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Coulibaly, penúltimo susto de la semana

Coulibay dio un susto ayer al retirarse del entrenamiento por molestias en un abductor.
Coulibay dio un susto ayer al retirarse del entrenamiento por molestias en un abductor. / Javier Cotera
  • El senegalés se retiró del entrenamiento con una sobrecarga en el abductor, pero no es grave

  • Con seis bajas confirmadas y Córcoles entre algodones, su presencia en Mieres se hace más que necesaria

El abductor de Coulibaly dejó este jueves a Ángel Viadero y su cuerpo técnico sin palabras durante un rato. El tiempo que necesitaron los médicos para explorar al futbolista y descartar –en principio– una lesión más allá de una sobrecarga bastante molesta. Después de lamentar seis bajas ya confirmadas –Granero, Castañeda, Óscar, César Díaz, Sergio Ruiz y JaviCobo–, el equipo no gana para sustos. La presencia de Coulibaly se presenta absolutamente necesaria toda vez que sus dos ‘competidores’ en la banda derecha, Óscar y César, están fuera de circulación por lo que cuando el jugador lanzó un quejido y se retiró cojeando del entrenamiento en El Sardinero, a Viadero se le nubló la vista. Afortunadamente, las exploraciones médicas después de la sesión descartaron algo grave y este viernes probará con precaución.

Lo de ‘Couli’ fue el enésimo susto, ya que el pasado miércoles fue Córcoles el que se sumó a la larga lista de damnificados. Sin embargo, su recuperación fue la buena noticia del jueves. El alicantino trabajó al margen de sus compañeros, sin forzar más de la cuenta y parece ser que la sobrecarga en el bíceps femoral de su pierna izquierda remite. Este viernes tampoco se incorporará al trabajo del grupo, pero salvo sorpresa estará en la lista que viaje a Mieres.

Contratiempos aparte, Viadero utilizó el césped de El Sardinero para poner en escena lo más parecido al equipo que juegue contra el Caudal. Gándara ejerció de Córcoles en el lateral derecho, pero si el alicantino se recupera –como todo hace indicar– el chaval volverá al banquillo. El ensayo de este jueves fue todavía más real, ya que organizó un partido de once contra once y detuvo el juego cuando creyó necesario corregir la posición de los suyos. El regreso al sistema 4-4-2, más allá de que se produzca por obligación ante las numerosas bajas que sufre el Racing, es recibido con alegría por algunos jugadores y con cierto recelo por otros. Es evidente que el mayor beneficiado es Caye Quintana, ya que el dibujo requiere de dos delanteros y su presencia se convierte en necesaria. "Es cierto que me encuentro más cómodo con dos delanteros. Aquino es un jugador que le gusta bajar a recibir, cae entre líneas y yo busco más el espacio. Me siento mejor jugando con un compañero al lado", aseguró el andaluz.

Única novedad

Es obvio, que la recuperación del clásico estilo de juego ha sido celebrada por el onubense. El atacante será la única novedad en el partido ante los asturianos. Su rendimiento está siendo un poco gris; sus altas prestaciones y el cartel con el que llegó a Santander después de dejar una excelente impresión en el Valladolid habían depositado grandes esperanzas en él. Su efectividad, un tanto intermitente, le ha impedido mantener cierta regularidad en el equipo, circunstancia que todavía se agravó con la apuesta, más que sorprendente, del sistema 4-3-3. Sus características le definen como un delantero de área, por lo que no encuentra acomodo en la línea de tres. "Sí parece que hemos entrenado con dos puntas; al final es el entrenador el que manda y si jugamos así, pues nada, a asumirlo", añadió.

"Acabar con esta rachita"

Quintana ejerció de portavoz de la plantilla para tranquilizar al personal. Los resultados no engañan y el Racing no ha sido capaz de sumar más que seis puntos de los últimos 18; un bagaje muy pobre para un conjunto que aspira a ser campeón de grupo. Como consecuencia de la ‘crisis’ de resultados, Viadero trató de darle una vuelta a su planteamiento al que los datos y las lesiones le han restado crédito. No sólo los puntos preocupan, sino la efectividad: tres goles en seis partidos. Este último apartado es el que realmente aparece en la pizarra del entrenador racinguista como el auténtico caballo de batalla. Por ello, muchos de los ejercicios que durante esta semana se han trabajado en los entrenamientos han ido encaminados a mejorar la puntería. "Se ha visto que llegar, llegamos. Generamos ocasiones; no hay partido en el que no hagamos cinco o seis jugadas de gol y creo que pronto cambiará y las meteremos", señaló Quintana.

Viadero aprovechó estos días para potenciar el remate de sus jugadores y en la jornada de ayer terminó con los ensayos a balón parado, otra de las facetas que el Racing tiene completamente olvidada. La diferencia goleadora con el líder, la Cultural Leonesa, es simplemente insalvable: 41 goles los leoneses, por 18 de los cántabros. Ahora bien, el onubense se empeñó en convencer de que "es una ‘rachita’ mala que está pasando el equipo y que sólo los jugadores la pueden cambiar". Entre sus argumentos, el delantero hizo una comparación. "Estoy seguro de que la Cultural Leonesa no genera más ocasiones que nosotros. Lo que pasa, como se suele decir, cuando estás con la flecha para arriba te entra todo y a ellos les está sucediendo. A nosotros nos ocurrió al principio y debemos cambiarlo".

Otra charla

Por otro lado, este jueves se volvió a repetir una charla, esta vez más reducida, durante el entrenamiento entre Viadero y Álvaro Peña. Fue instantes antes de que el vasco, junto a Aquino, Bontempo y Alberto apuraran su puntería en los lanzamientos de falta. El joven futbolista vizcaíno, acompañado de Alberto, el benjamín de la alineación –al menos el domingo–, serán los encargados de dirigir el equipo sobre un campo reducido y de hierba artificial. No ha querido, como en otras ocasiones, el cuerpo técnico preparar a los jugadores de cara a las condiciones especiales que siempre reúne un césped sintético. Es probable que haya preferido no asumir el riesgo muscular que siempre aumenta cuando se entrena en una superficie distinta para no lamentar más lesiones.