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Un once titular sin canteranos

Los canteranos posan antes de que se inicie la temporada.
Los canteranos posan antes de que se inicie la temporada. / Javier Cotera
  • Sólo las bajas están permitiendo a los productos de La Albericia tener protagonismo

  • Las promesas acumularon 3.445 minutos de juego en la primera vuelta, por los apenas 1.812 de lo que se lleva disputado del segundo tramo liguero

A medida que la cuesta de la competición se ha ido empinando, los canteranos han ido perdiendo protagonismo en el Racing de esta campaña. Si todos los hombres están disponibles, ninguno de los chavales entran en las hipotéticas quinielas para el once titular. Con un Ángel Viadero fiel a sus ideas, es fácil aprenderse la formación de partida: Iván Crespo; Córcoles, Samuel Llorca, Mikel Santamaría, Julen Castañeda; Santi Jara, Álvaro Peña, Beobide (o Borja Granero, ahora que vuelve al equipo), Héber; Dani Aquino y Abdón Prats. Sólo las lesiones han permitido romper esa rutina y han posibilitado a los productos de La Albericia hacerse un hueco sobre el césped en el pitido inicial. Un dato: los jugadores surgidos de la base disputaron un total de 3.445 minutos durante la primera vuelta, mientras que en la segunda –a falta de cuatro partidos– esa cifra ha descendido a 1.812.

El debate sobre la cantera es casi tan viejo como el fútbol. Sí o no. Más o menos. Al final, todo se resume en apuestas. Es evidente que el Racing, esta temporada, ha dado un paso adelante en este aspecto. La pasada campaña se hizo sitio en la plantilla a futbolistas como Alain, Kamal o Isma Cerro que, a la postre, iban a dar un bajo rendimiento. Ángel Viadero decidió hacer las cosas de otra manera. Un equipo titular de garantías y, para los recambios, juventud. Suficiente o no, es la cuestión.

Las lesiones graves del inicio mandaron a los chavales a la primera línea. Nadie puede reprocharles nada. Cumplieron. Sin embargo, el club decidió apuntalar esas zonas con refuerzos. Por ejemplo, el lateral izquierdo, donde Julen Castañeda sufrió una luxación de hombro. Gándara y Camus cubrieron esa posición hasta la llegada de un Bontempo que se marchó poco después sin dar una nota afinada.

Más adelante, en el mercado de invierno, llegaron Israel Puerto, Santi Jara, Jagoba Beobide, Abdón Prats y Carlos Álvarez. En el trasiego, los canteranos han quedado en la parte de atrás de la cola. También es cierto que, hasta hoy, el rendimiento y los resultados del equipo han dado la razón a cuerpo técnico y Consejo de Administración por la apuesta.

Javi Cobo y Sergio Ruiz –si se cuenta al astillerense como canterano, ya que llegó la temporada anterior al filial procedente del Atlético Albericia– son los únicos que mantienen un protagonismo similar en los dos tramos del campeonato. Siempre han contado con minutos, aunque sus apariciones en el once titular se vieron favorecidas por las lesiones. Primero la de Borja Granero y, ahora, la de Jagoba Beobide. El torrelaveguense disputó 520 minutos en la primera vuelta y en la segunda suma 459. Su polivalencia le ha ayudado. Por su parte, Sergio Ruiz ha sido el más habitual de todos. De los 795 minutos de antes del parón navideño ha pasado a 743 en la actualidad. Alguno de los dos será titular el domingo, frente al Caudal (17.00 horas), pero todo apunta a que cuando Beobide vuelva y Borja Granero esté al cien por cien, quedarán de nuevo en un segundo plano.

Peor lo ha tenido Alberto. El cayonés tuvo un tramo de la primera vuelta en que se hizo con la titularidad. Así, tuvo presencia sobre el césped durante 370 minutos. Sin embargo, desde que arrancó el 2017 sólo ha jugado 36 minutos. Ni siquiera el pasado domingo, frente a la Arandina, dispuso de una nueva oportunidad pese a la goleada racinguista.

El otro futbolista surgido de La Albericia cuya participación ha decrecido es Gándara. Fue el chico para todo en tareas defensivas durante la primera mitad del campeonato. Un central que ha sabido reconvertirse a lateral. Las ausencias de Córcoles y Julen Castañeda le abrieron un hueco que aprovechó con creces. En total estuvo sobre el césped 850 minutos. Sin contratiempos en los últimos tiempos para el lateral derecho titular y con la llegada de Israel Puerto, su paso por el equipo en este 2017 se ha limitado a 324 minutos.

Hay un caso especial, que es el del más veterano de los canteranos. Las lesiones han perseguido esta temporada a Óscar Fernández. El de Piélagos inició la campaña como titular, pero una luxación de hombro le dejó en el dique seco durante tres meses. Justo cuando volvió, se encontró con la llegada de un Santi Jara que se ha convertido en indiscutible en el extremo derecho y con otra lesión muscular que le ha devuelto durante varias semanas al ostracismo. Ya recuperado, intentará recobrar parte del tiempo perdido en la enfermería.

Otros tres jugadores no han aparecido desde el cambio de año. Goñi, Josemi y Somavilla, que debutaron con el primer equipo en 2016, han regresado a la disciplina del filial. El camargués, que arrastra desde hace un tiempo problemas físicos, sumó un minuto el 8 de enero en Palencia. Hasta hoy.

Las cifras alcanzadas por los canteranos antes del ecuador del campeonato se vieron aumentadas también por la participación de dos futbolistas que abandonaron la disciplina verdiblanca en el pasado mercado invernal. Camus se marchó al Arenas de Getxo después de haber jugado 145 minutos. Sólo diez minutos menos que Laro, quien, tras un tira y afloja con el club, rescindió su contrato para recalar en el Racing de Ferrol, donde se ha convertido en protagonista.

El único que ha conseguido cambiar las tornas del resto de sus compañeros ha sido Pau Miguélez. El nojeño ha pasado de no entrar en las convocatorias del primer equipo en 2016 a aparecer con asiduidad en las citaciones. Así, entre rato y rato, y con una titularidad en su haber –gracias a la suplencia o toque de atención a un bajo Héber– ha sumado ya 100 minutos.

El sueño de cualquier racinguista es ver a su equipo logrando el mayor número de éxitos posible con una plantilla compuesta íntegramente por futbolistas de la cantera. Una utopía. La economía de guerra y la precaria situación deportiva del Racing han permitido abrir una puerta más grande entre La Albericia y los Campos de Sport de El Sardinero, aunque la exigencia que tiene el conjunto cántabro en Segunda División B dificulta también su protagonismo. Lo que todos ellos tienen claro, al menos así lo expresan cuando se les pregunta en alguna rueda de prensa, es que tienen la intención de aprovechar al máximo cada instante que tengan a su disposición. Cada minuto cuenta.