Estados de ánimo

No creo que aforismos como los aquí enumerados aporten mucho para su mejor entendimiento, y sí para incidir en sus tópicos. Pero entre las muchas frases disponibles para definir este juego quiero recordar una con la que sí estoy de acuerdo; la más real a la hora de definir el fútbol. Es la que se le atribuye a Jorge Valdano: El fútbol es un estado de ánimo.

Los jueves acudo a observar la preparación del representativo, un deber que me impuse el 31 de enero de 2014 –fecha en que ‘la mercantil’ fue enterrada y el Racing quedó liberado del momento más ruin que he visto en su historia–. No lo hago para adivinar la alineación del domingo siguiente, cuestión sobre la que algunos entrenadores actuales dan pistas tan enrevesadas que ni el Mossad sería capaz de descifrar. No. Esencialmente lo hago para cumplir con disciplina espartana la promesa que aquel momento exultante me hice.

Hubo otros jueves, los de Maguregui, en los que se aclaraba lo que estaba muy claro: ‘Los de petos esperad allí y vosotros, venid conmigo’. Estaba claro que este no era un modelo de estado de ánimo para una parte de la plantilla, pero eran