racing

Como en los viejos tiempos

  • El Racing se medirá al Athletic en los dieciseisavos de final de Copa

  • Los cántabros aspirabana enfrentarse a Barcelona o RealMadrid, pero a cambio han recuperadoun partido de máxima rivalidad que también puede dejar buena taquilla

Todo un clásico. Como pocos y desde hace un siglo.Para más señas, desde el 6 de abril de 1916.Eso es lo que le ha deparado al Racing el sorteo de Copa, esa competición tradicionalmente gafe para los cántabros que se convirtió de pronto en fetiche sin necesidad de jugar ni una sola final hace menos de una década; justo antes de una Era Okupa que ya se gestaba en silencio a orillas de ElSardinero. Racing yAthletic se enfrentarán en los dieciseisavos de final del torneo del KO reavivando viejos recuerdos y sensaciones que el exilio enSegunda División B habían aparcado por demasiado tiempo. Será el 30 de noviembre en los desvencijados Campos de Sport y el 21 de diciembre en el nuevo San Mamés, dos estadios cuyas distintas realidades ilustran las diferentes épocas históricas que atraviesan dos vecinos que habían perdido uno de sus duelos por antonomasia.

El sorteo de Copa dejó al Racing sin los premios gordos: un Barcelona o un Real Madrid que aseguraban más afluencia de público y por lo tanto una taquilla mucho más golosa para una sociedad tan necesitada de líquido como lo están en las oficinas de los Campos de Sport. Pero más allá de los dos grandes, el emparejamiento con el Athletic no ha sentado nada mal en Santander. Tanto por el pique local como por la oportunidad de atraer un buen número de aficionados vecinos con los que hacer también una buena caja. El fútbol vive además de sensaciones, y en un club enrachado, como lo es el verdiblanco por mucho que milite en la categoría de bronce, se albergan incluso esperanzas de romper los pronósticos y dejar fuera a los vascos. Ya lo avisaba el Txingurri Valverde poco después en Lezama: «No quiero sorpresas».

Esa es la sensación que se respira en el entorno verdiblanco, que apela a otras épocas, cuando con ambos equipos en Primera elRacing se convirtió en el verdugo recurrente de los leones en ‘su’ torneo. Los cuatro últimos enfrentamientos al KO se saldaron con victoria cántabra; tres de forma alterna en cinco años (1996-1997, 1998-1999 y 2000-2001) y el último, en la temporada 2007-2008, la de aquel Racing que entrenado por Marcelino García Toral se clasificó para la Copa de la UEFA y que dejó la icónica imagen de Memé Tchité ordenando callar nada menos que a San Mamés. El viejo. El histórico; aquel que destilaba fútbol y épica. Allí donde ver a un rival pidiendo silencio era –como es en el nuevo estadio– poco menos que un anatema.

Pero para histórico, ese cambio de ciclo.Hasta entonces, bilbaínos y santanderinos se habían enfrentado cuatro veces en Copa, siempre con triunfo rojiblanco.Sin embargo, desde aquel gol de Txema Alonso en San Mamés, que sirvió para dejar en la cuneta a los vascos por primera vez, todos los emparejamientos coperos se saldaron con victoria cántabra hasta igualar a cuatro el marcador.

Este recuperado ‘miniderbi’, que así lo llamaban los redichos, sabe a élite, a rivalidad y a tiempos mejores. Y de paso trae consigo la oportunidad de buscar una buena inyección económica e incluso soñar con un pase en una eliminatoria en la que por mucho que el Athletic sea abrumador favorito los verdiblancos se sienten con opciones. No sería la primera vez que un equipo de inferior categoría deja por el camino a su teórico verdugo, susceptible de convertirse de pronto en ajusticiado.

La última vez que el Athletic eliminó al Racing en la Copa fue en la temporada 1990-1991, con los cántabros, como ahora, en el tercer peldaño del fútbol español; mientras que los otros tres antecedentes se pierden a la década de los años veinte. De ellos, solo uno tuvo formato de eliminatoria: el de la temporada 1929-1930, que se revolvió a favor del equipo vasco por un marcador global de 5-4 (3-0 en Santander y 5-1 en Bilbao).

En la liguilla de la 1925-1926 el partido acabó con 1-1 en los Campos de Sport y 4-1 en San Mamés, mientras que en la 1927-1928, la temporada previa al nacimiento de la Liga, el Athletic ganó 3-1 en su estadio y perdió 2-0 en la capital cántabra, pero pasó el corte.

Larga espera

Fue el vicepresidente del Córdoba, Javier Jiménez, quien adjudicó rival al Racing en un sorteo muy largo para los santanderinos, puesto que su bola con su nombre se resistió a salir y les dejó para el final, conscientes ya de que no les tocaría un rival de Liga de Campeones, sino uno de Liga Europa. La alternativa alAthletic era un Celta que ni por trascendencia entre la masa social ni por taquilla resultaba en absoluto interesante, con lo que una vez descartados los equipos de Champions la de los bilbaínos resultó una buena muy buena opción para los verdiblancos, al menos desde el punto de vista anímico.

El presidente del Racing, Manolo Higuera, había sido antes el encargado de inaugurar el sorteo extrayendo la primera bola, la del Toledo, al que emparejó con el Villarreal. «Somos un club de Primera División que está en Segunda B coyunturalmente, pero estamos seguros de que estamos volviendo», señaló el máximo responsable racinguista.

A esta ronda de dieciseisavos se incorporaban por primera vez a la competición los veinte equipos de Primera División, a los que se unían los cinco vencedores de las eliminatorias de Segunda (Nastic, Córdoba, Alcorcón, UCAM y Valladolid) más el Huesca, que había quedado exento, y los seis vencedores de las eliminatoria de Segunda División B y Tercera: Racing, Guijuelo, Toledo, Cultural Leonesa, Hércules y Formentera, este último el único de la cuarta categoría del fútbol español.