Las vacas, las cabras y el Sámano

Los aficionados se vuelcan con el equipo castreño tras su partido ante el Laredo

Las vacas, las cabras y el Sámano
SANE
José Compostizo
JOSÉ COMPOSTIZOSámano

«No me puedo creer que hoy en día, un equipo de Tercera que hace todo lo posible para competir y entrenar, tengas estas instalaciones, sin luz y con el campo así. Espero que la federación ayude a un club humilde pero con 250 fichas!!». Iago Herrerín es portero en el Athletic Club de Bilbao. Un jugador del cielo del fútbol español, la Primera División. Pero Iago también es castreño. Denostadas en otros aspectos, las redes sociales, a la hora de echar un cable, se las pintan solas. Y el cancerbero de los ‘leones’ ni lo dudó un segundo en dedicar ese comentario –las redes se inundaron con muchos más– a unos paisanos. Todo para ayudar a los futbolistas del Sámano en su reivindicación de un nuevo –y digno– campo de fútbol. Porque las imágenes del Sámano-Laredo del pasado sábado (el partido terminó en empate a uno) han dado la vuelta a España. Dos equipos, el trío arbitral y un balón convertidos en barro. Fútbol en un campo de otro siglo. Pero lejos de esa presunta épica, de ese balompié para hombres, está la cara menos bonita. La de las lesiones, las caídas, la de no poder dar dos pases seguidos. La de un espectáculo impropio de una Liga como la Tercera División cántabra en el año 2018.

El encuentro del sábado, con el campo de Vallegón convertido en un lodazal, ejemplifica las penalidades de un club que reivindica un campo de hierba artificial

Y eso que el Sámano mima a Vallegón hasta el extremo. El equipo entrena en un campo anexo, y en el oficial, sólo los viernes y si no llueve. Pero aún así, los problemas son demasiados. «El campo está muy mal cerrado y muchos días, cuando llegamos a entrenar, tenemos que echar a las vacas y a las cabras del terreno de juego, ya que están pastando en él». Joseba Fernández, presidente del club castreño, señala que se intenta cuidar el terreno de juego al máximo. «Hay una persona, Balbín, que desde las ocho de la mañana está limpiando las casetas y pasando el rodillo al campo. Tampoco tenemos un alumbrado con el que se pueda entrenar con seguridad, dado que hay cuatro focos que apenas lucen. Y en los vestuarios, el calentador dura encendido sólo 15 minutos, por lo que algún jugador siempre se ducha con agua fría».

Las lluvias que han caído en las últimas semanas en la región y el drenaje obsoleto del campo han hecho que Vallegón se convierta en el rey de los lodazales. Ese feudo del barro se ha quedado para los jugadores del equipo de Tercera. «Tenemos más de 200 fichas de niños y no pueden entrenar ni jugar en Vallegón. Tienen que hacerlo en Mioño», apunta Joseba Fernández. «Por eso queremos un campo de hierba artificial, porque hacer un nuevo drenaje en Vallegón sería un parche».

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Lesiones y estilo

El pésimo estado del terreno de juego ha coincidido con la proliferación de lesiones en el cuadro naranja. «En noviembre estábamos inmejorables, pero con este campo hemos tenido varios jugadores lesionados, incluso una de larga duración como es el caso de Kevin», señala Andoni Guerrero, el entrenador del cuadro samaniego. Además de lastrar al equipo en cuanto a lesiones, también Vallegón hace que se resienta el estilo de juego del Sámano. «Arriba tenemos gente más de toque, ya que nosotros hemos hecho una plantilla importante. Pero con estas instalaciones no creo que quieran venir más jugadores al Sámano». Aún así, el equipo castreño suple con toneladas de orgullo su alarmante falta de medios. Los samaniegos son séptimos en la tabla con 40 puntos. Y en ese barrizal aún no conocen la derrota en la presente Liga.

Desde la pedanía de Sámano se intenta ayudar al club en todo lo posible. El alcalde pedáneo, José María Liendo, y su Junta Vecinal, denuncian la situación que padecen las instalaciones, «porque no nos echan una mano en nada desde el Ayuntamiento de Castro Urdiales». Aunque el campo de fútbol es municipal, una parte de los gastos que generan las instalaciones es cubierta por el club. El alcalde pedáneo asegura «hacer todo lo posible para arreglar lo más básico», pero recuerda que «no hay dinero para nada» en la pedanía. Liendo también ha mantenido numerosas reuniones con los responsables del Ayuntamiento de Castro Urdiales, con el fin de intentar «subsanar las deficiencias».

«Por el estado del campo varios jugadores han caído lesionados», señala Andoni Guerrero, el técnico del Sámano

El mal estado del campo del Sámano no es el único en el municipio. «En Castro Urdiales tenemos tres campos de fútbol, Vallegón, Riomar y Mioño. Y todos ellos están impracticables», comenta Carlos Liaño, directivo del Sámano desde hace casi tres décadas.

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Así, las cosas, en el Sámano ya han decidido alzar la voz. Medidas de protesta. «Desde los infantiles en adelante, y siempre que los rivales nos lo permitan, en nuestros encuentros jugados en casa realizaremos un minuto de parón», confirma el presidente del club. Los futuros jugadores del Sámano en defensa de los del presente. Porque la situación actual no invita al optimismo. «Mis jugadores luchan como animales», comenta Andoni Guerrero, «pero cualquier día me dicen ‘aquí tienes la camiseta y las botas y juegas tú’».

Lluvia, frío, y barro. Mucho barro. El esfuerzo del Sámano y el Laredo sobre un campo indigno se ha hecho, aunque sea por unos días, ‘viral’. Lo más probable es que el 25 de febrero, ante el Velarde, el partido en Sámano ya no sea noticia. Pero los jugadores castreños seguirán padeciendo ese campo que sirve de pastizal para vacas y cabras y que les hace ya sentirse extraños cuando juegan de locales. «Ahora mismo, estamos más cómodos fuera que en casa», lamenta el presidente del Sámano.

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