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Un triunfo para la esperanza

  • El Independiente derrota al Cisneros, uno de los grandes de la Liga, en un partido ganado a base de intensidad

  • Los cántabros remontaron el marcador adverso con el que se llegó al descanso y un ensayo de Mañero se encargó de ajusticiar a los madrileños

Los restantes equipos de la División de Honor repartidos por media España oyeron ayer un bramido. Lejano, porque venía de Santander. Pero alto y claro. Que no, que atrás ni para coger impulso, venía a decir el mensaje. El bisonte que campea en el escudo del Independiente se encargó de avisar de que los santanderinos, por más que hayan perdido respaldo económico, siguen siendo un equipo aguerrido, duro y, sobre todo, competitivo. En un partido lleno de intensidad y de trabajo defensivo, los verdes noquearon al Cisneros, uno de los equipos llamados a estar -lo está siempre- en la zona muy noble de la Liga junto al VRAC Quesos Entrepinares y el Salvador. Un 35-27 que es un aviso al resto de rivales. El Independiente podrá quedar mejor o peor clasificado en la tabla, pero va a costar un mundo doblegarlo.

San Román recibía a un Cisneros que contaba sus dos partidos ligueros por victorias. Primero contra el Cajasol y después contra el Hernani. Y el choque no se le pudo poner más de cara al Independiente. No habían pasado ni dos minutos cuando el argentino Taiel Palmieri agarró el oval en la zona central del campo y burló a cuantos defensores del 'Colegio' le salieron al paso. Mariano García intentó la transformación del ensayo, pero se le cayó el balón y cuando lo pateó, los defensores madrileños le bloquearon el tiro. Era el 5-0. Poco después, llegó otro de los tradicionales rituales verdes. Patricio Orduña se llevaba un fuerte golpe en la cabeza cuando apenas habían pasado cuatro minutos de encuentro. Otro más a la lista de lesionados que se suma a Sánchez, Latronico y Jurado, que ayer ya estaban en la enfermería y se quedaron fuera de la convocatoria.

Pronto se vieron los poderes de ambos equipos. El Cisneros, siempre un equipo temible en ataque, movía de fábula el balón a la mano. Los verdes, sin estrellas en la ofensiva como en otras temporadas, lo fiaban todo al bloque. También, a los cinco minutos, la parroquia verde presenció los derroteros que iban a tomar las melés, ayer un auténtico tratado de desastres para ambos equipos. La primera de ellas colapsó y eso dio origen al golpe de castigo con el que Ignacio Martínez subía el 5-3 para el Cisneros.

Con el Independiente perdiendo más balones de los deseados en recepciones y sobre todo en touches -hasta cuatro marraron en esa jugada- García y Hernández intercambiaron golpes de castigo para poner el luminoso en el 8-9. Con la mitad del primer tiempo ya cumplida, el encuentro entró en un fase de imprecisiones. Y en la primera melé que pudo jugarse, llegó un mazazo al que San Román no está acostumbrado.

El Independiente reculó en el agrupamiento. El oval terminó en Fran Soriano, que convirtió el ala derecha en un carril de autopista y se fue directo a la zona de ensayo verde para el 8-14 que Martínez no acertó a transformar. García recortó distancias con un golpe de castigo para el 11-14, pero a cinco minutos del final la pesadilla se repitió. En otra melé, el Cisneros puso patines a los santanderinos para robar el balón y forzar un golpe de castigo. Martínez lo pasó para el 11-17 con el que se llegó al descanso. Estaba todo abierto, pero tocaba dar la vuelta al marcador.

Manual de intensidad

El Independiente salió de los vestuarios con varias marchas más. Algo que ni siquiera entorpeció la pronta lesión del capitán Javier de Juan en el minuto 42. La defensa verde maniataba a un Colegio que ya no jugaba tan alegre a la mano. A una touche perdida en la 22 de los azules le siguió una recuperación en la que Leo Bulacio acertó a posar en la zona de marca rival para el 16-17. Daniel Vinuesa, el entrenador del Cisneros, quiso paliar el mayor empuje local con cuatro cambios de tacada, pero de nada sirvió. Tras un error del Colegio, Taiel Palmieri agarró el oval en el ala derecha para entrar en la zona de marca y posar bajo los palos visitantes. Esta vez sí Mariano García acertó a transformar. Era la remontada esperada, el 23-17.

Lo que restaba de partido fue lo mejor que se ha visto en lo poco que va de temporada en San Román. El Cisneros lanzado al ataque y el Independiente con una concentración defensiva de muy alto nivel. Martínez metía más incertidumbre al partido con otro golpe de castigo (23-20). A doce minutos del final, las touches que tantos problemas habían dado durante la mañana por fin salieron como debían.

Andrés Baeck, que ayer se partió la cara con medio equipo rival, cazó una en el cielo santanderino ya en la 22 madrileña y al caer al suelo, entró sin remisión para ensayar y poner en el luminoso el 28-20. Pero los madrileños no bajaron la guardia. En una jugada muy protestada por la grada al entender que había sido balón adelantado, el oval le llegó a Guillermo Molina, que ensayó bajo palos. Martínez transformó para un más que ajustado 28-27.

A seis del final el pateador de los madrileños tuvo medio partido en sus botas. Un golpe de castigo centrado pudo haber puesto al Colegio en ventaja, pero el ayer infalible '14' de los azules marró la patada. El Independiente pasó de la posibilidad de ir por debajo en el luminoso a sentenciar el choque. Los jugadores santanderinos ganaron una melé en el campo de los azules y el balón llegó a un Mañero que hasta ese momento había estado casi inédito.

El canterano aguantó la tarascada de un rival y con un quiebro lleno de clase, se zafó de su defensor para irse a la zona de marca del Cisneros. Mariano García hacía volar el oval por la portería del conjunto visitante para cerrar el partido y llenar de esperanza a toda la familia verde, que tras dos victorias y una derrota ocupa la sexta posición, mitad de la tabla, con nueve puntos. El Independiente se niega a bajar la cabeza ante nadie.

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