A la caza de la sombra celeste

 Dani Aquino ensaya el disparo ante la mirada de Lana, que hoy se sentará en el banquillo para sustituir a Viadero, Héber y Peña
Dani Aquino ensaya el disparo ante la mirada de Lana, que hoy se sentará en el banquillo para sustituir a Viadero, Héber y Peña / Javier Cotera
  • El Racing visita a la Arandina obligado de nuevo a ganar tras la victoria del Celta B

Coruxo mola bastante si uno no es del Racing. Playas, buen ambiente y terrazas en pleno Vigo y no demasiado lejos del casco urbano. Restaurantes envidiables y otros a la caza del turista desprevenido. Eso lo saben todos los vigueses, y repetirlo allí es como insinuar que Hitchcock era el rey del suspense o descubrir que Maguregui no era el paradigma del fútbol total. Lo del histórico entrenador del Racing se ha convertido ya en un gastado lugar común, pero encierra tanta certeza como la reflexión sobre el cineasta, que lo gozaría pergeñando el desenlace de una champa final liguera en la que a cada jornada sube el ritmo de paladas y a quien no puede seguir el ritmo sólo le queda tirarse por la borda.

El caso es que el Racing visita El Montecillo obligado a ganar, como parece condenado durante todo el próximo mes para optar al campeonato del grupo. Y todo porque como la Rebeca de 'Rebeca' ha aparecido de la nada, siempre presente en su ausencia, un rival con el que nadie contaba y que de repente se ha erigido en omnipresente. Responde al nombre de Celta B, y con los gallegos consolidados en el primer puesto, a Ángel Viadero se le ha puesto cierto rictus de Laurence Olivier tratando de desembarazarse de una sombra -la del filial celeste- que le persigue después de quemar su particular Manderley, que en su caso se llamaba El Plantío, para buscar (sin televisión) un ascenso que más que una necesidad es ya una urgencia histórica.

Por si la escalada de Borja Iglesias y compañía no fuera suficiente, ayer les tocaba jugar en O Vao; el campo del Coruxo vigués. De un Coruxo que consolidado en la octava plaza ya no se juega nada e hizo lo que se preveía: caer por 0-4 frente a sus paisanos. Sus tocayos. Casi sus hermanos en un momento en el que el equipo costero y el Celta están a punto de firmar un acuerdo de filialidad si los celestes ascienden a Segunda. Por eso Viadero sigue preocupado; mirando de reojo una clasificación en la que los gallegos le aventajan ahora en tres puntos y con su Racing obligado a ganar para volver a neutralizarles y jugársela a cuatro órdagos; los de las cuatro jornadas que quedarán esta noche.

Con todo este bagaje llega el Racing a Aranda de Duero, donde le espera a las 18.30 horas una Arandina virtualmente descendida pero que intenta jugar al despiste. Tanto como para negarse a facilitar su convocatoria, como si el nombre de los juveniles que la completarán encerraran un oscuro secreto mayor que el de Rebeca de Winter. De paso no podrá el de Canalejas dirigir hoy al equipo, condenado a esconderse en la grada tras su expulsión en el partido de la semana pasada frente al Boiro.

Tampoco contará con Mikel Santamaría, sancionado por acumulación de amonestaciones, ni con Jagoba Beobide, lesionado para el resto de la temporada regular. Por lo demás alineará su once de gala tras una semana en la que David Córcoles y Julen Castañeda han tenido algo más de descanso para no arriesgar su físico y en la que ha recuperado a Borja Granero y Óscar Fernández.

Con Israel Puerto como previsible sustituto de Mikel y Sergio Ruiz haciendo de nuevo las veces de mediocentro junto a Javi Cobo -que Granero fuera titular sería una sorpresa mucho mayor que la alineación burgalesa-, el resto de la alineación será de nuevo la de gala, con Santi Jara y Héber Pena en las bandas para surtir de balones a la delantera más en forma del momento -con permiso de Iglesias-: la formada por Dani Aquino y Abdón Prats.

El otro escenario

La Arandina llega más justa de efectivos. Edu Payá, Álex Barrera y Omar cumplen partido de sanción (los dos primeros por su expulsión en Multiva y el último por acumulación de amonestaciones) y siguen arrastrando la lesión del africano Took, pero a cambio recuperan a Ruba, segundo goleador del equipo.

Con este escenario no debería haber demasiada intriga, como ha dejado ver el propio Viadero: el Racing debe ganar a golpe de oficio y calidad. El problema es que si todo fuera tan sencillo y calculable el fútbol sería matemáticas y no símiles bélicos camuflados, como se le avecinan a un Racing que además de ganar esta tarde debe encomendarse a todo lo imaginable; apelar a la épica y a la estética, para no perder comba ni que su moral se vea afectada por el asequible calendario de unos célticos que ayer salieron contentos de su jornada sabática y playera.

Maguregui diría que la clave está en poner balones a Arquino y Prats, como Joan Fontaine sabía que nunca volvería a Manderley. Y ahora Viadero, que ve cómo la sombra de Munitis comienza a alargarse como la de Rebeca de Winter, debe cruzar los dedos para no volver el año que viene a Coruxo más que a tomar cañas. Y eso empieza esta tarde a orillas del Duero. En Aranda, donde a los verdiblancos sólo les valen los tres puntos para no convertir el suspense en drama.