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Zulema y Arita se adueñan de Laredo

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Zulema Fuentes Pila, durante la prueba de Laredo. / Roberto Ruiz

  • Los dos atletas no encontraron oposición y vencieron con autoridad en los 10 kilómetros

  • La cita pejina reunió a 2.000 participantes, animados por un público entregado que sirvió de parapeto de un molesto y permanente viento

Zulema Fuentes-Pila y Stephen Arita se adueñaron de Laredo después de dar un gran recital sobre el asfalto pejino. La cuarta edición de los 10 kilómetros de Laredo volvió a poner boca arriba a la Villa, con 2.000 corredores pateando uno de los circuitos más rápidos de Europa y con un público entregado en cuerpo y alma, nunca mejor dicho, ya que agolpado en las vallas sirvió de parapeto a los corredores frente al molesto viento que declaró la guerra al reloj.

La atleta cántabra, con la de este sábado, suma su tercera victoria en la prueba, mientras que el keniata, con un registro de 27.58, desafió en solitario desde el kilómetro dos el récord de la prueba para quedarse a 31 segundos de la marca de Micah Kogo. Ellos fueron los primeros de un largo pelotón que serpenteó el trazado, mezclando a la élite del atletismo con los populares y ensalzando la esencia de esta carrera que no deja de crecer.

Todo el mundo estaba invitado. Hubo sitio para el que quiso estar;al único que nadie llamó y se presentó sin avisar fue al viento, que hizo de las suyas en la última parte del recorrido. La salida se convirtió en un concierto de nervios y prisas. Resulta más que significativo que con 10.000 metros por delante, los primeros pasos parezcan un metro en hora punta. La prueba es que Kiprono Menjo y Stephen Arita para evitar el tumulto se fueron juntos y completaron el primer kilómetro en un tiempo de 2.36.Ver para creer. Fue tan frenético que el propio Menjo terminaría pagándolo y fue dejándose segundos hasta finalizar en una discreta novena posición. Hasta el cuarto kilómetro, los keniatas formaron pareja, a partir de ahí Arita comenzó su cabalgada en solitario.Pasó el primer 5.000 en 13.48, un registro que le acercaba al récord de la prueba, pero muy justo. Por detrás, Javi Guerra fue el que tomó la responsabilidad de la caza. El marroquí Zouhair Talbi fue el que más compañía le hizo a Guerra. Juntos apretaron en busca de un insuperable Arita que protagonizó un espectáculo al correr en solitario con lo que eso conlleva más de media prueba.

Por su parte, en categoría femenina, Zulema Fuentes-Pila, que venía de correr el campeonato de España de Cross hace apenas seis días, controló perfectamente la carrera y después de mantenerse en un grupo con varias atletas, faltando algo más de un kilómetro cambió el ritmo y dejó a Marta Esteban, segunda en meta, a ocho segundos de la cántabra que paró el reloj en 33.31. Su paisana, Paula González, apenas un mes después de pulverizar el crono en la maratón de Sevilla (2.58.56) acabó en quinta posición a 50 segundos de la ganadora.

La prueba de los 10 kilómetros de Laredo no suele estar muy abonada a las sorpresas. Siempre hay un ramillete de favoritos y entre ellos se reparten el triunfo. Guerra, que ya había vencido la cita pejina en dos ocasiones, se impuso al poderío africano y superó a los marroquíes y a un Menjo al que ayer el circuito se le hizo más largo de lo habitual. A Zulema, en cambio, siempre se le incluye en las quinielas. A la cántabra la veteranía cada vez le sienta mejor y volvió a ser profeta en su tierra; con lo que eso cuesta en ocasiones.

2.000 historias que contar

Pero las historias de Laredo no sólo tienen nombre y apellidos ilustres. Aquel que se pone un dorsal tiene un reto que contar. Ese es el atractivo de la cita; unos se estrenan, otros repiten y casi todos se empeñan en restarle segundos a sus marcas personales. Eso, los más competitivos, porque también hay muchos que disfrutan a su manera. «¡Eh! Mamá, que estoy aquí...», se escuchaba de vez en cuando al paso por donde los familiares de unos y otros se dejaban la garganta.

Pancartas con mensajes de ánimos, orquestas con acordes de esos que hacen que el pelo se erice. Precisamente, la mítica obra de Vangelis, ‘Carros de fuego’, fue la que metió en canción a todos los participantes, mientras su corazón golpeaba sin permiso con los nervios propios de la salida. La megafonía narra la prueba y anima a los corredores, y, además, la inconfundible voz del ‘speaker’ contribuye a crear una atmósfera de superación que no deja a nadie desapercibido. La cuarta edición, la más numerosa de la historia, volvió a ser un éxito en calidad y cantidad. Y eso que el viento se empeñó en que Arita no se acercara más a los 27.29 que siguen vigentes en la cita pejina.