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El debutante Santi Jara trata de controlar el balón durante el partido de ayer en Palencia
El debutante Santi Jara trata de controlar el balón durante el partido de ayer en Palencia / Andrés Fernández

El debut perfecto de Santi Jara

  • El juego gris del Racing no ayudó al manchego, que se reivindicó con el tanto de la victoria |

  • Con el número siete a la espalda, el nuevo extremo derecho del Racing ejerció como sustituto de los lesionados César y Óscar y fue preciso a balón parado

No venía para marcar (muchos) goles ni era su (única) función, pero Santi Jara se estrenó con el Racing de la mejor forma posible: con un tanto providencial que dio a su equipo los tres puntos. La Balastera veía debutar ayer a Santi Jara, un extremo que llega con fama de tipo técnico y con desborde para sustituir a su paisano CésarDíaz, otro guerrillero de la banda no exento de calidad que hasta su lesión había sabido adaptarse tanto a profundizar por la derecha como a batirse en el área.

Lo del desborde en los extremos es como el valor en los soldados: se les supone aun sin entrar en batalla.Y más les vale tenerlo para lucir tal nombre. Lo de la técnica es otro asunto. Un tema sobre el que la marea verdiblanca que arropaba ayer al equipo todavía no puede opinar. Al menos a tenor de lo visto ayer sobre un césped más adecuado para plantar lechugas que además tenía arena suficiente para hormigonar de nuevo todo el cerramiento de los castigados Campos de Sport.

Con este decorado, poco podía hacer el albaceteño para brillar en un partido sumido en las sombras que la escarcha sobre es césped afeó aún más conforme avanzaban los minutos. Mal negocio y malos antecedentes para un futbolista voluntarioso y con ganas de agradar, pero algo desasistido. Tuvo que esperar a los 18 minutos para disfrutar de su primera ocasión de peligro; aunque hablar de ocasiones durante el primer acto resulte un ejercicio de tremenda generosidad. Jara, fiel a su cometido, se ofreció, trató de desbordar e incluso buscó el área cuando le fue posible. Pero a estas alturas ya es un hecho constatado que el Racing carga más su juego sobre la banda izquierda, donde Héber es intocable y Julen presume de mayor proyección ofensiva que Córcoles.

Al cambio, esa vocación zurda le dio al manchego su primera oportunidad de pulir esa imagen de estilista de bronce con la que ha llegado a Santander. Un córner desde el carril del tres, allí donde un zurdo convencido apunta con su pierna buena desde la esquina, sirvió para que el balón se paseara por delante de la meta de Alejandro. Ni Caye, ni Aquino ni ninguno de los verdiblancos proyectados en ataque acertaron a conectar con el balón. Pero Viadero tiene una nueva alternativa en las jugadas de estrategia.

Incluso se animó el debutante a poner el balón desde la esquina derecha, asumiendo una función hasta ahora reservada a Héber y Peña, y aunque no encontró el socio adecuado dejó ver sus buenas maneras. Una transformación justo al filo del descanso puso fin a su actuación en el primer tiempo, casi de aclimatación al fútbol de arquitrabe de un Racing cuya intrascendente posesión no había llevado apenas peligro a la portería local, sin que el nuevo extremo pudiera hacer nada por cambiar el decorado.

Otro guión

Distinto le pintaron las cosas en el segundo tiempo, como le ocurrió a todo el equipo con la expulsión de Carrasco. Al menos sirvió para que el nuevo tuviera más protagonismo, tanto positivo, otra vez con gran precisión en los saques de esquina, como en el negativo, al desperdiciar un balón con el que Julen le habilitó solo ante Alejandro. El lance sirvió para comprobar simultáneamente que no es un futbolistas llamado a ejercer como delantero centro y que ve el fútbol en otros colores, por muy defectuoso que fuera ese intento de sombrero que se sacó de la manga en semifallo en lugar de disparar.

Un pequeño detalle que invita al optimismo, como el slalom que protagonizó a once minutos para el final.Pero si algo se echó de menos del nuevo de la clase –a pesar del tanto– fue más mordiente a la hora de buscar la portería rival.Como le pasó a todo el equipo. Porque para ganar partidos hay que disparar más a puerta. Y con más peligro. Y, sobre todo, con mucha, pero que mucha más intensidad. Al final tuvo que ser el nuevo el que mostró el camino con un gol salvador.El que, dicho sea de paso, merecía también Aquino.

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