Baloncesto

El Tirso puede hacer historia

Las jugadoras del Tirso Igualatorio posan en la cancha del Polideportivo de Cueto. /Sane
Las jugadoras del Tirso Igualatorio posan en la cancha del Polideportivo de Cueto. / Sane

El equipo cántabro femenino disputará la fase de ascenso a la Liga Femenina 2, una categoría profesional, algo que de conseguirse sería inédito en Cantabria

Leila Bensghaiyar
LEILA BENSGHAIYAR

La historia del deporte femenino es una lucha continua contra las dificultades. Sin embargo, existen numerosos ejemplos de mujeres que se han sobrepuesto a todas esas barreras y han logrado cosechar grandes éxitos, que fueron motivo de orgullo no sólo para ellas, sino también para sus comunidades y entorno. Algo así puede ocurrir en Cantabria antes de que finalice el mes de mayo. Y es que el equipo femenino de baloncesto Tirso Igualatorio, que se clasificó como primero de su grupo en Primera Nacional Femenina, se desplazará los días 18, 19 y 20 hasta La Coruña, (Galicia) para disputar la fase de ascenso, que organiza Maristas de La Coruña, a la Liga Femenina 2, lo que supone, de salir victorioso, dar el salto al baloncesto profesional. Todo un hito histórico para Cantabria que nunca ha tenido un equipo femenino del deporte de la canasta a un nivel de competición tan alto.

«Viendo el equipazo que tenemos creo que hay opciones de subir», dice emocionada Marina Fernández (Santander, 1985), la capitana del equipo. Para Marina, que siempre ha estado ligada al baloncesto, como jugadora y más tarde también como entrenadora de categorías inferiores, conseguir el pasaporte a la categoría profesional «es un sueño, porque llevo toda la vida metida en este deporte», pero no es la única. Saray Ruiz (Santander, 1978) es la más veterana del equipo. Compagina los entrenamientos con su trabajo como dependienta de una tienda de ropa y su papel como madre. Para ella el pasaporte a Liga Femenina 2 sería «un éxito y un orgullo, para nosotras y para Cantabria». Y es que las chicas del Tirso Igualatorio han trabajado muy duro para llegar donde están. Debutaron en la Primera División Nacional el curso pasado y en apenas dos años han conseguido formar un bloque sólido, eso sí con un muchas altas y bajas hasta lograr dar con la tecla y que todas las jugadoras se acoplasen a un estilo de juego que las ha valido estar entre las aspirantes a fase de ascenso.

Una lucha que no les ha sido fácil y que han librado con el talento y sudor de sus jugadoras, que no escatiman en esfuerzos y no sólo sobre la pista. Reclaman que entrenan a horas que no son las más adecuadas para las que luego tienen que trabajar, levantarse a estudiar o cuidar a sus hijos, ya que algunas también son madres. Para la mayoría, aún existen muchas diferencias de tratamiento entre los deportes masculinos y femeninos. «Hay detalles como los horarios. Se dan mejores franjas a los chicos que a las chicas, o se pone una final femenina a peores horas», dice Angela Franco (Santander, 1994). 'Lo más escandaloso que tiene el escándalo es que uno se acostumbra', decía Simone de Beauvoir, pero Ángela no quiere acostumbrase. «Queremos que se sepa que los deportes femeninos son igual de importantes que los masculinos», reivindica la santanderina.

«Viendo el equipazo que tenemos, creo que hay opciones de subir», dice Marina Fernández

A pesar de que ya saben dónde jugarán el play off, aún no conocen quiénes serán sus rivales, con la excepción de Maristas de La Coruña, que además de organizadores son unos viejos conocidos de la plantilla. La mayor parte de las jugadores coincide en que las gallegas son el 'coco' de la fase de ascenso. «Por haber competido contra ellas más veces tenemos más ganas de ganar. Hemos tenido bajas e incorporaciones, pero ahora estamos asentadas como equipo y tengo ganas de enfrentarme a ellas, para ver esa mejora», evaluaba Irene Sánchez, (Santander, 1985), para la que el baloncesto es una cosa de familia, ya que comparte el amor por este deporte con su hermano Pablo Sánchez, jugador del Igualatorio Cantabria Estela.

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