Rally Dakar

Un Dakar de pesadilla como regalo de Reyes

Carlos Sainz, durante una sesión preparativa./AFP
Carlos Sainz, durante una sesión preparativa. / AFP

Carlos Sainz, en coches, y Joan Barreda, en motos, grandes bazas españolas para la edición 2018 del raid más duro del mundo

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

La 40ª edición del Rally Dakar comienza un año más, con algo de retraso con respecto a las últimas ediciones, con la certeza de que va a ser una prueba más dura aún de lo previsto. El español Marc Coma, director deportivo de la prueba y máximo responsable del diseño de las etapas, ha planteado un recorrido duro y que tendrá sus dificultades en todas las zonas que atraviesen, bien fuera de pista, bien en dunas o zonas más embarradas.

«Será una edición muy dura, desde el primer día, y en la que la navegación será determinante», avanzaba Coma en la presentación de la prueba en Barcelona. No le falta razón: la primera semana se atravesará el desierto peruano, con dos etapas en bucle y casi todos los kilómetros por unas dunas que retrotraerán a los más veteranos al Dakar original, el africano. Después del día de descanso (único en este Dakar), se pasará al altiplano boliviano, con el ya clásico Salar de Uyuni que recientemente se ha visto en la gran pantalla gracias a 'Star Wars' y los últimos Jedi. Los tres días en altura en Bolivia pondrá a prueba la resistencia física de los pilotos y mecánica de los coches, motos, quads y camiones, antes de bajar a Argentina, donde los aficionados al Mundial de Rallies reconocerán algunos tramos por Salta y Belén, Fiambalá y finalmente Córdoba, donde se dará el banderazo de llegada a los héroes que consigan acabar. «A nivel personal me hubiese gustado correr esta edición, que tiene todos los ingredientes para que tengamos un Dakar histórico. Estamos muy satisfecho del trabajo que hemos hecho hasta ahora en el diseño del recorrido, pero como siempre también necesitamos un poco de suerte, especialmente con el tiempo», explicaba Coma.

Y es que esta es una de las grandes incógnitas. Ya el año pasado, las inundaciones obligaron a la suspensión o cambios de varias etapas, lo que al final dejó una sensación un tanto fría en el Dakar de 2017. Más allá de los imponderables, Coma afirma que todo este año se ha hecho pensando en lo que han solicitado los equipos. «Este año hemos trabajado muy cerca de los equipos y, aunque a veces no son aplicables todas las demandas, la mayoría está de acuerdo en que la navegación sea una parte importante del resultado final», espera.

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Peugeot, a por una despedida a lo grande

Después de tres años dominando con relativa facilidad, tras un debut complicado en su vuelta al Dakar, Peugeot afronta su última participación con la vitola clara de favoritos. Stéphane Peterhansel quiere seguir aumentando su leyenda, y buscará su decimocuarto trofeo Touareg, pero tendrá que vérselas con Sebastien Loeb (que ya fue su único rival por la victoria en 2017), Cyril Després (que llega mejor que nunca) y un Carlos Sainz que quiere desquitarse de los sinsabores de los últimos años y despedirse, quizá para siempre, con Peugeot como ganador.

Pero si la marca del león es la gran favorita, no será porque los responsables del ASO se lo hayan puesto más fácil que en ediciones anteriores. La superioridad mostrada por los franceses el año pasado obligó a repensar la normativa para beneficiar más la competitividad de sus rivales. Así, este año quieren premiar más a los 4x4 frente a los buggies (tipo Peugeot), modificando el reglamento técnico referido a las suspensiones, peso mínimo, brida de admisión de combustible y otros elementos. Esto ha hecho que, por ejemplo, Mini haya diversificado su apuesta: el X-Raid llevará tres buggies (pilotados por Mikko Hirvonen, Yazeed Al-Rajhi y Bryce Menzies) y cuatro Mini John Cooper 4x4 (pilotados por Nani Roma, Jakub Przygonski, Orlando Terranova y Boris Garafulic).

Toyota, por su parte, ha apostado todo al modelo Hilux 4x4 con el que Nasser Al Attiyah y Giniel de Villiers tratarán de dar la campanada frente a los grandes dominadores de los últimos años. La presencia del príncipe qatarí en la escuadra nipona ha hecho levantar muchas suspicacias y hombres como el propio Carlos Sainz le colocan como el gran rival fuera de sus propias filas.

La reivindicación de Barreda

El valenciano Joan Barreda ha tenido en los últimos años el mismo problema: ha sido muy superior, hasta que en una etapa ha tenido un problema, una avería, un accidente o una penalización, como le ocurrió el año pasado, que le ha dejado fuera de las opciones. Este año parte como el gran favorito junto a Sam Sunderland, vencedor en 2017, Toby Pryce, que ganó en 2016, o sus propios compañeros Paulo Gonçalves y Kevin Benavides.

En definitiva, la lucha de motos apunta a ser una pelea a dos bandas entre KTM y Honda. Los primeros han creado una montura con la que pretenden batir a los segundos, donde Barreda es el líder teórico de filas. No habrá que dejar fuera de la lucha a hombres como el también español Joan Pedrero, con la Sherco, o el galo Adrien van Beveren, la gran esperanza de Yamaha. Además, vuelve la mítica Gas-Gas con el debutante Jonathan Barragán.

Catorce etapas (la mitad de ellas en dunas o fuera pistas), casi 9.000 kilómetros de recorrido (4.500 de ellos cronometrados), una única etapa maratón para todas las categorías y otra para motos y quads, cinco días a más de 3.000 metros de altitud sobre el nivel del mar. Los Reyes Magos traen la primera gran competición del motor del año en su zurrón, y promete emociones.

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