Cuando Óscar González fue promesa

Cuando Óscar González fue promesa
SANE

Pasaba los veranos jugando en la bolera de Liérganes y más de una tarde sus padres debían ir a buscarle para regresar a casa a cenar

ADELA SANZ

El jugador de bolo palma Óscar González (Liérganes, 1978) llegó por primera vez a un corro por proximidad. En el caso del bolista «no había ese arraigo familiar que suelen tener los jugadores con sus padres y sus abuelos». González «vivía cerca de la bolera de Liérganes y en aquellos tiempos había una peña en Liga Nacional». El pequeño Óscar, con unos «siete u ocho años», iba al corro, ya que «siempre les hacía falta un armador o un colocador de bolos». Así comenzó el siete veces campeón de Cantabria individual en este mundo. «Iba allí y a base de meter muchas horas, empecé a jugar y ya llevo en esto 32 años». Casi nada.

El de Liérganes le cogió tanto gusto a derribar palos que no dudó en apuntarse a una Escuela de Bolos para aprender la técnica de este deporte vernáculo y puso rumbo tanto a La Cavada como a Sobarzo, los dos centros a los que acudió el ‘Junco’. «Esas son las únicas escuelas por la que he pasado, ya que con catorce años fiché por la peña Joyería Blanco de Santander, en la que estuve solo durante un año».

El actual jugador de Hermanos Borbolla recuerda con nostalgia como «en Liérganes había mucha afición y no solo en la bolera, sino que había más gente que hablaba de bolos en todo momento». Óscar González reconoce que «cuando eres pequeño tienes muchas aficiones y hobbies», pero el ‘Junco’ se pasaba los veranos de su niñez «jugando en la bolera durante toda la tarde y cuando se hacía de noche tenían que bajar mi padre o mi madre a buscarme para subir a casa a cenar, ya que vivíamos muy cerca del corro», recuerda.

El niño fue creciendo y se ha convertido en uno de los mejores jugadores de este deporte y el único capaz de atacar el récord de Tete Rodríguez, diez veces campeón de Cantabria. Óscar González ha conseguido numerosos premios, como campeonatos nacionales y regionales. El de Liérganes ganó el Campeonato de España de bolos en 2008, consiguiendo el récord de todos los tiempos. Ese mismo año obtuvo la victoria en el Campeonato de Cantabria de bolos, batiendo también el récord de bolos derribados. Su hegemonía no acaba ahí. En 2010 se convirtió en el primer vencedor del campeonato interautonómico de bolo palma y cuatro años después , en 2014, ganó el Campeonato de Cantabria batiendo de nuevo el récord de bolos con 737 bolos derribados en él.

Al final, el talento del bolista y sobre todo «el trabajo a base de mucho sacrificio, hizo que me saliera bien la apuesta por los bolos». Con él «comenzaron a jugar muchos que no lo consiguieron». Así todo «mereció la pena llegar» para un chaval que se crió en la bolera de Liérganes y que ha disfrutado «y sigo disfrutando mucho» cada vez que está en el corro.

Tampoco se olvida de Marcelino Ortiz Tercilla, durante tantos años cronista de El Diario Montañes y responsable del nombre de guerra del jugador. «Me lo puso en 1998. Entonces la Federación Española y la Cántabra organizaban viajes para jugar y disputar torneos en otros países e hicimos varios a México». En uno de ellos, el querido Marcelino «me dijo, hoy he mandado un texto en el que te he puesto el sobrenombre de ‘El junco de Liérganes’. Yo no sabía lo que era un junco y me lo explicó. No eres mejor jugador por tener un apelativo, pero me hizo mucha ilusión».

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Óscar González recuerda con nostalgia aquellos momentos . «Cuando eres un crío es un halago que en la prensa y en la radio suene el nombre de ‘Junco’ y a su lado Liérganes, por mi pueblo natal», confiesa emocionado. Al bolista su paso por las escuelas le sirvió de mucho, aunque reconoce que «después aprendí más viendo que jugando. Nunca sabes si a la hora de jugar lo haces muy elevado o muy deprisa…El defecto se ve desde fuera», explica. González perfeccionó su técnica fijándose «en los grandes jugadores y después practicando». Su referente fue Tete Rodríguez, «el mejor de todos los tiempos» y además «tuve la suerte de disfrutar de los bolos jugando con él».

Ahora, «hay que fomentar y apostar por la base de este deporte» y que «los críos que están pegando patadas a un balón también conozcan los bolos y disfruten con ellos».

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