fútbol-racing

La otra lucha de clases

Quique Setién, JuanCarlos,Gelucho, Tino y Campbell se dirigen a entrenar a Cabo Mayor durante la huelga de 1984.
Quique Setién, JuanCarlos,Gelucho, Tino y Campbell se dirigen a entrenar a Cabo Mayor durante la huelga de 1984. / M. Bustamante
  • La comisión de clubes de Tercera y Segunda B amenaza con un plante en la jornada 28

  • El Racing visita el fin de semana del 5 de marzo al Tudelano, que forma parte de la comisión impulsora del parón

Un espectro se cierne sobre la Segunda B –y la Tercera–: el espectro del cierre patronal. Contra este espectro se han conjurado en santa jauría todas las potencias de la vieja RFEF, la directiva y su asamblea, Villar y Padrón, los enemigos de Jorge Pérez y los amigos del actual presidente.

El caso es que los clubes de la tercera y cuarta categoría preparan una huelga –en lenguaje coloquial, porque lo que se está planteando es un plante patronal– para reclamar el 1% de los ingresos televisivos de la Copa que la FederaciónEspañola no les ha pagado. La medida de presión forma parte también de la intensa campaña que sacude la Federación Española de Fútbol, donde Ángel María Villar, enrocado hasta el extremo de no convocar elecciones en 2016, busca su enésima reelección. Y en medio de este fuego cruzado el Racing se puede quedar sin jugar su partido de la 28ª jornada en Tudela.

En condiciones normales el plante del fútbol modesto no debería afectar en las oficinas de los Campos de Sport, que viven una consecuencia más de la época aciaga que atraviesa la sociedad. La Comisión de Clubes de Tercera y Segunda B, formada por más de 200 entidades que no incluyen los filiales, agrupa a buena parte de las formaciones españolas de la cuarta categoría y a una respetable representación de la de bronce. Y aunque en esta división no tenga la misma hegemonía, sí dispone de una significativa presencia. También en el grupo del Racing.

El caso es que los cántabros sólo pasaban por ahí, pero se pueden ver arrollados por la situación. "Ni nos han llamado ni sabemos nada, ni oficial ni extraoficialmente", se lamentaba ayer su presidente, Manolo Higuera.En conclusión, el club no tiene ninguna postura oficial y no se plantea a día de hoy ningún paro. "No vamos a pronunciarnos sobre algo de lo que no sabemos nada –insiste Higuera–, aunque no entiendo mucho que se hable de huelga sin consultar antes a todos los implicados; quizá deberían hablar antes con los demás".

Alguien tendrá que llamar a El Sardinero, porque el fin de semana del 4 y 5 de marzo, cuando está prevista la 28ª jornada de Segunda División B sobre la que pesa la amenaza, el Racing debe jugar frente al Tudelano, que se unió a la CCT2B en octubre del año pasado y por lo tanto puede ser uno de los que apoye el órdago.

Si la postura a favor del plante se convierte en mayoritaria en su grupo el Racing no descarta unirse a ella, pero la reflexión en el despacho presidencial es otra: el problema lo tiene, en su caso, el Tudelano.Nadie ha convocado al Racing a no jugar y en caso de que el club viajara y no tuviera rival en el Ciudad de Tudela quienes se quedarían sin puntos serían los navarros, al menos de acuerdo a la actual normativa.Siempre sujeta, eso sí, a las peculiares interpretaciones que se producen a menudo en el sector.

Este miércoles, nueva reunión

La delegación cántabra de la CCT2B está integrada por todos los equipos de Tercera excepto el Revilla y elVelarde. El Racing tampoco está incluido porque ni solicitó su ingreso ni, como reconoce el presidente de la comisión, José Luis López Toribio, se lo ofreció: "No hablamos con ellos porque entendíamos que al ser un club que tradicionalmente ha estado en la LFP y tenía visos de regresar igual no estaba interesado", admite el también presidente de la Cultural de Guarnizo.

Los clubes ya trabajan en el plante del primer fin de semana de marzo y este miércoles se reunirán de nuevo, precisamente en Guarnizo, para decidir su estrategia. En ausencia del Racing, la Gimnástica es el club más destacado de la territorial cántabra, y apoya decididamente una iniciativa que en El Malecón secundarán sin fisuras siempre que así se apruebe en bloque. "Ya era hora de que los clubes lucharan por sus derechos. Sin clubes los futbolistas no tendrían dónde jugar", reflexionaba ayer el presidente del club blanquiazul, Tomás Bustamante.

Distinto es el caso de la AFE: "No tenemos ninguna comunicación", explica el delegado del sindicato de futbolistas para Segunda B y Tercera División, Antonio Saiz: "Es un asunto de los clubes, no de la AFE". Y es que quienes reclaman, quienes amenazan con no jugar, no son los futbolistas, sino los clubes, que de salir adelante la medida de presión sencillamente no viajarán, sin dar la opción a sus trabajadores de decantarse o no por el plante.

Además de una evidente reclamación económica, en esta guerra subyace el enfrentamiento electoral entre Ángel Villar y Jorge Pérez. De hecho, ambos estaban invitados a la reunión que celebraron el pasado sábado en Madrid la junta y delegados de la Comisión de Clubes, pero sólo el candidato asistió. Pérez se ha mostrado de acuerdo con las reclamaciones de los clubes modestos, pero no un Villar que ni siquiera ha convocado a la Asamblea para desatascar la situación.Este es el motivo por el que se sopesa, en palabras del delegado de Cantabria, José Luis López Toribio, "el paro patronal".

Antecedentes

Tanto el fútbol español como el Racing ya han vivido más antecedentes, aunque entonces los cántabros militaban en Primera División y aquellas sí que fueron, técnicamente, huelgas. Las que impulsaron los futbolistas españoles, entonces sometidos a unas leoninas condiciones laborales.

La de 1979 se oponía al derecho de retención y la cotización en la Seguridad Social, la de 1981 pedía el pago de deudas y la abolición de la obligatoriedad de alinear a jugadores sub 20 y la de 1982, con un seguimiento apenas testimonial, un fondo de garantía y porcentaje de los derechos audiovisuales. Esta última tuvo tan poco apoyo que fue desconvocada casi de inmediato.

Diferente fue el caso de septiembre de 1984, fecha del penúltimo gran paro del fútbol profesional español. Y el más recordado, porque a diferencia de lo que ocurriría después los clubes echaron un pulso a sus futbolistas y jugaron con canteranos. Protestaban de nuevo por los impagos y pedían además una porción de la tarta televisiva y una modificación en el sistema de licencias.Aquel plante sí que puso en jaque a la patronal y después de una jornada fallida con bisoños futbolistas del filial y el juvenil se atendieron las peticiones.

Fue en la segunda jornada de la temporada 84-85, y con los Quique Setién, Alba, Sañudo, Chiri, Gelucho y Juan Carlos de huelga Maguregui alineó a Liaño; Juan, Cantudo,Cabrillo, Revilla; Cabieces, Abad,Gabi Mantilla, Ramón, Álvaro e Higuera. Salieron como suplentes Lera y Kubala, y se da la paradoja de que mientras el actual presidente honorario del Racing iba a la huelga, el presidente, ManoloHiguera, era uno de los jóvenes a los que se obligó a jugar en el que fue su debut oficial en Primera División.

La amenaza de huelga de la temporada 97-98 se quedó sólo en eso después de que se llegara a un acuerdo sobre el número de extranjeros, mientras que en 2010 se planteó el primer parón entre cuyas reivindicaciones estaba la de proteger los derechos de los clubes modestos.Cuatro días duró la convocatoria frustrada, que no interrumpió la Liga.

A punto se estuvo de nuevo de no jugar en 2011, entonces en protesta por la obligatoriedad de emitir un partido en abierto y reclamando más ingresos de la Quiniela en otra propuesta de cierre patronal en la que la LFP tuvo que plegarse ante la oposición del algunos clubes.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate