Cross Punta Parayas

Convertir el barro en oro

Melanie Peñalver (293), Dolores Marco (804) y Reyes Laso (743) corren en grupo, mientras que Margarita Fuentes-Pila (273) se escapa. /María Gil Lastra
Melanie Peñalver (293), Dolores Marco (804) y Reyes Laso (743) corren en grupo, mientras que Margarita Fuentes-Pila (273) se escapa. / María Gil Lastra

Javier Crespo y Margarita Fuentes-Pila se proclaman campeones de Cantabria entre el lodo del Cross Punta de Parayas

Leila Bensghaiyar
LEILA BENSGHAIYARSantander

No hubo sorpresas, ni en el podio ni en el recorrido. Dos nombres propios, Javier Crespo y Margarita Fuentes-Pila, algunas ausencias y muchísimo barro. Cantidades ingentes de chocolate que hicieron del circuito del Cross Punta de Parayas una piscina impracticable, rebosante de lodo y sólo asequible para los especialistas en este tipo de escenarios, que no están al alcance de cualquiera. La prueba, además servía como Campeonato Regional Individual, dos títulos que recayeron sobre los dos corredores del Piélagos, que sigue coronándose como el equipo con más títulos y atletas destacados de Cantabria. Javier Crespo, con un crono de 35 minutos y 30 segundos, y Margarita Fuentes-Pila, con un registro de 34 minutos y 32 segundos, se hicieron con el primer puesto del podio en sendas competiciones.

De nuevo Javier Crespo volvió a demostrar que es uno de los mejores y que se desenvuelve como nadie cuando el barro es el rey del recorrido. «He acabado con sensaciones muy buenas. Para mí fue un día de 10», reconoce el atleta. Y eso que el corredor del Piélagos no decidió su participación hasta el último minuto. Días antes de que se celebrase la prueba, y en parte al comprobar que las condiciones en que se iba a desarrollar la prueba le iban como anillo al dedo, el atleta, que se lleva este Cross por decimoquinta vez, no se lo pensó dos veces y decidió que este año también quería saborear la victoria, y encima con cierto regustillo a chocolate, que es como a él más le gusta. Aunque asume que hubiera preferido algo menos de lodo y que no fuese tan blando. «Reconozco que este terreno siempre se me ha dado bien, pero también vas con respeto, porque se requiere mucha fuerza para poder salir del barro y al final te la juegas», explica el corredor.

Y eso que Crespo ya acabó tocado en el Cross de Borleña y por eso valoraba si acudir a esta competición o no, pero las buenas sensaciones que le dejaron los entrenamientos de la semana y la meteorología, que parece que se ha aliado con el atleta preparándole uno de los mejores escenarios posibles para hacer 'su' carrera, le decantaron un sí. Una buena argamasa de barro formada por las lluvias constantes de los últimos días. Un ambiente en el que sin duda destaca y que no es apto para el resto de participantes. Así al menos lo atestigua el minuto de diferencia con que cruzó la línea de meta. Mucho tiempo. Y es que al final el lodazal condicionó de manera indiscutible la prueba. Correr a través del barro es casi una especialidad diferente.

«He acabado con sensaciones muy buenas. Para mí fue un día de 10» Javier Crespo, Corredor del Piélagos

La carrera de los chicos comenzó comodona. La lucha por despegar los pies del suelo, enfangados hasta las rodillas, no era tarea fácil. Cada paso, una tortura. Como cuenta Javier Crespo: «Había sitios por los que no sabías cómo pasar. Las piernas se te quedaban trabadas y el barro hacía muy pesadas las zancadas». Alguno incluso dejó la zapatilla clavada en el fango como le ocurrió al cántabro Adrián Rodríguez, del Construcciones Cárcoba. El corredor tuvo que parar y escarbar con sus manos en la ciénaga que se había formado para poder salvar su calzado. Perdió unos minutos preciosos, pero pudo continuar, aunque sin muchas opciones. Al final consiguió colarse en el noveno puesto con una marca de 38.21.

«Todas nos hemos visto bastante mal; era un terreno con mucha dificultad» Margarita Fuentes-Pila, Corredora del Piélagos

Durante la primera vuelta los favoritos avanzaban en grupo como podían. Se vigilaban unos a otros, midiéndose hasta encontrar su ritmo. Y de repente el vasco David García, del Durangaldea, se colocó en cabeza. Una posición que no pudo retener por mucho tiempo. El grupo de ocho cántabros que hasta ese momento se había mantenido algo rezagado le dio caza y en la tercera vuelta Javi Crespo dijo basta. El corredor azul salió disparado demostrando que avanza donde los demás no pueden. Con casa pisada se hacía más fuerte. No corría, volaba. En cada vuelta metía más segundos. Hasta coronarse como campeón. Tras él, cruzó la línea de meta el marroquí Yassine Laazzaoui, del Horizonte Gijón, y en tercer lugar, Ricardo Lanza San Millán. Eso en lo que respecta al Cross Punta de Parayas, porque en el Campeonato regional, la plata y bronce se decidió en la última vuelta y por pocos segundos. Ricardo Lanza y Luis Javier Casas se jugaron un mano a mano en los últimos metros del que salió victorioso Lanza, que se colgó la plata, dejando el bronce para Casas.

En categoría femenina Margarita Fuentes-Pila no tuvo rival. Partía como favorita y cumplió todas las expectativas. Su liderato fue indiscutible. Y más con las ausencias de su hermana Zulema, que no participó porque estaba en la Copa de Clubes de Cross, y de Irene Pelayo, también del Piélagos. Pelayo no acudió a la cita por precaución. Hace dos semanas la atleta participó en el Campeonato de España de Media Maratón, donde se colgó la medalla de bronce, y terminó la carrera algo tocada. Las molestias en los isquiotibiales sumadas a la gran chocolatada que presumiblemente reinaría en Parayas, y así fue, la hicieron desistir por si hubiera que lamentar algún mal todavía mayor.

Fuentes Pila reconocía que no fue una carrera fácil. «Todas nos hemos visto bastante mal, era un terreno con mucha dificultad», explica, aunque la corredora del Piélagos se desenvolvió bien a pesa de lo embarrado del circuito. Tanto que prefirió ayudar a su compañera de equipo Melanie Peñalver, de la que cuenta que hizo «una carrera valiente» y arroparla hasta faltar una vuelta, momento en que la ya campeona cántabra se escapó para entrar sola en la línea de meta. Un registro de 34.02 le valió el oro tanto en el Punta Parayas como en el otro Campeonato de Cantabria. La plata fue para Peñalver a ocho segundos de la campeona y el bronce para Reyes Laso, que cruzó la línea de meta en tercer lugar.

La prueba congregó a unos 500 corredores, a pesar de que se esperaba un número mayor, 900, pero las grandes cantidades de barro disuadieron a muchos, en su mayoría benjamines y alevines, que no quisieron arriesgarse por lo pesado del circuito, que se podía convertir en peligroso. Y de hecho lo fue. Abandonos y esguinces fueron el sello de una jornada en la que cada paso era una lucha a contracorriente.

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