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Borja Granero estará seis meses de baja

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Granero abandonó en camilla el terreno de juego el sábado. / Alberto Aja

  • El centrocampista verdiblanco será intervenido en los próximos días de la rotura de ligamento cruzado anterior y del menisco externos de su rodilla izquierda que se hizo en el partido contra el Lugo

Borja Granero se perderá lo que resta de temporada y no volverá a los terrenos de juego, en el mejor de los casos, hasta dentro de seis meses. Las pruebas médicas a las que se sometió el jugador en la jornada de este lunes confirmaron el peor de los pronósticos: Rotura del ligamento cruzado anterior y del menisco externo de su rodilla izquierda. El doctor Antonio Cruz fue el encargado de comunicar al futbolista el fatal desenlace, que ya sobre el mismo césped de El Sardinero, el pasado sábado, intuyó su colega Mantecón. La fatalidad se cebó con el futbolista en un lance totalmente fortuito durante el partido que enfrentó al Racing y al Lugo, cuando en una pugna por un balón en la frontal del área pisó mal y su rodilla se giró por completo. Desde el preciso momento en que cayó lesionado, Granero supo que era grave.Sus gestos de dolor fueron evidentes y la inestabilidad , que en una primera palpación determinaron los doctores, no hacía para nada ser optimistas.

En los próximos días será intervenido quirúrgicamente y su periodo de convalecencia, a expensas de que la evolución pueda ser satisfactoria, no será en cualquier caso nunca menor de seis meses. El futbolista se enfrenta ahora a un periodo de alrededor de un mes en el que tendrá que moverse ayudado por unas muletas, después de pasar por el quirófano. No podrá apoyar y durante las dos o tres primeras semanas tendrá inmovilizada la zona. A continuación, comenzará la fase más dura para el jugador en la que el objetivo será la recuperación del arco de la rodilla así como el fortalecimiento de la zona afectada. Una vez que los médicos comprueben que la lesión va asimilando la carga de manera adecuada se pasará al trabajo más específico y encaminado, como es lógico, a calzarse las botas cuanto antes y poder volver a los terrenos de juego.

Es difícil y delicado precisar un plazo concreto de recuperación de una lesión tan grave, puesto que son muchos los factores que influyen: capacidad del futbolista, calidad muscular, preparación específica, ausencia de contratiempos... Sin embargo, Granero no podrá estar a disposición de volver a la competición hasta el mes de octubre, es decir, con la próxima campaña ya comenzada.

En su mejor momento

Nunca existe un buen momento para lesionarse, pero en el caso del valenciano le llega cuando por fin había alcanzado su continuidad. La llegada del nuevo cuerpo técnico –encabezado por Pedro Munitis– le situó como titular indiscutible y su rendimiento se encontraba en alza. Después de las dudas suscitadas en relación a su aportación, con continuos cambios de posición –pivote, delantero, media punta...– la confianza de Munitis, como complemento de Fede San Emeterio en la ‘sala de máquinas’ le había dado la continuidad necesaria y al equipo equilibrio.

La de Granero es la tercera lesión de gravedad que azota a la ya de partida limitada plantilla del Racing. Del mismo infortunio se recupera en la actualidad Mamadou Koné, que fue operado con éxito el pasado 23 de febrero después de arrastrar un auténtico calvario con su rodilla. El costamarfileño alternó periodos de convalecencia con otros de actividad, pero siempre con un rendimiento inferior al esperado hasta la confirmación de su lesión. Antes, el pasado 1 de diciembre de 2014, otro de los veteranos del vestuario, Francis, le dijo adiós a la temporada por un rotura del tendón de Aquiles. Tres bajas significativas que han obligado a los entrenadores a reciclar a algunos jugadores para poder paliar sus ausencias.

Pero no solo estos tres graves percances han disminuido el potencial del equipo, también lo han hecho las importantes ausencias prolongadas de Fede San Emeterio (esguince en el tobillo) y David Concha (problemas musculares), dos futbolistas básicos, a pesar de su corta edad, y que se han perdido más partidos de los que sus técnicos hubieran preferido. A todo hay que añadir las continuas entradas y salidas de Bernardo, uno de los fichajes de principio de temporada, lo mismo que Álvaro, a quien sendas roturas de fibras le impidieron rendir en el mejor momento. La falta de continuidad de Miguélez por diversas sobrecargas, ha sido otro quebradero de cabeza. Todo ello ha supuesto un duro lastre para el equipo. El último contratiempo, a excepción de la mala noticia protagonizada por Granero, fue la pérdida de Orfila durante tres jornadas como consecuencia de un fuerte corte en su pierna. Percances, lesiones, ausencias... la mala suerte se ha cebado con la plantilla racinguista.

El equipo afronta la parte más importante de la temporada muy justo de efectivos.