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Energía invernal

Se está hablando mucho estos días de los fichajes del Racing en el mercado invernal y de su capacidad para marcar en sus respectivos debuts (en el caso de Abdón Prats no fue exactamente así, pero como si lo fuera, al segundo día). Cada vez es más habitual en los clubes reforzar las plantillas en invierno, atendiendo normalmente a diversas causas: mejorar puestos en los cuales sus actuales inquilinos no están rindiendo adecuadamente o se busca otro perfil para que aporte algo diferente, cubrir alguna lesión de larga duración o también dotar de más recursos al entrenador y aumentar el famoso fondo de armario.

Pero más recientemente, sólo desde unos cuantos años atrás, se nota esta tendencia también en equipos grandes que no les va mal la temporada ni tienen necesidad de cubrir nada. En general, creo que atiende a una búsqueda de energía renovada. Muchos son los entrenadores que hablan cada vez más sobre este tema, el de tener jugadores que aportan ímpetu renovado, que transmiten empuje. Voy más allá de motivaciones nuevas, no intento decir que los jugadores se acomoden o que vayan a rendir más los que estaban porque ven que llegan nuevos competidores para disputarles el puesto. Es más la frescura que aporta un recién llegado, con cosas nuevas que aportar a todos y capaz a su vez de mejorar por lo que le aporten los demás. Es lo que ofrece alguien que llega con la ilusión de hacerse un hueco en un grupo ya hecho, de demostrar que también puede formar parte de él (el sentido de pertenencia a un grupo es vital para el ser humano, no lo digo yo, lo dice Maslow) y ser reconocido por los que ya están dentro. Por eso también se observa que los fichajes que se realizan en este periodo cada vez debutan antes. Si están en forma, aunque apenas tengan un entrenamiento, al ‘prao’. Se acabó todo eso del periodo de adaptación (necesario seguramente, pero será más rápido si se realiza entrenando y jugando a la vez).

Cada vez más los cuerpos técnicos usan más y más datos, entrenamientos más personalizados para los jugadores y cada vez más analíticos respecto a lo que se van a encontrar cada domingo en el campo. Pero pueden apostar a que cada vez piensan más en todas estas circunstancias derivadas de las interacciones sociales entre los jugadores. Durante un tiempo parecía que no había que apelar a la fe, a la lucha constante o a los arrestos de los futbolistas y que todo se reducía a jugar bien o no. Desde luego que hay que jugar bien y no hacer una reducción a ‘echarle ganas’, pero también es cierto que nunca hay que olvidar el extra que se aporta desde el componente anímico. Y de momento parece que el Racing en esto ha acertado de pleno. Y aún queda por debutar Beobide…

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