«Soy mujer, joven y novata. Pero que nadie piense que me voy a arrugar»

Blanca Gandarillas arbitra partidos de bolos desde el año 2015 y el pasado sábado debutó en la División de Honor. /SANE
Blanca Gandarillas arbitra partidos de bolos desde el año 2015 y el pasado sábado debutó en la División de Honor. / SANE

Aún con 24 años, la camarguesa debutó el pasado sábado en la División de Honor, cuando dirigió el partido entre Comillas y Peñacastillo

Marco García Vidart
MARCO GARCÍA VIDARTSantander

El pasado sábado, en la bolera de Los Tilares en Comillas, había un punto más de expectación que en otras ocasiones. Y no porque al corro comillano acudiese el segundo clasificado de la Liga, Peñacastillo Anievas Mayba. Los ojos y los comentarios de la grada también reparaban en el árbitro del partido. Porque no era él, sino ella. Blanca Gandarillas (Maliaño, 1992) culminaba con su primer encuentro en la División de Honor una meteórica trayectoria en el arbitraje que arrancó hace apenas un par de años. La única mujer en la actual temporada en esta máxima categoría y sólo la cuarta en toda la historia de la Liga. Los nervios de la camarguesa antes del partido se calmaron con el resonar de la madera y tras el empate a tres entre comillanos y santanderinos, llegaron las felicitaciones. Partidaria de seguir el reglamento «a rajatabla», como buena árbitra su único objetivo es «pasar desapercibida». Gandarillas avisa de que nunca tolerará que falte «la educación y el respeto en la bolera».

-Debut en la División de Honor y además en un partido importante para la clasificación de la Liga ¿Cómo fue?

-Llevaba unos días un poco nerviosa. Pero ya en la bolera, me fui tranquilizando. En la mesa estaba con Mariano Escandón, que me ayudó mucho. Y una vez que empezó el partido, ya estaba muy tranquila. Ves que es un partido normal.

-¿Desde cuándo lleva en los bolos?

-Toda mi vida (risas). Mi padre es José Luis Gandarillas, que ha jugado esta temporada en Puertas Roper. Y desde pequeña siempre le he acompañado a entrenamientos, partidos, le plantaba bolos... En 2008 empecé a jugar con licencia individual y ya en 2009, en equipos. Estuve tres años en Suances y otros tres cuando el equipo se vino con Roper y se llamó Camargo. En 2015 no jugué en la Liga y aproveché para hacer el curso de árbitro. En esta temporada 2017 juego en el equipo de Carandía, en la Liga Femenina.

-Además de a los bolos, ¿a qué se dedica?

-He estudiado Magisterio y este año he acabado un ciclo superior de Educación Infantil. En la actualidad, trabajo en una guardería.

-¿Cuándo comenzó a arbitrar?

-Cuando terminas el curso, comienzas con lo más básico, en partidos de Segunda. Aunque creo recordar que también hice alguno de Segunda Especial. En 2016 ya arbitré en partidos de Primera Categoría. Y en este 2017 ha llegado el debut en División de Honor y también en algunos concursos.

-¿Y cuál es el cometido de un árbitro -árbitra en su caso- de bolos?

-Como jugadora, siempre pensaba que lo único que hacía el árbitro era vigilar los pies de los jugadores, decir qué bola era queda... ¡Pero ahora veo que hay que estar pendiente de un montón de cosas! No sólo de los pies de los jugadores -de que no se muevan al lanzar- sino del tiempo meteorológico, de la arena, de que los bolos estén bien pinados, de que el pinche cuente bien... Hasta que no te pones la camisa azul del árbitro no te das cuenta (risas). Es una visión distinta a la del jugador.

-¿Alguien se sorprendió al verla el sábado en Los Tilares?

-Los jugadores me han ido viendo en otras categorías. Algunos ya sabían que yo iba a arbitrar el sábado en Comillas. Pero otros se sorprendieron, por lo poco que llevo en el arbitraje. Pero la gente me ha aceptado muy bien y me ha animado mucho. Sobre todo agradezco un montón el apoyo del colectivo de árbitros. Me han dado este voto de confianza.

-Se lo pregunto porque la presencia de mujeres como árbitros en competiciones masculinas suele despertar comentarios machistas ¿Hay machismo en los bolos?

-Lo hay, pero como en cualquier otro deporte. Es un machismo que se deriva de la sorpresa ¿Una chica en División de Honor? Lo ven como raro. Se preguntan qué hago allí. Pero por el momento, no he tenido ningún problema. Y en el partido, todo fue correcto y nadie se quejó de nada. Durante el encuentro hablé con algún jugador y no hubo ningún problema. Y el compañero de mesa me dijo al finalizar el partido que lo había hecho bien.

-Blanca Gandarillas, como árbitra de bolos es...

-Alguien a quien le gusta llevar el reglamento a rajatabla. Para eso está y es lo más objetivo. Y también alguien que quiere pasar desapercibida. No me gusta ser el centro de atención. Pero si los jugadores hacen algo que no deben, voy a estar ahí. Por lo que no voy a pasar es por una patada al suelo, una contestación... En una bolera no pueden faltar la educación ni el respeto. Ahí seré inflexible. Al segundo se lo voy a decir. Soy mujer y, por el momento, joven y novata. Pero que nadie piense que me voy a arrugar.

-¿Cuándo dejará de ser noticia que una mujer arbitre en un partido de la máxima categoría de bolos?

-Bufff.... Eso es una incógnita muy grande. Esto tiene que normalizarse. Ahora estoy sólo yo en la División de Honor y en toda la historia sólo ha habido otras tres más. Pero en mi caso, el comienzo ha sido muy bueno y eso te da una mayor ilusión para seguir. Animo a la gente a que haga el curso de árbitro de bolos. Aunque luego no arbitren, sirve para aprender mucho sobre este deporte. En mi caso es una decisión de la que no me arrepiento en absoluto.

-¿Cuál es el siguiente reto? ¿Qué partido sueña con arbitrar Blanca Gandarillas?

-En apenas dos años he cumplido el sueño de arbitrar en División de Honor. Y lo que venga ahora lo afrontaré con más ilusión y ganas. Si me llaman este verano para campeonatos de Primera Categoría... Tengo ganas de que venga eso y más.

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