Cantabria, en el corazón del campeón

Ángel Nieto recordaba de forma muy especial el homenaje que recibió en la región el 8 de mayo de 2010

José María Ruiz, alcalde de Hazas de Cesto (izquierda), junto a Ángel Nieto, descubre la escultura que en homenaje al campeón del mundo se ubica en Beranga. El acto tuvo lugar el 8 de mayo
José María Ruiz, alcalde de Hazas de Cesto (izquierda), junto a Ángel Nieto, descubre la escultura que en homenaje al campeón del mundo se ubica en Beranga. El acto tuvo lugar el 8 de mayo / Roberto Ruiz
Marco García Vidart
MARCO GARCÍA VIDARTSantander

Ayer, a Óscar Sainz le costaba creerlo. «Me he enterado hace poco. Es un palo». Y Óscar, que dirige junto a su hermano Lolín la empresa Motos Lolo, una de las señeras del mundo de las dos ruedas en la región, no es un aficionado cualquiera apesadumbrado por la muerte del campeón. «Entre 1989 y 1997 corrí en moto. Y Ángel me ayudó mucho». Aquella amistad de la familia Sainz con el mito del motociclismo español derivó en algo que aún se recuerda y que siempre ocupó un hueco especial en el corazón de Ángel Nieto. El 8 de mayo de 2010, la región le tributó un homenaje, primero en Beranga y luego en Santander, que ‘tocó’ de lleno al campeonísimo. Su Mundial 14, como él mismo dijo.

«Fonsi, su sobrino, ha estado este sábado en Santander. Y me decía lo que se acordaba siempre Ángel de aquel día en Cantabria», relata Óscar. Motoclub Corcontas y Motos Lolo organizaban el ‘sarao’. Para homenajear a Nieto y también a Manuel Sainz ‘Lolo’, por una empresa que cumplía 50 años. Los moteros se contaron por miles. «Tantos, que cuando vinimos desde Beranga a Santander, cuando llegábamos al Palacio de los Deportes, aún subían motos por la plaza de toros», relata Óscar Sainz. Las miles de personas que le gritaron ‘maestro’, ‘campeón’ o ‘te queremos’ también le decían que ese reconocimiento era ‘tu Príncipe de Asturias’. Ese homenaje en Cantabria quería ser también una pequeña reivindicación para que el campeón de 12+1 títulos mundiales tuviese el máximo galardón del deporte español que, al final, nunca tuvo. Más de 5.000 moteros impresionaron para siempre a alguien que llevaba «44 años en el mundo de la moto y veo el cariño que me dispensan los moteros, que es una raza especial». Más aplausos. «Se emocionaba por lo que le quería la gente», apunta Óscar Sainz. En ese 8 de mayo, Nieto prometía a los responsables de Motos Lolo estar en Cantabria dentro de una década. «Nos decía que iba a estar en el 60 aniversario de la empresa».

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Óscar Sainz no duda un segundo a la hora de destacar la gran cualidad de Ángel Nieto. «Su carisma. Era un icono por eso. Pero tenía ese carisma porque era una persona súper normal. Accesible para todo el mundo. Todo lo que podía hacer por alguien, lo hacía. Además, era muy amigo de sus amigos». Uno de los responsables de Motos Lolo rememora también, porque lo vivió de cerca, uno de los momentos más felices en la vida del campeón. «Fue cuando su hijo Gelete consiguió su primera y única victoria, en el Campeonato de Europa». Le enorgullecía sobremanera que uno de sus vástagos rompiese ese estigma de ‘hijo de’ y consiguiese triunfar por sus propios medios.

Junto a la grandeza como persona, lo obvio. La altura de un piloto que con una ristra brutal de títulos, esos 12+1 a los que se siempre se alude así respetando su superstición –iniciada un día 13 en Benidorm con una caída en una carrera que no quería correr–, abrió el camino para muchos otros. «Todos los títulos del motociclismo español son gracias a él», añade un Óscar Sainz apesadumbrado por la muerte de un amigo, maestro y padre de Pablo y Gelete, «con los que tengo mucha amistad». La pérdida de una figura del deporte mundial «que se agigantaba cada vez más» y que desde aquel mes de mayo de 2010 siempre recordaba a Cantabria de forma muy especial.

Ángel Nieto junto a Manuel Sainz, ‘Lolo’, en el Palacio de los Deportes de Santander ese mismo día de 2010. Nieto, buen amigo de la familia Sainz, no quiso perderse el 50 aniversario de Motos Lolo. / Roberto Ruiz

Los mejores del siglo

Pero la primera vinculación de Ángel Nieto con la región data de mucho más atrás. En el año 2000, la Asociación de la Prensa Deportiva de Cantabria aprovechó el cierre del siglo XX para hacer un balance de los buenos. Para premiar a los mejores de cien años del deporte español. Aquella Gala del Deporte de Cantabria reunió talento a espuertas. Cinco deportistas se hicieron merecedores al galardón como los mejores del siglo. Y sólo uno –el pentacampeón del Tour de Francia, Miguel Induráin, que tenía un compromiso ineludible– faltó a la cita. En el estrado estaban la bicampeona olímpica en vela Theresa Zabell; dos cántabros de leyenda como Severiano Ballesteros y Paco Gento... Y Ángel Nieto.

«Estoy sinceramente impresionado por el nivel, la categoría y calidad del deporte cántabro. Así se pueden hacer cosas grandes. Mi mejor consejo para los deportistas es fácil: voluntad y dedicación», señalaba el campeón en esa gala de diciembre. Esas cualidades le hicieron ganar todos sus títulos sobre la pista pero, sobre todo, miles de amigos fuera de ella. Esos que no le van a olvidar nunca.

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