El oficio del principiante

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Álvaro Peña controla el balón ante un rival, con Israel Puerto al fondo. / Celedonio Martínez

  • Javi Cobo, de nuevo titular, aportó trabajo y colocación en un partido en que se vio eclipsado

  • Pese a que le faltó brillantez en medio del festival racinguista, demostró tablas para escoltar a Peña en el centro del campo

«Hay un chico en el juvenil, Cobo, que está para jugar, por lo menos en Segunda B». Lo decía a todo aquel que le quisiera escuchar Santi Gutiérrez Calle, excoordinador de las categorías inferiores del Racing. Siempre. También durante el café que le gusta tomar en El horno de Remigio antes de esa tarea autoimpuesta de ir de vez en cuando a las Instalaciones Nando Yosu para ver el entrenamiento del primer equipo, como otras veces escruta al filial y aros equipos de la cantera. Lo decía también quien un año atrás había entrenado a los cadetes verdiblancos, consciente de que había futbolista. Máxime en una época en la que, lastrado en Segunda B, al Racing le resulta más sencillo dar la alternativa a canteranos que en la profesionalizada -y añorada en Santander- Primera División.

No comenzó demasiado bien ayer el canterano; una versión más ofensiva que la de Sergio Ruiz que sin embargo salió algo nerviosa o al menos imprecisa, con un par de pases fallidos de esos que pueden lastrar todo un partido. Pero el mediocentro no se amilanó. Según el Racing se vio superior y noqueó a la Arandina, el torrelaveguense se unió a la fiesta para disfrutar del fútbol y de la superioridad manifiesta de su equipo en una inyección de confianza que no les viene nada mal a los futbolistas forjados en los tiempos más canallas de La Albericia, cuando Harry y compañía jugaban a la rápida rentabilización y simultánea aniquilación de la cantera.

El caso es que Javi Cobo, titular hace dos semanas en Coruxo y suplente hace ocho días frente al Boiro, recuperó el puesto gracias a la lesión de Beobide. Esa nueva velocidad que Viadero ha imprimido a su equipo, con la línea de presión algo más adelantada y mayor ambición en el primer tiempo, le ha venido muy bien a ese Cobo del que tan bien hablaba Santi. Así fue como se rehizo del dubitativo arranque mientras aceptaba de paso el papel de inesperado secundario que le tocó representar cuando comenzó el festival goleador que coronó a Santi Jara, Abdón Prats y al generoso y enfadado Dani Aquino.

Tras el descanso, el elocuente triple cambio de los locales, con el que su entrenador mandó un claro toque de atención, les permitió recuperar tímidamente el mando y el torrelaveguense respondió con solvencia, ejerciendo como guardaespaldas de Peña con la misma eficiencia y trabajo sordo con el que se empleó en el primer acto, entonces para ser uno más del festival verdiblanco. Cierto es que a veces le costó unirse a la fiesta; tanto que cuando Lana indicó el primer cambio, ese que tanto enfadó a Dani Aquino, por un momento Cobo aprovechó para beber agua y rebajar pulsaciones, mientras el murciano perdía definitivamente su oportunidad de marcar en El Montecillo.

Hasta el final

A cambio, Javi Cobo sí que pudo terminar el partido, todo un dato en un futbolista que ya ha jugado en 22 jornadas esta temporada, pero en sólo nueve como titular y en cuatro, contando con la de ayer, hasta el silbido final. Para ello tuvo que sobreponerse a la involuntaria tarascada en el rostro que le dedicó Edgar justo antes de que Sergio Ruiz sustituyera a Peña en el tercer y último cambio verdiblanco antes del quinto plato del festín.