Daniel Plaza, un paso adelante

Daniel Plaza celebra su medalla de oro en los 20 kilómetros marcha en los Juegos de Barcelona'92.
Daniel Plaza celebra su medalla de oro en los 20 kilómetros marcha en los Juegos de Barcelona'92. / R. C.

El catalán fue el primer campeón olímpico español en atletismo, tras la plata de Jordi Llopart en Moscú'80, también en marcha

PEDRO GABILONDO

Los marchadores eran atletas extraños con un rápido caminar casi convulsivo hasta que nuestros ojos se acostumbraron a ver sus pruebas y a admirarlos. Pero, sobre todo, han sido pioneros. He tenido la ocasión de ver en directo tres hitos del atletismo español realizados por marchadores: la primera medalla de oro en un Campeonato de Europa lograda por Jordi Llopart en Praga en 1978, el primer atleta medallista en unos Juegos Olímpicos, que fue el propio atleta del Prat en Moscú en 1980... y por fin el primer oro olímpico que conquistó Dani Plaza en Montjuic en 1992.

Ninguna edición de los Juegos, que incluyeron la marcha en 1908 nada menos, podrá compararse a la de Barcelona. Nunca se planteó a los atletas que su tremendo esfuerzo en 20 o 50 kilómetros -y más en Barcelona con una alta temperatura y humedad del 90%- tuvieran que terminar subiendo al estadio por una cuesta de casi 2.000 metros con 5,8% de desnivel. Exigencias de la ubicación de Montjuic. Sólo la edición de México en 1968 planteó un reto similar por la altitud de la capital azteca, pero sin la cuesta final.

DNI

Daniel Plaza
Fecha de nacimiento
7 de marzo de 1966.
Lugar
El Prat de Llobregat (Barcelona).
Deporte
Atletismo (marcha).
Palmarés
Campeonato del mundo
Medalla de bronce (1993, 20 km).
Campeón olímpico
1992 (20 km).
Campeonato de Europa
Medalla de plata (1990, 20 km).
Juegos Olímpicos
Seúl'88
12º (20 km).
Barcelona'92
Medalla de oro.
Atlanta'96
11º (20 km).

Todos los atletas fueron muy prudentes. Ya desde las ruedas de prensa anteriores comprobamos que temían al calor, a la humedad y a la cuesta del desenlace. «Habrá que hidratarse bien y calcular las fuerzas», dijeron tanto Plaza como Valentí Massana. Plaza recuerda los instantes previos a la prueba: «Yo estaba muy tranquilo pero veía a todos nerviosos».

«A falta de un kilómetro me quedé medio sordo y oí silbidos; lo previo al desvanecimiento» Daniel Plaza

Las noticias y las imágenes que fueron llegando a la tribuna de prensa eran formidables. Plaza había dado un golpe definitivo en el kilómetro 16 y subía lanzado hacia el acceso al estadio y Massana se asomaba a la segunda posición. No sólo era posible el primer oro del atletismo español, sino que podía lograrse un doblete extraordinario.

Plaza recuerda con detalle el «feliz calvario final, en especial los últimos 500 metros, que eran los más duros». «La subida al estadio fue tremenda, a falta de un kilómetro me quedé medio sordo y empecé a oír silbidos. Dicen que es el paso previo al desvanecimiento, pero conseguí llegar».

Daniel Plaza miró hacia atrás en busca de Massana poco antes de entrar exultante en el estadio con el puño en alto y alzó los dos brazos al cruzar la meta ante un público enfervorizado. El abrazo con Jordi Llopart, el pionero, fue todo un reflejo del relevo generacional.

Plaza terminó en un tiempo excelente para ese circuito: 1h22'45''. Eso sí, casi dos minutos más que el precedente campeón, el checo Pribilinec en Seúl, cuatro años antes. Segundo fue el canadiense Le Blanc, a 40 segundos y tercero el italiano De Beneditis a casi minuto y medio.

Plaza borró así su tremenda decepción del año anterior en el Mundial de Tokio. Le estábamos entrevistando ya en la zona mixta por su medalla de bronce cuando le comunicaron que había sido descalificado. Ese bronce mundialista lo recuperaría en 1993 en Stuttgart. Tras retirarse del atletismo, Plaza se licenció en Educación Física y ha trabajado como profesor universitario de esa disciplina en tierras alicantinas. Fue concejal del PP en Torrevieja aunque dimitió de su cargo.

La 'desaparición' de Massana

Frente al cuerpo espigado de Plaza, la menuda figura de Massana (1,65 m, 50 kilos) se empequeñecía por su cara aniñada. Pero era un marchador de formidable técnica y, a pesar de que había recibido dos advertencias en la prueba olímpica barcelonesa, su segundo puesto parecía seguro. Pero a falta de 600 metros, en la espalda del estadio que ya veía tras la dura subida, recibió la tercera tarjeta y fue descalificado. El doblete de los marchadores catalanes quedó malogrado. Su 'desaparición' cuando se esperaba que entrase en el estadio resultó todo un fiasco, aunque las cámaras de televisión ya habían mostrado su forzada parada.

La enorme decepción de aquel jovencito (acababa de cumplir 22 años) en Barcelona no cortó una carrera plagada de éxitos. Aceptó el traspié con resignación y volvió a entrenar y entrenar. Era una baza segura. Temporada tras temporada cazaba alguna medalla. Un año después de Barcelona fue campeón mundial en Stuttgart.

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