Granero, "con ganas y dispuesto" para volver seis meses después

Borja Granero, al término del entrenamniento de ayer en La Albericia
Borja Granero, al término del entrenamniento de ayer en La Albericia / Javier Cotera
  • El capitán del Racing admite que "los resultados del equipo lo han hecho todo muchos más fácil"

"Estoy preparado y con ganas". Escuchar a Borja Granero decir algo así no es noticia; siempre está dispuesto y nunca le faltan arrestos. Ahora bien, ayer sonó diferente. Quizás porque el significado de la frase manda al cajón oscuro seis meses de calvario personal. Es probable que el ver tan cerca "ese día con el que tanto has soñado" modifique cualquier comportamiento. El valenciano está a tres días de regresar a la competición después de medio año de recuperación. Se lesionó de gravedad en su rodilla –rotura de ligamento cruzado, ligamento lateral y menisco– y desde entonces no dejó de trabajar para un día como este. Como el del domingo.

"Primero pasas una fase de rabia que no quieres hablar con nadie, pero se pasa rápido y entras en otra fase en la que sólo piensas en volver". Estas otras palabras sonaban irreales por aquel entonces. Corría el 18 de octubre de 2016, días antes de pasar por el quirófano. El fino futbolista apareció en la sala de prensa de La Albericia con la pierna izquierda recta como un palo. Su rodilla no funcionaba y los presentes en aquella comparecencia se estremecían ante tal manifestación de positivismo. El próximo domingo se cumplirán seis meses menos un día desde la operación. "Los tengo más que contados. Era el cumpleaños de Álvaro Peña", recuerda con seguridad. Han pasado 360 días, algo que por aquel entonces sonaban a una herida incurable.Ahora son historia y si todo se confirma –con puntualidad inglesa según los médicos– Granero regresará a un terreno de juego. "El fútbol no me debe nada, más bien se lo debo yo". Sus frases son lapidarias. Esta última la pronunció con las muletas en al mano y con tanta contundencia que aún añadió más admiración a todos los que seguían el discurso proactivo del valenciano pese a ser un momento de tanta fatalidad.

Granero ha superado dos veces la peor lesión que puede afectar a un futbolista y lo ha hecho con una voluntad de hierro –la misma que pueda tener cualquier deportista en unas condiciones similares– pero con un talante que asombra. "Soy el capitán y debo ejercer como tal", señaló el día en el que volvió a La Albericia apoyado en sus nuevas compañeras. No habían pasado ni seis días cuando se dejó ver por un entrenamiento; apareció con el chándal del equipo y se sentó en el banquillo. El centrocampista combinó su trabajo en solitario con su presencia en el trabajo de sus compañeros. Se le podía ver de pie, en el centro del campo como un miembro del cuerpo técnico más. Sólo él –y algún preparador del equipo, auxiliar o recuperador– sabe de primera mano el calvario que se sufre cuando un futbolista tiene que entrenar apartado medio año; 24 semanas y quince jornadas después Granero volverá a sentirse futbolista, aunque el que le conoce puede asegurar que nunca dejó de serlo como tampoco abandonó su papel protagonista.

"No queremos precipitarnos", repitió Ángel Viadero una vez tras otra cuando se le preguntó por el posible regreso del valenciano. "Está dejándonos un poco alucinados con su recuperación. Hay que frenarle", añadía día tras día el técnico. Al capitán poco había que enseñarle; su mala fortuna se encargó de mostrarle el camino y de doctorarle en lesiones de rodilla ya que dos temporadas antes tuvo que superar el mismo trago. Experiencia amarga. En total un año en Santander viendo los toros desde la barrera. Pero todo tiene un fin en ocasiones todos los finales parecen el mismo repetido.

Siempre, capitán

Granero vuelve para ser importante. Protagonista. Su fútbol y personalidad son necesarios en este equipo de récord al que sólo se le recordará si asciende. Por esa razón, el cuerpo técnico, sin asumir riesgos, quiere que cuanto antes el valenciano vuelva a estar listo. "No es lo mismo un entrenamiento que una competición. Hay que verle como evoluciona", indicaba el doctor Mantecón hace unos días cuando su vuelta a los terrenos de juego empezaba a barruntarse. Sin embargo, el doctor Cruz es el aval más importante que tiene el propio Granero. "No tengo ningún residuo psicológico, ningún gesto raro que me recuerde a la lesión. Eso me dice el cirujano, que soy un privilegiado", explicó ayer en la vuelta a los entrenamientos del equipo en una semana crucial. Se ve fuerte y decidido. "Mis compañeros me dicen que vaya despacio y soy yo quien les dice que más deprisa", añade. El valenciano se ha encargado de reducir un mes su hipotético proceso de recuperación, ya que a los seis meses pronosticados para una rotura de ligamento cruzado se suele añadir uno más cuando también se produce la temida ‘triada’.

Durante su periodo de ausencia "lo peor ha sido no jugar, porque mis compañeros con los resultados me lo han puesto muy fácil". Se marchó a su destierro personal con el equipo líder del grupo y ahora que vuelve, la vida ha cambiado más bien poco. "El Racing sigue en el mismo sitio en el que le dejé, pero hay otros dos que han hecho las cosas igual de bien. Sólo puedo decir que veo al Racing muy bien". Granero sabe lo que es ascender y no hacerlo quedando primero de grupo. "Un play off es salgo independiente, pero lo que hayas trabajado antes claro que sirve y mucho. Este año llegamos con los deberes muy bien hechos".

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