EL camino hacia Los Alpes

El desafío de El Diario de contar el Tot Dret desde dentro comenzó hace más de cinco meses | Entrenamientos específicos, técnicos y en altura en Peña Cabarga, Ibio, Picos de Europa o Alto Campoo han sido el hábitat de Pablo Criado y Marcos Menocal

Marcos Menocal, Ángel González Irusta y Pablo Criado, en lo alto de Peña Vieja (2.617 metros), el pico más alto de Cantabria. / DM
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DM .Santander

La cuenta atrás ya está en marcha. Quedan cuatro días para que se ponga fin a un camino que empezó hace algo más de cinco meses. El trabajo de Pablo Criado como guía de la expedición de El Diario Montañés en Los Alpes ha seguido unas pautas graduales y sin prisas; su compañero en esta aventura al Tor des Geants, uno de los ultratrail más duros del mundo –en su versión reducida, el Tot Dret–, Marcos Menocal, redactor de Deportes del periódico, ha sido un alumno aplicado. «Gracias a la constancia de Marcos, que es la herramienta más necesaria en todo aquel corredor que desee participar en una carrera como esta, todo ha sido mas sencillo», asegura Criado. La pareja llegara el lunes, día 11, a la zona de Gressoney y Courmayer, en pleno corazón del Valle de Aosta (Italia), salida y llegada de la prueba. Dos días de adaptación y el miércoles se enfrentarán a los 130 kilómetros de recorrido, con 12.000 metros de desnivel positivo, cuyo desarrollo será contado casi al instante a través de la web de El Diario Montañés con su reflejo en las páginas del periódico.

No ha sido sencillo el poder estar en la salida. Criado ha guiado los pasos de Menocal desde el primer día. «Primero trabajamos por Peña Cabarga. La primera fase se centró en la especificación, la técnica y la adaptación a las nuevas condiciones». Allí se combinan las zonas en las que se puede correr sin excesivos problemas con tramos en los que las dificultades –piedras, vegetación y firme irregular– permiten ir adentrándose en lo que les esperará el próximo miércoles.

Más tarde, a medida que se fueron ampliando las distancias y la duración de los entrenamientos, también variaron las zonas. «Cantabria nos permite elegir, hay de todo. En la zona de Ibio comenzamos a trabajar la utilización de los bastones. Ampliamos el desnivel y trabajamos ritmos menos intensos pero mucho más duraderos». Esta fase fue la que más le ha costado a Menocal, que por su pasado –más bien corredor de asfalto y ciclista– no estaba tan acostumbrado. «Es normal que a los nuevos corredores que deciden hacer un ultra esta parte les sea costosa. Es muy específica y es en la que el trabajo mental juega un papel fundamental. Hay que entrenar el 'coco'; la cabeza juega un papel clave. Es bueno ir poniéndose pequeñas metas: ahora ese pico, ahora esta bajada, ahora el avituallamiento… Así se irán sumando kilómetros y se acercará el final», explica Criado.

La tercera de las partes del trabajo conjunto entre Criado y Menocal le llevó a la zona de Picos de Europa, la más similar a Los Alpes –salvando las distancias–. «Picos ofrece de todo; desnivel, dureza, distancia, climatología… Allí hemos entrenado ya más serio, más duro, más específico. Hicimos subidas a la ruta de Tresviso para sumar desnivel. También afrontamos días en los que salimos de Espinama para subir a Áliva y remontar hasta Peña Vieja para sumar altitud. La zona de Liordes en Fuente Dé… En Picos Marcos ha ido añadiendo calidad a los entrenamientos. Tratamos de sumar a algún compañero más para dar la sensación de arropamiento. Ángel González Irusta, un castreño que hace dos semanas participó con éxito en el Ultra Trail del Mont Blanc, y que fue ciclista en su juventud, nos acompañó también. Esa sensación de ir arropado en la montaña es buena. En carrera es algo que instintivamente ocurre».

En toda esta labor de guía Criado, que fue uno de los ‘pensadores’ que dio luz al proyecto que El Diaro Montañés ha hecho realidad, no ha dejado de repetir la importancia de varias cosas. «Con esta iniciativa de contar por dentro una carrera como esta, lo que queremos hacer es sensibilizar a los futuros participantes de una preparación previa y sensata. Ponerse en manos de profesionales y asumir el riesgo mínimo en la montaña, bien asesorado por guías o por gente que conozca la montaña, es fundamental. El proceso ha de ser gradual, no hay que tener prisa porque será peor».

La última parte del camino hasta lo que ya es un hecho llevó a esta singular pareja a Alto Campoo para simular en la medida de lo que se pudiese la altura que ambos se encontrarán en la cita alpina, donde tendrán que recorrer muchos kilómetros en la franja que va de los 2.200 a los 2.800 metros de altitud. «No es igual, obviamente, pero trabajamos en Brañavieja y en El Chivo. El cuerpo en la altura debe enfrentarse a un déficit de oxígeno y al menos se le debe acostumbrar. Es lógico que el esfuerzo y la sensación de fatiga llegará, pero es algo consubstancial a un ultra tan exigente como el Tot Dret».

Cobertura total

Menocal está preparado, aunque siempre hay una zona en la que el cuerpo se enfrenta al azar; nadie controla los imprevistos y la climatología. «Lo cierto es que han sido cinco meses en los que cada día era nuevo. Esa sensación motiva y el asesoramiento de Pablo ha hecho el resto», responde el redactor que durante estos días prepara los enseres necesarios para dar cobertura al reto. Menocal, junto a Pablo, portará una cámara Go Pro así como una cámara 360 que tomará imágenes de la prueba en todo momento y además transmitirán parte de la información casi al instante del desarrollo de la cita. Al finalizar se elaborarán varios reportajes exhaustivos de las entrañas del Ultra más duro de Europa y uno de los más exigentes del mundo.

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