GP de Estados Unidos

El duelo al sol de Alonso y Sainz eclipsa la victoria de Hamilton

Hamilton pilota en Austin.
Hamilton pilota en Austin. / AFP
  • El británico recorta siete puntos al líder del campeonato tras ganar por quinta vez en Austin

  • Alonso y Sainz ponen el espectáculo con una colosal pelea hasta la vuelta final: el asturiano fue quinto y el madrileño, sexto

Lewis Hamilton fue el ganador en la pista, pero Fernando Alonso y Carlos Sainz en las retinas de los espectadores. Los españoles protagonizaron una pelea brutal, con Felipe Massa como la víctima doblemente vencida por el maestro y su pupilo por el quinto puesto, que fue para el bicampeón más letal de las últimas carreras.

Hamilton salió de Austin con la moral por las nubes, pero aún por detrás, con 26 puntos de desventaja sobre un Nico Rosberg que aguantó y se vio incluso beneficiado por las circunstancias. El alemán sabe que le vale con resistir y poco más para alcanzar su sueño.

El británico necesitaba no fallar en toda la temporada y uno de los momentos cumbres era la salida. El piloto británico, a diferencia de otras pruebas, no sólo realizó una arrancada de manual, sino que además se vio beneficiado en su lucha con Nico Rosberg por un Daniel Ricciardo que sabe que puede pescar en medio de la lucha de los Mercedes.

El australiano de Red Bull se convirtió en el gran rival (y casi único) del vigente campeón por la victoria, ya que Rosberg arriesgó lo justo en el resto de la carrera. Los 33 puntos de ventaja con los que llegaba a Austin, con 100 en juego, no le permitían dejar nada al azar. Por eso, desde el principio pensó únicamente en su carrera, sin pensar en lo de arriba. Necesitaba sumar, cuanto más mejor, pero sin riesgo. En la primera parada en ‘boxes’ montó neumáticos medios, a diferencia de Ricciardo o Hamilton, que apostaron por los blandos y se vieron obligados a volver a parar antes.

Los ‘boxes’ fueron los árbitros de la carrera, tanto para el podio como para los puestos de atrás. Sendos fallos, mecánicos y humanos, de Red Bull y Ferrari permitieron dar un vuelco a las posiciones traseras y a asentar los puestos del cajón final.

Massa sufre a la furia española

Max Verstappen fue el primer causante del primer vuelco en el corazón de los fans de la carrera. El neerlandés decidió, motu proprio, entrar en ‘boxes’ a hacer su segunda parada sin que sus mecánicos estuvieran preparados, por lo que perdió un tiempo vital. Mucho peor fue lo ocurrido cuando salió a pista: su Red Bull empezó a ‘petardear’ hasta dejarle tirado. Este fallo provocó que saliese un ‘safety car virtual’ que fue casi una aparición divina para Nico Rosberg: en las consecuentes entradas en ‘boxes’ que hicieron el trío de cabeza adelantó a Ricciardo por el segundo puesto, que no soltó hasta el final de la prueba.

Aún quedaba un golpe de teatro más, esta vez cortesía de los habituales de Ferrari. Esta vez fue el mecánico de la rueda trasera derecha el que provocó el abandono de Kimi Räikkönen. El finlandés salió a pista con una rueda mal puesta porque se le había quedado una pistola enganchada cuando le mandaron salir. La consecuencia fue que le mandaron parar al final del ‘pit lane’ y este respondió dando marcha atrás. Casi golpea incluso al cámara que estaba acompañándole en su penoso regreso al ‘box’.

Estos incidentes tuvieron a unos beneficiados inesperados: Carlos Sainz y Fernando Alonso. Los españoles, que habían estado muy cerca durante toda la prueba,acabaron encontrándose con Felipe Massa en medio, que sufrió los rigores de verse con el maestro y el aprendiz. Primero, Sainz le aguantó los arreones al brasileño como si fuera todo un veterano con tantas o más carreras que él. Incluso provocó que el de Williams se saliese de pista. Peor le fue con su viejo compañero y siempre rival. Alonso le levantó la sexta plaza al sudamericano con un adelantamiento tan al límite que le sacó de pista de un toque, con el consecuente enfado de ambos. No osbtante, tirando del viejo tópico: coche alcanzado, coche adelantado. Y Alonso iba por delante.

El tiburón de Oviedo había olido sangre y se vio capaz de adelantar a Sainz, sin mirar que fuera su amigo. En la última vuelta, con todo el público vitoreándoles por el espectáculo ofrecido, el asturiano le metió el McLaren al Toro Rosso y éste tuvo que claudicar. Al grito de ‘¡Yeeha!, el Alonso más peligroso al oeste del río Pecos se llevaba un quinto puesto que le vale no sólo para asentarse en el top-10 (y acechar el noveno puesto de Hülkenberg, que abandonó y está a sólo dos puntos), sino además demostrar que se había divertido de verdad.

El fin de semana en el que se cumplieron diez años de su segundo campeonato mundial, Fernando Alonso volvió a convertirse en el héroe que toda la afición recuerda y deja claro que Sainz puede ser un digno heredero de su pundonor, como bien demostró ante un Massa vencido y derrotado por las picas españolas.

La victoria de Hamilton (quinta en Estados Unidos, cuarta en Austin) le permite mantener vivas sus opciones de título a falta de tres carreras por disputar. No obstante, que no se confíe: el segundo puesto de Rosberg ya le da opciones de ser campeón en la carrera de México, ante el ruidoso público del Autódromo Hermanos Rodríguez.