El Autogomas Sinfin no tuvo posibilidad ayer de derrotar al conjunto castellano-manchego
El Autogomas Sinfin no tuvo posibilidad ayer de derrotar al conjunto castellano-manchego / LOF

La lucha estéril del Sinfin

  • El conjunto de Reñones cayó derrotado en Cuenca donde fue por debajo del marcador en todo momento

El DS Autogomas Sinfin trabajó mucho en Cuenca para poder puntuar, pero dos importantes desconexiones del conjunto de Reñones, una al inicio del partido y otra pasados los diez minutos del segundo tiempo, hicieron imposibles todos sus esfuerzos para lograr algo positivo en Cuenca.

Los cántabros tardaron mucho en meter su primer gol y recibieron un parcial de 7-0 en el comienzo del choque. Pero luego, cuando se pusieron a cuatro tantos y parecía que iban a discutir los puntos, tres exclusiones seguidas dejaron al equipo con tres jugadores de campo, por no templar los nervios, y ahí nuevamente se abrió una brecha importante en el marcador que fue irremontable.

El Autogomas Sinfín no empezó el partido en tiempo y forma correcto, al revés. Salió frío, sin la intensidad necesaria y vio como pronto el conjunto local hacía rápidas diferencias mientras que él mantenía su marcador a cero.

De hecho, en el inicio Cuenca empezó mostrando muy bien su tiro exterior, batiendo a Ernesto Sánchez, mientras que los cántabros se estrellaban con Leo Vial, lo que produjo un parcial inicial de 3-0.

Era un comienzo preocupante, pero lejos de pararse la dinámica, la sangría siguió corriendo. El 6-0 conquense fue un auténtico muro para los cántabros que ya ni siquiera estuvieron acertados con lanzamientos lejos de la portería e incluso pisando el área, facilitando que la distancia siguiera creciendo hasta el 6-0 del minuto 7, que obligó Reñones a pedir un tiempo muerto.

El Sinfín no estrenó su marcador hasta los siete minutos y medio de partido y fue por medio de Paredes, sin duda el jugador visitante que más inquietud despertó en los locales. Por este motivo, el entrenador del conjunto castellano-manchego, Lidio Jiménez, ordenaba en algunos ataques una mixta sobre este lateral, volviendo un poco loca la ofensiva cántabra.

No era el día de los santanderinos que ni siquiera supieron aprovechar las exclusiones de los locales, pues Mendoza fue expulsado dos minutos en el 12. Lejos de ello, los de Reñones recibieron un parcial de 3-1 en contra que devolvió la máxima ventaja del partido a seis goles con el 10-4 en el ecuador del primer tiempo.

Jorajuria, con una inmaculada serie de lanzamientos desde los siete metros, parecía el único jugador cántabro empeñado en mantener a los suyos con vida, metiendo goles ante la sequía de sus compañeros.

Sin duda no era la fórmula adecuada para mantenerse en el partido y por este motivo los conquenses siguieron estableciendo máximas ventajas con 15-8, gracias a las buenas oleadas de contraataque de los conquenses que nunca pudo parar el bloque de Reñones. Como tampoco supo tapar la buena dirección de Nacor Medina, al que no lograba detener, en ningún momento, la defensa 6-0 local.

El partido pintaba negro para el Autogomas Sinfín que seguía desaprovechando las exclusiones locales. Incluso buscó la reacción con el cambio de portero, dando entrada a Makaria. Ahí parece que se entonó un poco la cosa y ahora sí aprovechó la exclusión de Thiago y un buen final del primer tiempo para acercarse a cinco goles.

El Sinfín comenzó entonces a ver sol. Su defensa se intensificó y la portería de Makaria comenzó a ayudar de manera clara acercando a los suyos en el marcador hasta a cuatro goles (21-17) con tres minutos transcurridos de la reanudación. Se iniciaba así un partido nuevo. El Liberbank Ciudad Encantada tenía ahora un rival enfrente que se había metido en el choque y quería competir hasta el final.

Los cántabros, remando poco a poco, fueron acortando distancias para ponerse 30-24 a falta de cinco minutos y con la firme intención de buscar un resultado positivo, pese a que quedaba poco tiempo. Sin embargo las prisas no fueron buenas consejeras y Cuenca no pasó apuros para acabar llevándose el duelo sin sufrir.