Y luego, la fiesta

vídeo

Los jugadores, en el balcón de la Casa Consitorial, con la plaza llena. / Javier Cotera

  • Cerca de 5.000 personas celebran el ascenso junto al equipo en la plaza del Ayuntamiento, con foto de familia incluida

Acaba la temporada que cambió sus vidas y anochece en una región pintada de dos colores que dejan de fusionarse en el odio contra "Harry y los chorizos", para hacerlo en el orgullo. Lo celebran los héroes que llegan con las velas inflamadas por un viento distinto. Velas verdes que cargan el viento del éxito porque quienes las despliegan nunca escucharon las miserias que susurraban las sirenas del pasado.

Ver más

  • FotosLa fiesta en el Ayuntamiento, en imágenes

Cerca de 5.000 personas esperaron en la Plaza del Ayuntamiento a un Racing recién ascendido a Segunda División después de un año complicado. Los futbolistas comprobaron cómo una marabunta de rostros, bufandas, banderas y lágrimas los escoltó durante un recorrido de más de 20 minutos, epílogo hermoso de una fiesta que empezó en el instante mismo en que se pitó el final del partido. Fueron recibidos por el chorro de champán desde el balcón del Ayuntamiento y por el 'speaker' José Barba, que se escapó de los campos de Sport para animar a la plantilla de Paco Fernández.

Y la histeria fue 'in crescendo' a la vez que el sol se dispuso a salir, por suerte, de la escena. La gente se subía al tejado de cristal de la marquesina que da acceso al parking de la plaza del Ayuntamiento (había como 10 personas encaramadas). La gente se arremolinaba en las vallas al cántico "Queremos once marianos, queremos once marianos", "Todos a una, puta Osasuna" (en referencia al posible fichaje de Mamadou Koné por ese club), y "¡Campeones , campeones!". Al ritmo de 'We are the champions', toda la plantilla, liderada por Paco Fernández, el entrenador, fueron pasando por el balcón para "agradecer a la afición todo su apoyo en estos duros momentos".

El presidente, Tuto Sañudo, arropado por toda la plantilla mandaron a los anteriores gestores un mensaje muy claro: "Harry recuerda, tenemos una cuerda". Mario, el capitán, lideró la celebración con cánticos como "Cantabria entera, se va de borrachera". Todo terminó alrededor de las 23 horas con una foto de familia en la escalinata del Ayuntamiento. El equipo sigue la fiesta en una cena en el hotel Palacio del Mar con sus familias.