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"No entiendo por qué es Diestro quien está buscando a su sustituto en la Federación"

Julián Vélez está valorando presentar su candidatura.
Julián Vélez está valorando presentar su candidatura. / DM
  • Julián Vélez, aspirante a la presidencia de la Federación Cántabra de Bolos y exalcalde de San Vicente de la Barquera, estudiará presentar su candidatura si finalmente la asamblea no encuentra una figura de consenso

Aún no lo tiene decidido. Como ya dijo hace unos días Santos Fidel Ruiz, estaría encantado de ser el próximo presidente de la Federación Cántabra de Bolos, pero todavía está valorando si dar el paso. Julián Vélez (1958), exalcalde de San Vicente de la Barquera, está convencido de que tiene la experiencia suficiente para asumir el cargo con garantías. ¿La duda? Si tendrá los apoyos suficientes de los 50 que el próximo 17 de noviembre decidirán el nombre del sustituto de Fernando Diestro. Si finalmente no hay una persona de consenso entre los representantes del bolo cántabro, entrará en la pelea.

–Sin rodeos, ¿quiere ser presidente de la Federación Cántabra de Bolos?

–Es algo que estoy barajando. Por cuestiones laborales había desistido de esa posibilidad, pero en estos momentos me lo estoy volviendo a pensar. Estoy analizando todo lo que está pasando y pronto tomaré una decisión.

–¿Qué tiene que ocurrir para que dé el paso?

–Lo que está claro es que montar una candidatura alternativa no resulta sencillo. Cuando se cree la asamblea y si sus miembros no tienen un candidato claro, yo, como pueden hacer muchos otros, podría optar al cargo. No lo descarto.

–De momento, lo único seguro es que se presentará Santos Fidel Ruiz…

–No sólo es un candidato, sino un candidato buscado, avalado e impulsado por la actual junta directiva. Hay detalles que me resultan sorprendentes. Santos es un caballero tanto a nivel personal como profesional y tengo por él mucho cariño y respeto. Es uno de mis mitos bolísticos. Pero no entiendo que alguien como Fernando Diestro, que decide dejarlo y que no ha hecho nada durante todo este tiempo para propiciar la inclusión en su junta directiva de gente que se fuese rodando para el futuro, ahora esté buscando a su sustituto.

–Al final los que tienen que votar son los asambleístas, no el presidente saliente…

–Sí, pero es una manera clara de decir que son ellos los que deciden. Todo esto igual hace pensar a alguien que hay cosas que se quieren ocultar y por eso no se quiere meter a nadie que no esté en el círculo de confianza. Sí que me ha sorprendido esta actitud que calificaría como antidemocrática. Si no hubiera candidatos, entendería que se estuvieran moviendo para garantizar un relevo, pero parece que los hay. Por suerte, el mundo de los bolos está muy vivo.

–¿Ha empezado a mantener contactos en busca de apoyos?

–Hace tiempo dije con claridad que estaba interesado y que había hablado con gente porque puedo garantizar que conozco este mundo y que no voy a hacer nada incendiario. Lo que pasa es que cuando empecé a hacer los primeros contactos, no sabía si podría dar el paso, por eso no quería involucrar a nadie en una candidatura.

–¿Y ahora?

–Si cuando se cree la asamblea no hay un candidato claro, pensaré si optar o no. Lo que he dicho desde el principio es que no participaré en batallas. Y desde luego, aunque parece que puede haber más candidatos, si la persona que está al otro lado es Santos, mucho. Le tengo cariño y respeto. Hablaré con el mundo de los bolos. Si una mayoría está con él no tiene sentido plantar la batalla.

–¿Qué ha podido ver en esos primeros contactos?

–Hay acuerdo en que es un buen momento para plantearse debates y pensar en cambios de cara al futuro. No porque las cosas estén mal, sino porque todo está cambiando y hay que adaptarse. Hace falta una reactivación y un impulso.

–Hay quien considera que alguien tan significado políticamente no puede ser el presidente de todos.

–Yo no oculto mi inclinación política, pero mi actividad en estos momentos es nula y cuando yo he estado en política me he destacado por buscar acuerdos y entendimientos y no por crear un clima de confrontación. Me he dedicado a gestionar y no a polémicas estériles. Tener esa experiencia de trato con personas e instituciones, lejos de ser un lastre, es un valor.

–Algunos sectores criticaron su postura durante el conflicto con la Española.

–La actual directiva está utilizando interesadamente el tema de la Española para marcar una diferencia y etiquetarme en un círculo en el que tengo muy buenos amigos, pero con el que no tengo nada que ver.

–¿Cómo valora los 28 años de Diestro al frente de la Cántabra?

–Durante muchos años, ha sido la persona y la directiva que mejor ha trabajado el mundo de los bolos, sin ningún género de dudas. En la última etapa ha comenzado a agotarse ese impulso. No sé si por cansancio o porque hay menos gente trabajando. Creo que las grandes actuaciones se están trabajando adecuadamente, pero hay otros campos que se están olvidando bastante.

–¿Por ejemplo?

–Lo he dicho siempre. El fomento y creación de nuevas escuelas, aunque sea sólo para que los niños aprendan en las diferentes comarcas lo que son los bolos. Si además sacamos jugadores, ya es la bomba. Pero lo más importante es que no se pierda la cultura de los bolos en lugares en los que estuvieron muy presentes y han desaparecido. Y abrirnos mucho más a un mundo emergente como el de los aficionados. La zona occidental es el mejor ejemplo de que la gente se aleja cada vez más del rigor de la competición, pero no de las boleras.

–¿Por qué Julián Vélez podría ser un buen presidente de la FCB?

–Tengo experiencia en la gestión de lo público y en la búsqueda de soluciones a problemas que son comunes. Yo eso ya lo he vivido en un momento muy complicado en la Federación de Municipios de Cantabria, donde convivían 102 ayuntamientos, cada uno de su padre y de su madre. Y luego, como alcalde de San Vicente de la Barquera. Cualquiera que tenga buena memoria sabrá que tuve cero polémicas y guerras con otras instituciones. Desde el punto de vista de la gestión económica, ahí está el Ayuntamiento, con diez ejercicios seguidos con superávit.