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Puntos sobre la bocina

Los jugadores del Racing han celebrado goles casi con el tiempo final cumplido en tres ocasiones.
Los jugadores del Racing han celebrado goles casi con el tiempo final cumplido en tres ocasiones. / Javier Cotera
  • El Racing ha ganado tres partidos tras anotar el gol del triunfo en los últimos tres minutos

  • Ante el Tudelano y el Valladolid B la agónica victoria dio la vuelta a un marcador adverso, mientras que en Boiro, el solitario tanto de Aquino llegó en el tiempo añadido

Minuto 92. Aquino levanta la cabeza, amolda el cuerpo, golpea con el interior y antes de que el balón finalice su viaje el murciano levanta los brazos festejando una victoria agónica. El delantero racinguista marcó el pasado sábado en Boiro su tercer gol sobre la bocina. Lo hizo ante los gallegos, pero primero lo había hecho en El Sardinero ante el Valladolid B, minuto 87, y frente al Tudelano, en el 89, fue su compañero Caye Quintana el que lo consiguió. Tres jornadas con el mismo guión, tres partidos con idéntico final. Nueve puntos que suponen un tercio de los sumados hasta ahora.

El Racing actual sólo sabe combatir la mala suerte con empeño. Grandes dosis de empeño. Desde que cayó derrotado en Ponferrada por la mínima en el debut de Munitis como entrenador de los del Bierzo, la falta de puntería y acierto han puesto contra las cuerdas a los cántabros jornada tras jornada. Ante la Cultural Leonesa, los postes y una lista innumerable de ocasiones erradas condenaron al Racing a un pírrico empate; ante el Somozas, más de lo mismo y tan solo un gol de penalti de Aquino permitió al equipo no venirse de vacío. El ejemplo más evidente de que el Racing se resiste a esta mala racha de resultados llegó el pasado sábado en Boiro, cuando después de fallar multitud de ocasiones llegó el gol en el minuto 92.

El Racing de este año es muy distinto al del pasado. No se rinde. No lo hizo en el inicio de Liga, cuando todo le venía de cara y tampoco lo hace ahora que sufre una crisis de puntería. En la jornada 5, ante el Burgos en El Sardinero, logró sentenciar con un gol de Llorca en el minuto 84 un partido que fue venciendo por la mínima durante más de una hora.

Dos semanas después, Aquino marcó a falta de tres minutos frente al Valladolid B después de ir por detrás en el marcador, empatarlo y no conformarse con ello. La hazaña dio una vuelta más de tuerca cuando visitó Santander (jornada 9) el Tudelano y anotó el 0 a 1 casi sin darse cuenta. El Racing, a base de tesón, mantuvo la emoción durante todo el partido, pero nadie esperaba un final tan trepidante; en el 86, Aquino empató la contienda y tres minutos más tarde, cuando el árbitro consultaba su reloj, Caye Quintana le daba los tres puntos a su equipo. Aquella tarde fue tomada por los racinguistas como el ejemplo más ilustrativo de que los verdiblancos caminaban sobre los raíles de una dinámica de campeón. Al menos, mientras duró.

Empeño

La mentalidad ganadora y la fe en la victoria le dieron el triunfo. Todo lo contrario al Racing, temeroso y lleno de dudas, de la pasada temporada que firmó un campeonato sin ser capaz de remontar un resultado adverso. Su carácter fue su cárcel; mientras el marcador estuviese a su favor, su fortaleza crecía, pero, vulnerable y huidizo, si el rival le superaba de inicio su supremacía desaparecía. Los grandes escenarios, el ambiente y la obligación de ganar le anestesiaban muy pronto, mientras que al equipo de Ángel Viadero parece claro que por personalidad y ambición no va a pecar nunca. "Tenemos un problema con el gol", declaró el entrenador en Boiro, mientras se pellizcaba tras el gol de Aquino.

Ganar partidos en esa fase en la que los espectadores están más preocupados de abandonar los estadios que del resultado –porque lo dan ya por cerrado– refuerza la moral y demuestra que en la plantilla conocen el objetivo:ser primeros. Desde el club advierten de que la ‘crisis’ de resultados que durante un mes ha sembrado las dudas en la trayectoria del Racing es fruto del desacierto. Ni más ni menos. La sequía de su goleador Aquino, que durante ese tiempo sólo marcó desde el punto de penalti; la lesión de César, el que más aporta tras el murciano, la de Coulibaly... El cuerpo técnico insiste en que no existe más problema y huye en su discurso de la debilidad de una plantilla tan joven.

Viadero, satisfecho

A Viadero le dejó satisfecho el modo de vencer al recién ascendido equipo gallego. "Es una forma de liberarse". Esa obligación constante que preside al Racing le empuja a "un chantaje emocional continuo", añadió el técnico, que impide dar por bueno cualquier resultado que no sea ganar. La impresionante trayectoria de la Cultural Leonesa, invicta después de catorce jornadas, no permite apenas un traspié a los verdiblancos. En la actualidad, y pese a los buenos datos y sensaciones que el Racing ha firmado en lo que va de Liga, los leoneses aventajan en seis puntos al equipo cántabro. Una brecha que no deja apenas margen de error y que obliga a mantener la fe más que nunca hasta que el árbitro decida dar por concluidos los partidos.

En este sentido –salvando las distancias–, el Racing de Viadero se parece más al de Paco Fernández, que logró remontar tres veces y firmar las tablas en otras tres ocasiones después de empezar los encuentros a remolque en el marcador. Aquella temporada, su carácter indomable le trajo el éxito.