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Viadero prueba por primera vez un 4-3-3

Viadero, ataviado con un gorro térmico, reparte lecciones en su ensayo del miércoles en La Albericia.
Viadero, ataviado con un gorro térmico, reparte lecciones en su ensayo del miércoles en La Albericia. / Andrés Fernández
  • El técnico valora cambiar su ya clásico planteamiento con dos delanteros y ensaya una alternativa más pofensiva para acabar con la crisis de resultados

Ángel Viadero se lo piensa. Al menos es la conclusión que se extrae del ensayo sin tapujos que ayer se pudo ver en La Albericia. Por primera vez desde que fichó por el Racing le dio un giro a su innegociable planteamiento táctico y probó un sistema nuevo: 4-3-3. En ningún partido, por supuesto, ni tan siquiera en un entrenamiento había antes estudiado la posibilidad de variar su estilo basado en la clásica propuesta de dos delanteros con dos extremos bien abiertos. Siempre hay una primera vez.

Fue el hilo conductor de las conversaciones de los aficionados, que parapetados tras los cristales de la cafetería para resguardarse del frío siguieron la sesión. "¡Que raro, ¿no?!", decía más de uno. Sin duda. Viadero armó una defensa de cuatro, hasta ahí como siempre, formada por Córcoles, Gándara, Mikel y Bontempo –presumiblemente la titular el domingo en Boiro– por detrás de dos líneas de tres jugadores. En esto último, precisamente, estaba la novedad.

Lo primero que hicieron los espectadores fue echar en falta a Álvaro Peña, pero su ausencia no se debió a una decisión táctica; el vizcaíno sufre una sobrecarga en el gemelo de la pierna derecha y no se entrenó. Sí estaban Javi Cobo, Sergio Ruiz y Alberto Gómez en esa zona intermedia que actuó de nexo entre el ataque y la retaguardia. Y todavía más adelantada, una nueva línea de tres efectivos con Héber Pena, Aquino y Óscar Fernández. Este último participó del ensayo mientras pudo, ya que se tuvo que retirar lesionado del hombro. Un Racing distinto.

Resulta chocante que Viadero baraje un cambio de sistema. En su trayectoria es difícil encontrar un cambio de rumbo táctico. Su concepción del fútbol no admite vaivenes, por lo que es obvio que la puesta en escena de ayer es una consecuencia de los últimos cuatro resultados. Al entrenador le han podido entrar las dudas y si bien es cierto que cuesta pensar que de un cambio de timón, lo ocurrido no deja de ser un ensayo en toda regla de un plan B. El nuevo planteamiento merece un análisis. A falta de que Peña se sume, la experiencia de ayer estuvo protagonizada por los tres chavales: Cobo, Alberto y Sergio.

Para ninguno de ellos es nuevo, porque de este modo ya jugaban en el filial racinguista. Alberto abarca mucho campo y el recorrido a su lado de Sergio y Cobo se complementan. También en ese trío que se colocó en el centro del campo estuvo Laro. Su buen manejo de balón y facilidad para jugar por dentro también encajó a la perfección en la nueva foto que se vio en La Albericia. Con Óscar y Héber Pena en las bandas no existió ningún problema de adaptación, ya que su condición de extremos y jugadores verticales se amolda perfectamente, sin embargo, paradójicamente, el que ve modificada su tarea es el goleador del equipo, Aquino.

Aquino, nuevo rol

El murciano es un futbolista que además de aportar gol también tiene una movilidad extra; baja a recibir entrelíneas, se ofrece en cualquier parte del campo y si finalmente Viadero apuesta por cambiar de traje, el atacante debería de modificar un tanto sus prestaciones. No deja de ser una nueva propuesta y la posibilidad de que realmente se haga efectiva dependerá de los entrenamientos que restan hasta el próximo domingo, pero desde luego que trastoca todo lo visto hasta ahora.

En la sesión del miércoles también se pudo ver ya a Coulibaly al mismo ritmo que sus compañeros. El senegalés podría tener un hueco en esta novedosa propuesta, en función del estado físico de Óscar o según se desarrolle el partido en tierras gallegas.