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Las razones de un bache

  • El psicólogo y el preparador físico del Racing analizan la crisis de los últimos cuatro resultados

El Racing no gana. Antes lo hacía y desde hace cuatro jornadas no. El equipo ha pasado de la euforia a la desconfianza en cuestión de poco más de una semana; de ser líder a que su rival más directo, la Cultural Leonesa, le supere y a que el resto de equipos fuertes le reste puntos. Ha sumado dos de los doce últimos y ha recibido un gol por partido en las últimas cuatro jornadas cuando hasta entonces tan solo encajó dos en las nueve primeras fechas. Su goleador, Aquino, hasta hace un mes el pichichi de la categoría, no marca si no es de penalti. La portería propia lleva cinco partidos sin quedarse a cero... Está claro que al Racing algo le pasa. El fútbol es cíclico y como tal era obvio que el arranque liguero protagonizado por el equipo –el mejor de su historia– tenía fecha de caducidad, eso nadie lo discute, pero no es menos cierto que el cambio de resultados y de dinámica ha sido tan de repente y tan drástico que el racinguismo busca la razón. Para encontrar solución a un problema, lo primero es evaluar sus síntomas; José Antonio Bonilla, psicólogo del Racing, y Adolfo Mayordomo, preparador físico, analizan para El Diario las causas más evidentes que han producido una ‘crisis’ de resultados y como consecuencia de ella han aparecido las primeras dudas sobre un equipo que irradiaba confianza. Para los dos profesionales existen fundamentalmente cuatro pilares que han deparado este pequeño bache: Lesiones, euforia, relajación y autoestima. Las cuatro variables a la vez o de forma individual han cambiado el paso a la trayectoria del Racing. Los contratiempos físicos han afectado a jugadores con mucho peso específico en el vestuario; el caso más significativo fue la grave lesión de Borja Granero, el capitán y hombre más carismático del equipo. Su salida del equipo produjo su sustitución urgente en el plano táctico, así como la falta en el vestuario –a pesar de que siempre que puede acude a La Albericia– de un futbolista vital en el estado anímico. Antes del valenciano cayó en desgracia JulenCastañeda, pero cuando realmente se han hecho notar las bajas ha sido, precisamente, en estos últimos cuatro partidos en los que se sumaron a la enfermería Samuel Llorca, una pieza fundamental, y César, el jugador más polivalente de la plantilla.

En el plano anímico, tanto Bonilla como Mayordomo coinciden en que la derrota de Ponferrada causó cierta decepción al perder el liderato y, a continuación, el no ser capaz de ganar a la Cultural –siendo muy superiores– ni al Somozas y Coruxo han generado una especie de frustración personal;los jugadores al mantener la exigencia máxima se han llevado un pequeño bajón. En todos los partidos tuvieron ocasiones para marcar e, incluso, ganar el partido y no lo hicieron. Jugadores como Aquino que gozaron de una efectividad total hasta entonces vieron como los postes o simplemente la mala puntería les desbarataba cualquier intento de recuperación. En el caso del preparador físico, su análisis va más allá; el bache coincide con una semana en la que el Racing ha disputado tres partidos y –según Mayordomo– esa circunstancia sí es posible que haya restado chispa a los jugadores. «Sí se les ha podido ver un poco más pesados», admite. Si los resultados no llegan las dudas surgen y las críticas se disparan y ese volumen de información tan de repentino puede ser asimilado por cada futbolista de una u otra manera. Hay a quien le hace más fuerte, pero también al que le empequeñece y le hace disminuir su autoestima. Todo lo que descubre este análisis no le coge de nuevo a Ángel Viadero, «sabíamos que podía pasar», aseguró varias veces. Pues pasó. Ahora toca encontrarle tratamiento y superarlo.

Lesiones

Ausencias notables: Unanimidad. «Las lesiones han trastocado un poco los planes».La frase la firman al alimón Bonilla y Mayordomo. Las ausencias tan notables de jugadores fijos en el esquema de Viadero han «supuesto un obligado cambio de escenario. Es obvio que a futbolistas como Granero o Samuel y César en estos últimos tres partidos se les ha echado en falta», admite el preparador físico.

Borja Granero abandona El Sardinero apoyado en sus muletas.

Borja Granero abandona El Sardinero apoyado en sus muletas. / Andrés Fernández

El entrenador ha gestionado de la mejor manera sus ausencias y en ningún caso lo ha utilizado como excusa, pero es obvio que «afecta de un modo importante.Han salido jugadores más jóvenes y aunque la plantilla tiene una gran calidad para la categoría no es menos cierta que está un tanto ajustada», recuerda Bonilla.

El equipo se ha resentido al faltarle un jugador como Granero, que no sólo supone un pilar en el campo sino que también lo es en el plano anímico;su mentalidad ganadora, su buen manejo de la distancia corta en el vestuario son virtudes que se han echado en falta. A partir de ahí, la salida de las convocatorias de Llorca y César han coincidido, precisamente, con la última semana, justo cuando el equipo ha perdido su efectividad. Todo influye.

Desde el plano físico, Mayordomo insiste en que «apenas hemos tenido lesiones musculares, tan solo la de César, por lo que no se puede señalar a un exceso o defecto de puesta a punto sino más bien a la fatalidad». El responsable del área va más allá y señala que «incluso en los partidos que no se han ganado como ante la Cultural o Somozas el equipo siempre terminó volcado en la portería rival, apretando y achuchando». No encuentra ningún síntoma físico al bajón de resultados, porque «realmente siempre se ha rendido de un modo lineal», sin embargo «la cabeza no descansa y le da vueltas a todo. Cuando faltan compañeros, el grupo se resiente», concluye Bonilla.

Euforia

Arma de doble filo: Histórico. El arranque de Liga del Racing esta temporada es el mejor de sus 103 años. Este dato no puede dejar a nadie indiferente. «Es una cuestión de resultados. No creo en las rachas cuando se habla de deporte. Lo importante es saber gestionar cuanto antes y de la mejor manera este cambio de sensaciones», indica el psicólogo de cabecera racinguista. De ganarlo todo, de ni tan siquiera pasar apuros en el campo, el equipo ha pasado a sentirse impotente.

Durante las nueve primeras jornadas todo fueron alegrías.

Durante las nueve primeras jornadas todo fueron alegrías. / Javier Cotera

«Siempre hemos sabido que esto podía pasar», admite Mayordomo. No es una sorpresa, sin embargo hay quien dice que los jugadores han podido pecar de exceso de confianza. «No creo que haya sido eso. Ha habido partidos como ante el Valladolid B y Tudelano, en los que se consiguió la remontada por tener fe hasta el final de la misma manera que ocurrió ante la Cultural y el Somozas, pero faltó el acierto». No obstante, los dos responsables sí están de acuerdo en que «vamos demasiado rápidos, nos precipitamos y esas ganas de marcar sí pueden calificarse como un estado de euforia», destaca el preparador físico.

Desde el punto de vista de la psicología deportiva, lo que le ocurre al Racing «es normal». Para Bonilla, «la Liga es como escalar el Everets.Los primeros 2.000 metros son relativamente más fáciles.Se han subido en torno a los 3.000, ya que se ha consumido un tercio de campeonato, pues ahora es cuando será todo más exigente y habrá que canalizar esa euforia en sensatez y cautela».

Bonilla trabajó el año pasado con la plantilla racinguista y reconoce que esta temporada se está prestando más importancia a los aspectos mentales. «A Viadero le digo a veces que me va a quitar el pan de mis hijos porque es un amante de unir a los grupos y canalizar esos estados de ánimos. La euforia, la relajación, la frustración... Se trabaja sobre ello».

Relajación

Exceso de confianza: Relajación involuntaria.Fruto del exceso de exigencia, todo deportista pasa por este tipo de fase sin darse cuenta. «La mente puede ser el mejor aliado pero en ocasiones también el peor enemigo», advierte el psicólogo. El Racing jugó en Somozas durante muchos minutos con una actitud indolente fruto de la sensación de que «podría resultar más sencillo de lo esperado el triunfo», según aludió Viadero al término del partido. «Teníamos una marcha alta y con ella hacíamos sufrir al rival, pero no fue suficiente en Somozas o ante el Coruxo», añade Mayordomo.

La plantilla ha pecado de una autoconfianza peligrosa.

La plantilla ha pecado de una autoconfianza peligrosa. / Javier Cotera

Los teorías psicológicas aplicadas a este tipo de situaciones advierten de que «el máximo rendimiento se consigue en los momentos intermedios, es decir, ni en las fases de excesiva motivación ni en las de demasiada relajación», explica Bonilla. Lo realmente llamativo es que el Racing pasó de un extremo a otro en apenas cuatro días. «Ante la Cultural se jugó uno de los mejores partidos y no se ganó. Esa superioridad pudo ser el desencadenante de que el equipo llegase a Somozas, ante un modesto, y pecase de confianza». Sin embargo, por otro lado, el máximo responsable del apartado físico racinguista coincide en que esa relajación fue «totalmente involuntaria y pasajera». Mayordomo reconoce que«el equipo salió en esos partidos durante los diez primeros minutos con una excesiva prisa y después al no conseguir su objetivo sí que es cierto que bajó los brazos y se dejó llevar». A pesar de esa realidad, ambos insisten en que «en ningún momento dicha situación ha sido planeada. El vestuario y el cuerpo técnico salen a todos los partidos con la máxima concentración.Sirva como ejemplo que no hay rotaciones y que hasta la fecha juegan los mejores.Por eso esperemos que haya sido tan solo algo coyuntural», admite Mayordomo, apoyado por Bonilla en su postulado.

Autoestima

La frustración, un lastre: Jugadores lamentando una ocasión fallada, con la mirada perdida en el cielo, dando golpes al suelo... La estampa se ha repetido en estos últimos cuatro partidos en numerosas ocasiones. «Cuando las cosas salen bien se celebran, cuando salen mal se censuran. Es algo natural», explica el manual del psicólogo. La autoestima va de la mano de la confianza y de la frustración. «Los 15 o 16 jugadores de la plantilla, los más habituales, salen al campo con idea de dar la mejor versión de sí mismos y cuando la primera acción no sale bien, se convierte en un lastre», añade. Estas situaciones «se entrenan igual que los aspectos físicos y tácticos. El entrenador se preocupa de todo ello y trabajamos todos juntos en mejorarlo», señala Mayordomo, que apoya sin tapujos «la necesidad de fortalecer los estímulos anímicos del jugador».

DanielAquino se lamenta de una ocasión fallada.

DanielAquino se lamenta de una ocasión fallada. / Javier Cotera

Cuando se habla de rendimiento es imposible no incidir en la importancia que tiene la confianza en uno mismo, la autoestima. La plantilla verdiblanca gozó de una dosis extra de esta gasolina, pero en el último mes parece que escasea. Para Bonilla, «al final, la cabeza es lo que distingue a un jugador bueno de uno excelente». El psicólogo, que trabaja con la plantilla una hora a la semana, reconoce que este aspecto es en el que más incide. El camino es ver el lado positivo. «Es mejor que este pequeño bache de resultados ocurra ahora y no en mayo. Eso es fundamental que el jugador lo asimile y no se vuelva loco». Ahora más que nunca «es necesario reforzar. Hay jugadores que se vienen abajo y otros, los líderes, que tiran del resto».

Bonilla resume la recuperación de la autoestima en una frase. «Que una mala jugada no te estropee un buen partido». Ante el Somozas y Coruxo «sí se pecó de esa frustración». Urge volver a llenar los depósitos de autoestima.; hay futbolistas que les costará más y otros que están deseándolo.