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"Desde el comienzo sabíamos que podíamos aspirar a estar en el Mundial"

Carmen Pérez, con los colores de la selección española, en la final del Europeo ante Holanda.
Carmen Pérez, con los colores de la selección española, en la final del Europeo ante Holanda. / DM .
  • La cántabra, que el pasado fin de semana levantó el título de campeona de Europa, peleará, junto a sus compañeras y frente a Escocia, por la última plaza para el Campeonato del Mundo

Desde el pasado sábado, el selecto club de los cántabros que pueden presumir de ser campeones de Europa incluye a un nuevo miembro. Carmen Pérez (Santander, 1986), formada en la cantera del Independiente, fue una de las protagonistas del triunfo de la selección española de rugby en la final del Europeo ante Holanda. Una victoria contundente que permite el combinado nacional estar a sólo un paso de conseguir su plaza para el Mundial de 2017 y medirse con los diez mejores equipos del mundo.

–¿Cómo se le queda a una el cuerpo después de convertirse en campeona de Europa?

–Estamos todas muy contentas con el título. Teníamos claro que el objetivo de este año era el Europeo y lo hemos conseguido. Ayer (el sábado) aprovechamos para celebrarlo y hacer una cena un poco especial en el tercer tiempo, pero sin desviarnos mucho del camino, porque en tres semanas nos volvemos a concentrar.

–La meta entonces será lograr el billete para el Mundial…

–Aún queda una plaza en juego. Nos la jugamos con Escocia, que fue la última clasificada del Seis Naciones. Como estamos situadas por encima en el ranking internacional la ida es allí y la vuelta en España. Eso siempre es un beneficio importante. A ver si podemos aprovecharlo

–¿Qué se dice en el vestuario? ¿Ven factible estar entre las diez mejores selecciones del mundo?

–Sí, sí, lo vemos factible. Hay que trabajar, hay que jugar serias y bien, pero es posible. Desde el principio teníamos muy claro que podíamos aspirar al Mundial y que íbamos a hacer todo lo posible por lograrlo.

–¿Y después? La cosa se complica bastante…

–Después ya es todo más difícil. Hay potencias muy fuertes. Todas las europeas como Francia, Inglaterra y Gales, pero también Canadá, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Australia... Sabemos que están un peldaño por encima de nosotras, pero tenemos muchas ganas de demostrar que podemos estar en la pelea y que estamos entre los diez mejores combinados del mundo. Hace dos mundiales las compañeras quedaron sexta y en el último fueron novenas. Ya estamos en el top 10, así que este año esperamos no perder ese sitio.

–¿En la final del Europeo demostraron estar muy por encima de Holanda?

–En la primera parte salimos más desconcentradas y ellas estuvieron a tope. Veníamos de ganar dos partidos muy fáciles en los que no nos había hecho falta casi defender. En cambio, a ellas les pasaba al revés, porque se habían enfrentado a Rusia, un equipo mucho más exigente, y ya venían rodadas. Después, en la segunda parte, ya la cosa cambió. Empezaron a salir las cosas y acabamos dominando el partido. También nos sirvió para darnos cuenta de que aún hay cosas que pulir y mejorar. Esperemos conseguir ese plus.

–No sólo es ya campeona de Europa, también una de las protagonistas del triunfo.

–Es verdad que logré un ensayo, pero en este deporte cuando se consigue ensañar es por mérito de todas. No es como el fútbol u otros deportes, en los que el goleador es el que se lleva la gloria. Este deporte no es nada individualista, cuando ensaya una ensayan las quince. Es trabajos de todos.

–¿Cómo se explica el salto de calidad que ha dado el rugby español en los últimos tiempos?

–Llevo poco tiempo jugando y no soy la que más conoce del asunto, pero hay cosas que han incluido, como la inclusión del rugby a siete entre las disciplinas olímpicas y que ha servido para que los deportistas tengan acceso a becas. En los colegios cada vez hay más niños y niñas practicándolo, los clubes se están moviendo mucho para dar a conocer el deporte... Y luego ocurre que el rugby es un deporte tan sano y bonito que a la gente le engancha.

–¿Cree que la mejora deportiva tiene un reflejo en el interés de la sociedad por el rugby?

–Está claro que el interés es mucho mayor. Por parte de niños, equipos... La Liga masculina cada vez tiene más nivel, eso es un hecho. Y nosotras esperamos, con el buen papel de las chicas en la selección, tener cada vez más importancia.

–Suena a tópico, pero las chicas tienen que hacer muchos más méritos que los chicos para tener el mismo reconocimiento…

–Es una realidad. Los patrocinadores, las televisiones, las ayudas... Todo gira en torno al deporte masculino. Y más en un deporte minoritario. Lo que queremos es igualdad ante los medios y la Federación.

–En Cantabria el rugby está de moda. ¿Ocurre lo mismo fuera de la región?

–Yo creo que es algo común en toda España. En el sur cada vez hay más equipos femeninos. Este año ha crecido mucho el número de clubes. En Santander el rugby cogió mucho impulso gracias al Independiente, pero también están creciendo las fichas en otros equipos de la región.

–Pero los buenos jugadores tienen que salir fuera de España para seguir creciendo.

–Siempre da un plus jugar en Francia o Inglaterra. Es mucho más profesional y hay más nivel.

–Después de un año en el país galo, esta temporada vuelve de nuevo al Getxo para jugar en División de Honor. ¿A qué se debe el cambio?

–Sobre todo pensando un poco en la selección, en los compromisos que hemos tenido con el Europeo y para poder preparar mejor el Mundial estando en España. De esta forma es todo más fácil. Ya estuve en el Getxo hace dos años y estoy encantada.

–Ya es una habitual en la selección nacional.

–Estuve en algunas convocatorias, luego me llamaron dos o tres veces para estar con la selección de seven y el pasado año, con la llegada de un nuevo proyecto a la selección de rugby quince, empecé a jugar con España de forma mucho más habitual.

–¿Le habría gustado ir a los Juegos de Río con el equipo de rugby siete?

–Sólo he estado dos o tres veces con esa selección, más que nada a modo de prueba. No fue nada serio. Hay que saber jugar muy bien a esa modalidad para estar ahí y yo lo he hecho muy poco.