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Chus Puras: «Correr el Dakar es el mejor regalo de Reyes»

Chus Puras posa con algunos de los cascos que ha llevado a lo largo de su carrera deportiva. /María Gil Lastra
Chus Puras posa con algunos de los cascos que ha llevado a lo largo de su carrera deportiva. / María Gil Lastra

El cántabro cambiará el coche por la moto para enfrentarse al rally raid más duro del mundo Chus Puras Piloto de rallies

Leila Bensghaiyar
LEILA BENSGHAIYAR

Chus Puras (Santander, 1963) ha vuelto a las pistas y lo ha hecho con fuerza. Quiere cumplir un sueño muy particular: correr la 40 edición del Dakar. Pero en una montura diferente a la habitual. En moto. El excampeón mundial de grupo N y F2 y ocho veces Campeon de España de rallies ha cambiado cuatro ruedas por dos y viajará a Sudamérica el próximo mes de enero para competir por primera vez en la emblemática prueba.

–Ausente varias temporadas, ha vuelto a ponerse el mono.

-Quería probar nuevos retos a nivel personal y profesional. Siempre he tenido la vista puesta en el Dakar. Hace unos 14 meses me planteé la posiblidad de acudir a esta carrera, que es la más dura del mundo.

-Y no lo ha dudado. Ya está inscristo para la edición de 2018 y esta vez sobre dos ruedas...

-Sí, hay un gran cambio. He decidido hacerlo en moto porque soy un gran aficionado al enduro y llevo casi siete años practicándolo, aunque no he corrido en ninguna carrera, excepto este año, que es cuando he empezado. Es un deporte que me trasmite muy buenas sensaciones. Además, me encanta montar en moto.

-Va a pasar unas fechas señaladas fuera...

-Sí. Los Reyes más bien. Comeré las uvas aquí y el día 1 salgo ya para Lima, en Perú, que es de donde sale la carrera. Correr el Dakar es el mejor regalo de Reyes, sin duda.

-Siempre ha tenido el Dakar en mente. Es la prueba más exigente y también la más famosa en su modalidad. ¿Cómo surgió la idea de afrontar este reto?

-En la vida hay que plantearse retos de todo tipo. Este creo que va a ser el más duro de todos. No es un rally al uso, es una prueba muy larga que dura casi 16 días. Al ir en moto, la exigencia a nivel físico no tiene nada que ver con el desgaste que se sufre al ir en coche. Además, tienes que saber leer el roadbook y a la vez conducir. Es necesario estar muy bien preparado física y mentalmente.

«Lo primero es acabar la carrera. Ese es el objetivo número uno», dice el piloto cántabro

-¿Cómo es la preparación para una prueba de este tipo?

-Estoy con una preparación más fuerte incluso que cuando corría en el Campeonato del Mundo de rallies. Hago de todo. Desde bicicleta hasta trabajo en altura, gimnasio y cuidar mucho la alimentación, que es un aspecto importante. He hecho unas cuantas carreras importantes: Merzouga, en Marruecos; la Baja España; el Bajo Aragón; el Rally Ruta 40 y la Baja Inca, en Perú. Además, he bajado con la moto a Marruecos cuatro o cinco veces este año y vuelvo ahora, a principios de diciembre. Y con eso doy por cerrada la preparación. Aunque hago enduro los fines de semana, estoy en la recta final y tengo que tener cuidado para llegar al Dakar de una pieza. Cualquier lesión puede dar al traste con el proyecto.

-¿Ha tenido algún contratiempo durante la preparación que haya puesto en peligro el proyecto?

- Varios. Uno en el Rally de Merzouga, en Marruecos. Tuve un golpe de calor el día antes de los entrenamientos, al que se unió un problema con las vitaminas que estaba tomando y un malestar estomacal, aunque afortunadamente en pocas horas estaba solucionado y no fue a más. Tuve otro buen susto en la Baja España, en Aragón. Estuvimos a punto de volcar hacia delante por unas piedras bastante grandes que estaban escondidas en el polvo. La moto se encabritó sobre la rueda delantera y afortunadamente la controlé. Aún no se cómo.

-¿Es más peligrosa la conducción en moto que en coche?

-Con la moto hay que tener mucho más cuidado que con el coche. Las rocas o piedras sueltas se convierten en un problema. Con un coche las pasarías a fondo por encima, pero con la moto tienes que saber esquivarlas y estar muy atento, ya que es fácil caerse. Si te caes en una moto eres tú el que para el golpe. No tienes barras antivuelco, ni nada que te proteja.

-¿Echa en falta la presencia de un copiloto?

-En un coche te facilita todo. Son tus ojos. Te dice las curvas que vienen, los cruces que tienes... Toda la dirección a seguir. Lo bonito que tiene la moto es que tú mismo tienes que hacer ese trabajo. A veces pasas horas y horas sólo en el desierto, navegando sin ver ningún otro participante. Es un reto muy bonito estar en ese momento con total libertad sabiendo que dependes de tí mismo y lo que llevas a bordo. Si tienes un problema estás solo y eso para mí tiene su grado de motivación. Saber que llegas a cada etapa por tus propios medios.

-¿Cómo se prepara mentalmente para afrontar esa soledad?

-Yo creo que los rallies y las carreras de coches me han ayudado mucho a lograr una mentalidad capaz de mantener un ritmo continuo, de solucionar los problemas para llegar a la meta, de trabajar y prepararme bien físicamente, de esforzarme y sufrir... Eso lo aprendí con los coches y ahora con la moto lo tengo ganado, a pesar de que es más duro. Lo que trabajo ahora es la mentalidad de afrontar una carrera de más de quince días.

-¿Qué aspecto del Dakar le impone más respeto?

-Hay dos cosas. Una es la temperatura del desierto, ya que allí será verano y me enfrentaré a más de 45 grados. Y la otra son las etapas que discurren por Bolivia, con altitudes comprendidas entre 3.500 y 4.000 metros, donde sufres el mal de altura. Ahora mismo estoy trabajando en este aspecto con el preparador físico, porque sé lo qué hay que hacer, pero es una variable difícil de controlar.

-Y, ¿cúal le seduce más?

-La arena, las dunas y el desierto en general. Es donde más disfruto, donde tienes esa sensación de paz y tranquilidad, de absoluta libertad. Desde luego, la arena es el terreno en que más me gusta para pilotar. También las pistas rápidas de Argentina me pueden dar muchas satisfacciones a la hora de conducir. Descubrir esta carrera es un aliciente extra y el ambiente es una motivacion muy grande.

-Hace diez años que el Dakar pasó de celebrarse en África a llevarse a cabo en Sudamérica. ¿Supone alguna diferencia para usted?

No, ninguna. La gente que ha corrido hace muchos años el Dakar añora el norte de África, porque es donde empezó el rally, pero ahora en Sudamérica la verdad es que no tiene nada que envidiar. En Marruecos había muchos desiertos, terreno y pistas complicadas y en Sudamérica es exactamente igual. Tienes los mismos tipos de terrenos, temperaturas extremas... Yo creo que los organizadores siempre buscan hacer un rally muy extremo, muy duro y eso lo seguirán haciendo en cualquier lugar donde ubiquen la prueba.

-¿Hasta dónde espera llegar?

-Lo primero es acabar la carrera. Es el objetivo número uno. Los primeros 50 inscritos en motos son todos o campeones del mundo de algo, o campeones nacionales de algo, de motocross, de enduro, en sus recpectivo países. Y los primeros 20 o 25 son pilotos oficiales. Con lo cual, con descubrir qué sensaciones se pueden tener al estar sobre la moto durante 15 días es suficiente.

«Si tienes un problema, estás solo y eso para mí tiene un grado de motivación», afirma

-Es de los pocos pilotos que pasan de cuatro ruedas a dos ruedas. En ese sentido, ha seguido usted una trayectoria inversa...

-Sí. No es lo normal. La mayoría de los pilotos del Dakar pasan de las motos a los coches, pero en mi caso y tras 25 años en la actividad de los coches, quería probar nuevos retos. La moto me da muchas satisfacciones y disfruto mucho en ella.

-Ya intentó correr el Dakar el año pasado, pero sobre un buggie. Al final, no pudo ser.

-Compré un buggie y presenté un proyecto a varios patrocinadores en España. El presupuesto rondaba casi el millón de euros y la verdad es que fue imposible. Recopilamos un 20% del presupuesto. Yo seguía con la mente puesta en el Dakar y por eso ahora voy en moto, una KTM 450 Exc modelo Rally. Es una moto de carreras idéntica a las que acabaron en las tres primeras posiciones el año pasado en el Dakar. Es una moto muy fiable que ya está muy probada, por eso me he decantado por ella.

-¿Le ha resultado más fácil encontrar financiación ahora?

-Sí, en las motos los presupuestos no tienen nada que ver con los coches. Los números son muy distintos. La novedad de pasarme a motos interesa a mucha gente.

-¿Con qué equipo viaja?

-El equipo es X-Raid. Tiene su base en Lleida y una experiencia increíble dentro del Dakar. Ha corrido más de ocho ediciones. El propio Joan Fernández, que es el dueño, ha participado varias veces en moto y conoce muy bien todos los entresijos. Me ayuda muchísimo, me da consejos de lo que debo hacer y cómo prepararme. El programa que estoy realizando lo hemos diseñado juntos. Estoy muy contento con ellos y espero que me den esa fiabilidad mecánica que necesito para poder acabar el Dakar.

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