Bolos

Muchos pretendientes y una sola corona

Víctor González aspira a su primer gran entochado.
Víctor González aspira a su primer gran entochado. / Sane

El Campeonato de España se decide hoy en Treceño con tres jugadores separados por un solo bolo

Aser Falagán
ASER FALAGÁNSantander

De los 365 días del año, hay uno que cualquier bolista tiene marcado en su calendario. Por encima de la Liga, por encima del Campeonato de Cantabria. Del Circuito y su Patrona; por delante de la Copa. En 2017 ese día cae en 1 de septiembre. Viernes, para más señas. Esa es la coordenada temporal. La espacial, el Pabellón Valdáliga de Treceño. El contexto, la última jornada de la Semana Bolística, que como siempre pone en juego el Campeonato de España. De los ocho elegidos para disputarlo hoy, cuatro ya saben lo que es ganarlo. Y las circunstancias, los bolos o los caprichos del corro han querido que la final llegue más igualada que nunca. Por si las finales del Nacional, que arrancan hoy a las 15.30 horas, no fueran sobrado aliciente.

Como se sospechaba en Treceño, en Liérganes, en Noja y hasta en la Ciudad de México, Óscar González llega como líder al último y gran día. Es el favorito, pero partirá prácticamente en igualdad de condiciones con otros dos tiradores: unos Rubén Rodríguez y Víctor González que muy entonados ayer remontaron frente al Junco hasta acercarse a un solo palo. Cinco le saca a Alfonso Díaz y diez a Jesús Salmón, que llega así con algo de distancia perdida, pero que es siempre candidato. El asturiano Ico Núñez, un Rubén Haya que sin su lesión de finales del año pasado sería indiscutible candidato a revalidar su corona y Víctor de la Torre, este ya a 24 bolos, completan la nómina de candidatos.

Óscar será de nuevo quien marque el ritmo en uno de los campeonatos de España más igualados que se recuerdan. El martes se marcó 137 palos -con una qued- y ayer 128. Siempre a bolos. Por si esas dos actas no fuera suficiente carta de presentación, este verano ha ganado prácticamente la mitad de las pruebas puntuables para el Circuito. Pero tiene un par de adversarios muy duros. Y cada uno, también con sus credenciales.

Óscar llega como líder, pero con un solo palo sobre Rubén Rodríguez y Víctor González

El gran año de Víctor

Un gran campeonato. Eso es todo lo que necesitaba Víctor González para encumbrarse en la élite; para superar ese último peldaño que le coloque con sus escasos 23 años a la altura de los mejores. Ya solo le falta la mitad. Y lo que ha hecho ya es mucho. Nada menos que plantar cara a los Óscar, Rubén y compañía para llegar a la última jornada del Campeonato de España, la que pone definitivamente el juego el título más codiciado por cualquier bolista, acechando la cabeza de la clasificación provisional.

La culpa la tienen 264 bolos y un concurso, el de cuartos de final de ayer, en el que se marcó 139 palos. El mejor registro de la tarde. Isaac López, que le tocó ayer como compañero de reparto en la bolera portátil de Treceño, fue excepcional testigo de la exhibición del astillerense. Quizá obnubilado por su juego, el de Lamadrid se quedó en 108 palos para sumar 235 y quedarse en el último corte. Una lástima para una competición que ha estado a punto de tener a un jugador local entre los ocho elegidos para jugársela en el Pabellón Valdáliga.

La deuda de Rubén

Una historia muy diferente es la de Rubén Rodríguez. El hijo pequeño de Tete se marcó los mismos 264 palos, emboque incluido. Tiene tres grandes títulos, pero de so hace ya mucho. Se proclamó campeón de España en 1996 y 1999, cuando era poco más que un niño, y de Cantabria en 2001. Desde entonces siempre ha estado en la élite; siempre presente en los campeonatos. Siempre destacando como un gran tirador de peña y colándose en el Circuito para ganar algunos concursos, más allá del gafe que rompió hace ya unas fechas y le tuvo demasiado tiempo inédito. Pero desde hace tres años los bolos le deben una. En concreto, desde que el 9 de agosto de 2014 se marcó 694 palos en la Bolerona y no pudo ser campeón de Cantabria porque al Junco de Liérganes le dio por batir el récord interplanetario y marcarse 737. Hoy no lo tendrá fácil, pero esos 264 le permiten al menos soñar con la revancha. Y de paso reivindicarse en una competición a la que no llegaba como favorito.

Tampoco contaba mucho en los pronósticos Alfonso Díaz, pero un buen concurso le colocó entre los mejores en una jornada clasificatoria del miércoles en la que se emparejó precisamente con Rubén. Ayer un emboque en la primera mano le lanzó. Con 21 palos, a poco que siguiera a media de concurso se colocaría entre los mejores, demostrando de paso una gran serenidad: la necesaria para no perder el paso ni obsesionarse con seguir los movimientos del Junco. No tuvo sin embargo tanta muñeca para mantener el infernal ritmo que marcaba en el ecuador del concurso: nada menos que 71 palos. Con raya al medio se quedó en 59 para pasar a la fase final de nuevo con 130 palos en su haber. Como cuarto clasificado a solo cinco palos del líder.

Dos mitos al acecho

A rebufo; agazapado a la espera de enlazar un par de buenos concursos o un emboque que le catapulte a la cima, estará Jesús Salmón. No tanto por los diez bolos de distancia como por tener cuatro tiradores por delante. Si fuera otro no debería representar un gran peligro, pero siquiera pensar eso cuando quien está por medio es Jesús Julián Salmón Gutiérrez es poco menos que un anatema. Sin ser su mejor año de su carrera en categoría individual llega en buenas condiciones, y si uno de los mejores bolistas de la historia llega bien poco más cabe decir.

Un Haya que defiende título y, sobre todo, Salmón, permanecen al acecho del Junco

El color asturiano lo pondrá Ico Núñez, que se pertrechó en sus 130 palos del martes para asegurarse un pase que sólo con las tiradas de ayer hubiera tenido más que complicado. Sin embargo, sus 118 le bastaron para quedar por delante de Rubén Haya, que a base de pundonor y calidad ha demostrado que un gran campeón lo es siempre, aunque haya estado medio año convaleciente. Ya a finales de julio demostró que había vuelto, y aunque no ha podido seguir el ritmo de los favoritos está en las finales. En la séptima plaza y a 23 bolos, pero con el orgullo de defender con solvencia su corona, como le corresponde a un jugador que ha ganado cinco títulos nacionales. Tantos como Salmón.

Víctor de la Torre completa la nómina de aspirantes en una jornada en la que su sola presencia entre los elegidos ya es un premio para el de Roiz. La prueba de ello es que no estará entre los elegidos nada menos que Lolo Lavid, todo un campeón de España que sin embargo cayó a primera hora, en una jornada que comenzó con el desempate en el que Carlos García le dejó por el camino (52-63) después de que igualaran a 115 palos en la clasificatoria.

Jornada agónica

Con este escenario, la tarde se presume intensa en Treceño. Cuando a las 15.30 horas Víctor de la Torre y el aún campeón Rubén Haya abran la competición con las primeras tiradas de cuartos de final comenzará un Nacional más igualado que nunca. Al menos tras la penúltima jornada, porque con las figuras en liza nunca se puede descartar que alguna de ellas tenga el día y empiece a tirar bolos a un ritmo infernal que no puedan seguir sus adversarios.

Sin embargo, la bolera ha demostrado estar muy exigente, de modo que cada palo contará mucho. Más aún dada la tremenda igualdad de la clasificación, con lo parece complicado que un solo jugador pueda escaparse, al menos a las primeras de cambio. El espectáculo promete y tiene muchos finales alternativos. Desde prolongar la hegemonía de Óscar en un 2017 en el que aspira a su séptimo cetro nacional al regreso de Rubén Rodríguez. Desde la remontada de Salmón o Haya a un triunfo de Víctor que abriría una nueva era. O quizá, quién sabe, a una sorpresa mayor.

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