), conocido futbolísticamente como Santillana, está considerado como uno de los mejores delanteros de la historia del fútbol español, que le recuerda especialmente por su remate de cabeza. Tras brillar en el Racing, militó durante 17 temporadas en el Real Madrid y fue internacional con la selección española en 56 partidos, pero su nombre está también indisolublemente unido al del Barreda, el club desde el que dio el salto a los Campos de Sport y en el que se terminó de fraguar como futbolista. Desde entonces es una figura permanente evocada cuando se echa la vista atrás en Solvay.

Sus primeros pasos como futbolista los dio en el Satélite, para posteriormente fichar por el Barreda, con el que llegó a jugar en una Tercera División que era precisamente eso: la tercera categoría del fútbol español en un equivalente de lo que en la actualidad es la Segunda B.

Tras un breve paso por el Racing en la temporada 1970-71, fichó por el Real Madrid con tan solo 19 años, donde fue gran protagonista de las nueve Ligas que ganó con el conjunto blanco. El final de su trayectoria deportiva llegó en 1988 ante el Valladolid, precisamente con su último gol como jugador blanco y cómo no, de cabeza. Ese día se le entregaron la laureada del Real Madrid y la Medalla al Mérito en el Deporte Cántabro en su categoría de Oro. Con el equipo blanco ganó nueve Ligas, cuatro Copas y dos Copas de la UEFA. Jugó 778 partidos entre oficiales y amistosos con el primer equipo blanco, en los que anotó 352 goles.

Disputó además 56 partidos con la selección española absoluta, con la que marcó quince goles y participó en los Mundiales de Argentina 1978 y España 1982, además de la Eurocopa de 1984, en la que España cayó derrotada en la final frente a Francia. Antes, en el histórico partido clasificatorio ante Malta, en el que España debía de ganar por 11 goles para clasificarse, firmó cuatro tantos para liderar la gesta. Aquel 12-1 que es uno de los recuerdos imborrables del fútbol español.

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