Piragüismo

Julio Martínez se sube al podio del Sella por vigésima vez

Becerro y Martínez, en cabeza del cuarteto, durante un momento de la prueba./E. C.
Becerro y Martínez, en cabeza del cuarteto, durante un momento de la prueba. / E. C.

El palista cántabro y su compañero Julián Becerro logran la tercera plaza en un Descenso, que volvió a a estar dominado por Fiuza y Bouzán

V. M. ROBLEDO / S. E.Ribadesella / Santander

El palista cántabro Julio Martínez y su compañero el leonés Julián Becerro han vuelto a subirse al podio en el Descenso Internacional del río Sella, en el que la victoria en K-2 fue, por octava vez consecutiva, para los palistas Walter Bouzán y Fernández Fiuza. Es la vigésima vez que el piragüista de Carasa (que tiene el récord de victorias een el Sella con once) se sube al podio de la prueba asturiana en los últimos 21 años.

Por su parte, Walter Bouzán y Álvaro Fernández Fiuza agigantaron su leyenda en el Sella en una inolvidable edición que se decidió en el porteo final, en la isla de la Boticaria. La pareja se mantuvo durante buena parte de la prueba en un segundo plano mientras Julio Martínez y José Julián Becerro asumían el peso en cabeza.

Casi desde la salida se formó un grupo con cuatro parejas: Martínez y Becerro, Bouzán y Fiuza, Ramalho y Merchán y los primos Emilio y Milín Llamedo. Mediada la prueba, su ventaja sobre los perseguidores superaba el minuto, suficiente para saber que la victoria saldría de esa terna de nombres. Durante todo el Descenso hubo tímidas alternativas en cabeza, pero sin que nadie lograra romper la prueba. Bouzán y Fiuza no se pusieron en cabeza hasta la recta final, tras pasar la zona de Cueves.

Revilla acudió a su cita con el Sella
Revilla acudió a su cita con el Sella

Un acelerón de Martínez y Becerro permitió descartar de la lucha por la victoria a Amado y Llorens, que habían logrado colarse en el grupo de cabeza tras una gran remontada. Luego llegó el porteo en la isla de la Boticaria, totalmente decisivo. Cada embarcación tomó un camino distinto. Los Llamedo fueron los primeros en echar pie a tierra, Bouzán y Fiuza, apuraron al máximo sobre la piragua. Un pequeño resbalón hizo a Ramalho y Merchán perder unas décimas de segundo que pudieron ser decisivas. Bouzán y Fiuza regresaron primero al agua y enfilaron los trescientos metros que les separaban del puente de Ribadesella y de su octavo entorchado en el Descenso Internacional del Sella.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos