V carrera popular

La marea azul inunda Santander

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/ Daniel Pedriza

  • Casi 3.000 deportistas, en su mayoría aficionados, participaron en la carrera El Diario, que patrocinadapor Liberbank batió su récord de asistentes y convirtió las calles de la capital en una fiesta del atletismo

La relación de hermandad entre Santander y el mar viene de muy lejos. Por esos los santanderinos conocen como pocos este medio. Están acostumbrados a explotarlo como fuente de recursos, a compartirlo con los turistas que visitan la ciudad, a contemplar desde tierra firme violentos temporales y galernas, o el espectáculo de olas y color que se forma en la bahía en los días de sur. Lo que nunca habían visto hasta este domingo era una marea azul como la que invadió todo el frente marítimo desde la Plaza Porticada hasta La Magdalena. No venía del mar, sino del asfalto.

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El ganador de la prueba, Worken Frike. / Daniel Pedriza

El culpable fue el Run Santander, la carrera que organizada por El Diario Montañés llenó de deportistas de todas las edades el Paseo Pereda, y que en su quinta edición ha logrado batir su récord de asistentes con cerca de 3.000 personas, incluyendo a los que iban sin dorsal y los que no terminaron. La cita, que como en años anteriores constaba de dos pruebas de distinta dificultad para que nadie encontrara una excusa por la que no ponerse las playeras, volvió a demostrar por qué se ha convertido en la fiesta del atletismo popular de Cantabria.

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Con permiso de Diego Cuadrado y Alicia Portilla, que se impusieron en el recorrido de dos kilómetros, y de Workhen Frike y Elena Moreno, que hicieron lo propio en el de cinco, los protagonistas de la reunión fueron todos y cada uno de los dorsales que botaron sobre el asfalto. Porque por encima de todo, Run Santander busca promover el atletismo y servir de trampolín, de escenario en el que perder la vergüenza, para que cada vez más personas se unan al saludable hábito de correr. Así que la organización se encargó de que los debutantes, los que hacían una prueba de este tipo por primera vez, estuvieran bien tratados.

Ambiente familiar

Como viene siendo habitual, las familias estuvieron en un primer plano. Hace justo un año, las tímidas gotas que cayeron a primera hora de la mañana hicieron que algunas cambiaran sus planes a última hora y se quedaran en casa. El domingo, el sol de octubre y los cerca de 20 grados que se registraban a la hora de la salida en la Porticada obligaron a todas a estar en la carrera. También grupos enteros de escolares. En centros como El Jardín de África –llegó con una amplia expedición–, participar en la cita de El Diario Montañés se ha convertido en algo más que una actividad lúcida que se repite cada 365 días, porque el profesor de educación física prometió subir un punto la nota en su asignatura a todos los atletas azules. Dos pájaros de un tiro.

A las diez de la mañana, cuando faltaba aún media hora para que se diera el pistoletazo de salida –literal, porque se hizo con un arma de fogueo–, los alrededores de La Porticada ya eran un hervidero de deportistas. El color azul comenzaba a imponerse sobre el resto de tonalidades. Los habituales en los cross de la región no necesitaban consejos para los momentos previos, pero sí los novatos. Venían desde megafonía: calentar los músculos y no arrancar con las pulsaciones bajas. Y al llegar a meta, seguir caminando unos minutos. También algunos consejos logísticos. El más importante, que los mayores tuvieran cuidado con los pequeños, que casi eran mayoría. Aun así hubo alguna caída.

La prueba no empezó hasta que uno de los chavales se terminó de atar los cordones. Se esperó por él y por el perro que se coló en la línea de salida. Una muestra más de que en esta prueba popular las marcas están en un segundo plano. Y arrancó con Diego Cuadrado (Trespack Team) en cabeza desde el comienzo entre carritos de bebé, padres con sus niños en brazos o personas que llevaban a sus familiares con problemas de movilidad en silla de ruedas. El santanderino se llevó un holgado triunfo con un tiempo de 6.55, el tercero mejor de la historia de la prueba. Le siguieron José Antonio Anievas (Polanco Solvay) y Luis Manuel Fernández (Reinosa). También le salieron bien los planes a Alicia Portilla, que buscaba la victoria y el récord. Logró ambas cosas con 7.55. Con ella subieron al podio Pilar Alonso y Lucía García.

Tras la entrega de premios, a las 11.15, se preparó la segunda salida. Aquí el tono ya era algo distinto. Más preparación. Más ganas de coger un sitio bueno para iniciar la prueba. A muchos se les reflejaba en la frente la marca que andaban buscando. "Estos salen ya a fuego", decía uno de los muchos santanderinos que se colocaron detrás de las vallas del público. Los 5 kilómetros eran ya un recorrido más exigente. Aun así, también había novatos. O personas con discapacidad, algún niño –a todos los menores de 16 años sus padres tenían que darles una autorización especial para este recorrido– y jubilados como Marcos Bermejo, todo un campeón de Europa en categoría veteranos.

Desde megafonía, de nuevo un consejo: "Para acabar con éxito hay que empezar como populares y acabar como profesionales". Es decir, primero despacio para no sufrir en la Cuesta del Gas –frente al Palacio de Festivales– y después meter las marchas largas. Fue precisamente en ese punto donde se escapó el ganador, el etíope asentado en Cantabria Workhen Fikre (Torresport), que con 14.53 hizo el récord de la prueba. Parecía imposible por el fuerte viento sur que se levantó y que dificultó la prueba, pero lo logró. Cuadrado se llevó la segunda alegría de la mañana y Víctor Gutiérrez fue tercero. Mientras que en féminas Elena Moreno (16.51) marcó el paso. Por detrás acabaron María Eugenia Torre y de nuevo Portilla.