Cien toneladas de energía para el Soplao

Cocinando salchichas en no de los puntos de avituallamiento de la prueba. /DM .
Cocinando salchichas en no de los puntos de avituallamiento de la prueba. / DM .

Las enormes cifras de los avituallamientos concuerdan con el despliegue humano que moviliza a 500 voluntarios y 400 personas relacionadas con la seguridad

Marcos Menocal
MARCOS MENOCALSantander

En Los 10.000 del Soplao todo es grande. Muy grande. La prueba se ha convertido en un evento mastodóntico que reúne, por un lado, a 10.500 participantes y, por otro, a más de 100 toneladas de comida y bebida para recuperar energía y a cerca de mil personas entre voluntarios y responsables de seguridad. Por no nombrar a los más de 35.000 seguidores a través de las redes sociales.Por todo ello, la cita que comienza mañana a las 23.00 horas en Cabezón de la Sal, es, sin discusión, el acontecimiento deportivo en Cantabria que más gente congrega y que mayor logística necesita.

Los datos hablan por sí solos; lo de la participación ya no es un hecho insólito, puesto que es la tercera vez que la prueba supera la cifra mítica de los 10.000 inscritos en cualquiera de las disciplinas. Para que no les falte de nada, en los avituallamientos –esparcidos y convenientemente colocados a través del recorrido– habrá 37.800 botellines de agua, 32.000 botellas de bebida isotónica, 20.000 latas de Coca Cola, 2.700 litros de cerveza y 200 de café. En cuanto a la comida tampoco habrá nada que objetar y la oferta es de lo más variada. En primer lugar, la fruta; 29.000 plátanos y 9.000 naranjas se pondrán a disposición de los corredores en las zonas de avituallamiento.

Pero también habrá un amplio despliegue de la comida elaborada a mano. De esta manera, las 28.000 rebanadas de pan de molde junto con los 600 kilos de jamón serrano y otros 300 de jamón de York se convertirán en apetitosos bocaditos para los que decidan recuperar fuerzas con la comida de casa. Tampoco faltará algo caliente; 9.000 raciones de pasta, 7.000 salchichas y 3.600 huevos tendrán su sitio.Se ha convertido en parada obligada, nada más pasar el alto del Toral cuando los participantes de la maratón o la combinada llevan cerca de cuarenta kilómetros en las piernas, acercarse al puesto que gentilmente prepara esas salchichas calientes. 3.500 barras de pan y cincuenta kilos de lomo de cerdo no le harán ascos a ningún esforzado al que le dé un ataque de hambre.

A. Aja | Javier Rosendo

Nocilla y gominolas

Para los más golosos, la dosis de azúcar que después de un reto como este no habrá nadie que no se la merezca: Nocilla y gominolas. Media tonelada de lo primero y 300 kilos de las segundas. Con tanta variedad, es probable que alguno se acomode en la barra y le cueste un triunfo seguir con la prueba.

Para velar por la seguridad, se instalarán 1.200 metros de vallas, sobre todo en la zona de salida y de meta, para evitar que se produzcan incidentes ante el continuo paso de participantes y de público a lo largo de una jornada que comienza a primera hora del día y que se extiende hasta la medianoche. Por el monte será muy habitual ver la cinta que señaliza el trazado ya que mas de 4.000 metros se colocarán estratégicamente para que nadie se pueda perder entre sendero y sendero.

Nada de esto sería posible sin los 500 voluntarios que ayudan a fortalecer la prueba; alguno de ellos velará por la seguridad en los sitios más solitarios. Lo mismo ocurre con el personal de seguridad; Protección Civil, bomberos, médicos... Para lograr dar cobertura a una prueba tan dispar es necesario que se coordinen muchas parcelas. Después de doce años, Los 10.000 del Soplao han sumado tantas sinergias que es difícil encontrar en el país algo similar.

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