Óscar pasea su hegemonía

Óscar pasea su hegemonía

Llegó con 21 palos de ventaja a la final frente a Lavid, que no pudo contrarrestar el arrollador juego del de Hermanos Borbolla

Aser Falagán
ASER FALAGÁNSantander

Setenta veces siete se puede decir que Óscar es un mito. No serán suficientes. Parece a día de hoy el único capaz de atacar el récord de Tete Rodríguez, diez veces campeón de Cantabria. Se sospecha desde hace tiempo. En concreto desde el 9 de agosto de 2014. Aquel día la Bolerona guardaba un silencio reverente cada vez que el Junco aferraba una bola. Rugía de entusiasmo al terminar el retinglar. Miraba con respeto a Rubén Rodríguez mantener el tipo y dar una lección de juego y de fair play.

Aquel día Óscar González Echevert, natural de Liérganes, de 36 años, tres meses y 21 días de edad, tiró 737 bolos y la Bolerona le miraba ojiplática. Casi se podría decir que lo hacían también su propia efigie grabada en las vidireras que coronan la Severino Prieto. Como lo está la de Rubén Rodríguez, que ese día tiró 694 bolos. Ya entonces tocó hacer una reflexión: si el menor de la saga hubiera hecho una lista de cosas que nunca podrían pasar, perder un Campeonato de Cantabria con 694 bolos hubiera estado en el primer lugar de esa lista. Y en ese sentido se habría equivocado. Claro que aquella bolera estaba muy arreglada. Casi parecía una playa. Pero tirar 737 palos es casi una provocación; exige poco menos que poderes telequinésicos. A falta de una mano el Junco se abrazó con Rubén, que con números de campeonísimo solo pudo subir al segundo cajón del podio.

Ayer Óscar tiró 715 bolos en Las Fuentes. Menos que hace tres años, pero de nuevo más que Rubén aquel día. Lo hizo en un corro menos arreglado que la bolerona, para ganar su séptimo título cántabro. Sumado a los seis campeonatos de España (o interautonómicos, porque alguno cayó en la época del cisma), ya tiene trece grandes coronas.

Un sensacional último concurso permitió al de Liérganes superar de nuevo los 700 bolos

Lo hizo como suele ocurrir. A lo grande. Desquitándose de paso de otra gran final en la Bolerona. Porque en Las Fuentes, donde a pesar de los augurios de Aemet -anunció un 90% de posibilidades de lluvia para el viernes y un 75% para el sábado- ni una gota de agua tocó el corro, aunque frío hubo de sobra. El rival en la final era Lolo Lavid. El mismo Lolo Lavid que en 2015 le birló el título de España acertando al cachi con una espectacular remontada que obligó al desempate y le dio el título nacional.

El de Las Fraguas llegaba a la final con 21 bolos perdidos y obligado a embocar para enjugar la renta del Junco en un solo concurso, pero no estuvo más acertado al cachi que la Agencia Estatal de Meteorología y terminó con 122 palos, mientras que el Junco se sacó de la manga un concurso de escándalo para formar 152 y terminar con 715 bolos en su haber.

Lavid, el primero entre los mortales, se quedó a 52 palos; casi a medio concurso de distancia, mientras que Salmón aprovechó su buena última actuación y el ligero hundimiento de Víctor González, que hasta las semifinales protagonizaba un gran campeonato, para que la vieja guardia copara el podio, aunque con Víctor González al acecho. Cuarto y presente junto al camargués en la foto protocolaria, como es tradición.

Si la victoria de Óscar no fue una sorpresa, tampoco extrañó a los aficionados que Rubén Haya se quedara por el camino. Aunque evidencia su progresión día a día, la operación en su mano y la larga inactividad le han lastrado en 2017, pero su sexto puesto sí deja clara una evidencia. Que volverá a ser el gran Rubén Haya en 2018, cuando ya en igualdad de condiciones esté de nuevo en condiciones de nutrir aún más un palmarés al alcance de muy pocos. De momento tiene en una quincena una difícil defensa de su cetro de campeón de España.

En una lista de cosas que nunca pueden pasar, que Rubén Haya renueve su título nacional pocos meses después de su intervención quirúrgica debería estar en el primer lugar de esa lista. Pero es peligrosos hacer listas. El sexto puesto de ayer reivindica al camargués, que cada vez con más confianza recupera sensaciones día a día. Cualquiera hubiera afirmado que 696 bolos iban a ser esta vez suficientes para ganar en Las Fuentes. Y en ese sentido se habría equivocado. De todos modos el favorito es de Liérganes, y si le coge el relevo a su excompañero en Roper el Junco ya sumará catorce, rompiendo todo tipo de gafe que se pueda barruntar.

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