GP de la República Checa

Márquez gana a lo Nieto

Dani Pedrosa, Marc Márquez y Maverick Viñales./Afp
Dani Pedrosa, Marc Márquez y Maverick Viñales. / Afp

El piloto de Cervera aumenta su ventaja en la clasificación provisional del mundial en una carrera en la que Pedrosa y Viñales acabaron segundo y tercero

BORJA GONZÁLEZCIRCUITO DE BRNO

MotoGP brindó el mejor homenaje posible a Ángel Nieto, en otra carrera llena de emoción y locura con un éxito indiscutible del motociclismo español, ese que no se ha cansado de repetir a lo largo de estos días que es lo que es por lo que el 'Maestro' hizo. Emoción, aunque no por la victoria, que se decantó muy rápido del lado de Marc Márquez, que se disfrazó de Nieto y volvió a tirar de inteligencia, mezclada en esta ocasión con algo de fortuna.

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La parrilla recibió a los pilotos con una fina lluvia con pinta de ir amainando, lo que generó la tensión propia de las carreras que huelen a 'flag to flag', ese sistema que hace que los pilotos puedan pasar por su box en el momento que consideren oportuno para cambiar de moto. Anticipándose a que la pista se iba a secar, equipos y pilotos hicieron sus cálculos sobre cuál podría ser el mejor momento para entrar, un factor que decidió la carrera en muchos sentidos. Por una parte, Márquez, que había montado un neumático trasero demasiado blando, se vio en apuros y decidió hacer el cambio de moto en la segunda vuelta, mucho antes de lo que nadie se podía imaginar, aunque en su equipo ya contaban con que algo así podría pasar. Y acertaron de pleno. Márquez entró acompañado por otros pilotos como Folger, Smith, Pol Espargaró -que terminaría noveno en la mejor carrera de KTM- y Miller: ninguno de los favoritos, mientras en la pista un explosivo Lorenzo se colocaba en cabeza.

A partir de ahí se produjo el carrusel de entradas. En la vuelta tres tampoco entró ningún favorito; en la cuatro lo hizo Lorenzo, para presenciar el desastre de Ducati, que no tenía preparada su moto de seco -algo totalmente incomprensible- y que necesitó, por ejemplo, once segundos más que Márquez a la vez que volvía a pista con una moto con reglajes mixtos entre seco y mojado; Viñales y Pedrosa usaron el mismo giro que el mallorquín, mientras que Rossi y Dovizioso tardaron aún uno más.

Todo esto dejó una carrera nueva, con Márquez con casi veinte segundos sobre sus perseguidores, de partida Redding y Aleix Espargaró. A los Pedrosa, Viñales, Rossi y Dovizioso les tocó remontar, y todos con resultados más o menos positivos, porque los cinco primeros de la general terminaron entre los seis de delante. «El campeonato es muy largo y sí que ganamos en Alemania y también aquí, pero yo me guío en que hace cuatro carreras, sólo cuatro carreras, no estaba para el campeonato y ahora parece que tenga que ganar», analizó Márquez, muy interesado en mantener los pies en el suelo después de ver cómo de una general con cuatro pilotos en diez puntos -y cinco en 26- hemos pasado a una con el top cuatro en 22 -y el top cinco en 31-.

«Marc siempre es muy hábil en estas situaciones, a veces porque no queda más remedio, porque como dice, hoy se ha equivocado con el neumático», explicó Pedrosa, que ha ganado enteros en la pelea por el campeonato tras un fin de semana muy completo. «En nuestro caso, y a pesar de perder una vuelta con respecto a la parada ideal, hemos sido bastante rápidos con el cambio, rápidos en calentar los neumáticos, que para mí es un punto crucial. Luego el ritmo ha sido muy bueno, como todo el fin de semana que hemos sido muy competitivos».

Tras las dos Honda, que cumplieron con el papel de protagonistas, entraron las dos Yamaha. Fuera del podio, Rossi, el que peor interpretó las circunstancias de carrera. «Está claro que las carreras 'flag to flag' no son mi fuerte», ironizó con una media sonrisa el italiano. «Pero al menos esta vez logramos finalizar en cuarta posición. Esta vez no ocurrió como en Alemania. Allí, desde el muro me mostraron la pizarra durante varias vueltas pero yo me quedé fuera. Aquí hice caso, pero la pizarra salió una vuelta tarde. No voy a señalar a nadie como culpable. Hubo un problema de comunicación del que estoy convencido que aprenderemos algo».

Esta vez las sonrisas en Yamaha aparecieron en el lado de Viñales, que sufrió para lograr un buen tercero. «Contento tampoco, pero ha sido el fin de semana más difícil desde que estamos en Yamaha y hemos salvado los muebles», aceptó un piloto que llevaba sin subir a un podio desde la sexta carrera, la de Mugello. Viñales cerró un cajón íntegramente español, el mejor homenaje posible que sus pilotos podían hacer desde la pista.

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