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Las cuentas del gran capitán

Granero, que se fracturó el pasado miércoles el ligamento cruzado, será el gran ausente este sábado en Tajonar.
Granero, que se fracturó el pasado miércoles el ligamento cruzado, será el gran ausente este sábado en Tajonar. / R. Ruiz
  • El Racing intentará seguir con su racha triunfal, sin Granero, en la difícil visita de esta tarde a Tajonar, a las 17.30 horas

  • Osasuna B ocupa un puesto de promoción de ascenso y se prevé un duro rival para los verdiblancos, que harán algún cambio

Siete jornadas, 19 puntos, dos goles en contra, sólido liderazgo, poco público en contra. Las cuentas salen. O deberían salir. Pero nada es tan sencillo en el fútbol ni en un Racing que acaba de perder a su gran capitán y sale este sábado de viaje hacia una emboscada. La de Tajonar. Allí le espera el filial de Osasuna (Tajonar, 17.30 horas). Un rival que como cualquier segundo equipo puede parecer propicio, pero que no lo será tanto. Ni la mitad. Los rojillos regalan una entrada a cada abonado para llevar el máximo posible de público al encierro que tienen preparado en su ciudad deportiva; y es que la historia de amor-odio que viven Racing y Osasuna desde al menos los noventa no pasa inadvertida ni en Cantabria ni en Navarra.

Estas son las cuentas del Racing. Las del gran capitán son otras; seis meses de baja que salvo sorpresa mayúscula devolverán la titularidad a Sergio Ruiz, dará más peso específico a otros canteranos como Alberto y Javi Cobo e incluso puede servir para recuperar a Kamal para la causa. Su lesión ha supuesto un duro varapalo en una plantilla que navegaba en calma chicha –en lo que a lo deportivo se refiere– desde que empezó la temporada. Y ya se sabe que la calma amenaza temporal, especialmente en un Racing poco acostumbrado en la comodidad. Esta vez la encargada de cumplir ese axioma de la fatalidad ha sido la lesión de Granero, como aspira a romper la bonanza verdiblanca un Osasuna B que con trece puntos ocupa un puesto de promoción de ascenso cuando se ha cumplido casi un quinto de la fase regular y constituye un enemigo muy peligroso.

Los cántabros solicitaron jugar en El Sadar, pero ni a Osasuna le salía rentable ni, sobre todo, le convenía. Las pequeñas gradas de Tajonar le son mucho más propicias para apiñar al máximo a sus aficionados y buscar un pequeño desquite con un Racing con el que siempre ha tenido una relación dialéctica, por mucho que le haya hecho innumerables favores tanto voluntarios como involuntarios.

Pero ni aquel día que salvó la cabeza de Portugal para que el burgalés pudiera terminar de construir el gran equipo de 2007, ni la prórroga que le dio a Muñiz en 2009; ni siquiera la permanencia de 2006 ni la clasificación para la Copa de la UEFA de 2008 en un partido en el que, como estaba previsto, ambos contendientes cumplieron con sus objetivos, sirvieron para que se desterrara la eterna rivalidad.

Sergio Ruiz, en el partido ante el Pontevedra.

Sergio Ruiz, en el partido ante el Pontevedra. / Javier Cotera

Ahora los rojillos tienen ya la primera satisfacción de haber relegado al Racing a jugar contra su filial en una dura cura de humildad similar a la de la semana pasada frente al Valladolid B. Pero si de paso pueden dejar los tres puntos en Navarra no dejarán pasar la oportunidad. Los verdiblancos ya han comprobado en primera persona el peligro de los filiales enVigo, donde en la segunda jornada se dejaron los únicos dos puntos que se han perdido por el camino en las siete primeras jornadas, frente al Celta B en el pequeño Barreiro, que se convirtió en una trampa.

Una batalla sin uno de sus mariscales

Así que lo que se puede encontrar el Racing en Navarra y bien puede recordar a la Campaña de Nápoles que inspiró las cuentas; enrocado como se espera a Osasuna B. Una batalla que tocará librar además sin uno de los mariscales de campo, un Borja Granero cuya baja dará más protagonismo aún si cabe a las dos estrellas del equipo: unos Álvaro Peña y Dani Aquino que deben ser determinantes en un duelo que se prevé trabado.

Para intentar arroparles, más de cien seguidores acompañarán al Racing a Pamplona. Quizá ni el horario ni el rival invitaban demasiado al desplazamiento, pero jugar en sábado ayuda, y mucho, a salir de excursión y seguir conociendo el norte con los cántabros.

Así será como a una extraña hora de las cinco y media el Racing visite Tajonar en busca de tres nuevos puntos que prorroguen una racha triunfal que comenzaría a ser una de las mejores de la historia. Es lo mínimo que exigen los aficionados a un Racing embarrado en la categoría de bronce, pero al fin y al cabo la que le corresponde y en la que, como ocurre en cualquier competición, no se ganan los partidos sólo con el nombre. Asegurar el liderato y la autoconfianza durante la fase regular es el primer paso para conseguir un ascenso que ya es una urgencia histórica. Y ganar esta tarde a Osasuna B haría mucho más fáciles las cuentas.