La vida en 180 minutos

  • El Racing, empujado por un estadio lleno, inicia el último envite por el ascenso ante el Barça B

  • El equipo de Ángel Viadero buscará un resultado positivo en casa que deje la eliminatoria a su favor para la vuelta

En 180 minutos, muchos racinguistas recorrieron el trayecto que separa Santander de Aranda de Duero hace unos meses, cuando su equipo jugó en El Montecillo. En 180 minutos, uno puede ver la película de El Padrino y le sobran dos para detener la cinta y acercarse al excusado. En 2007, Rafa Nadal batió a Roger Federer para alzarse con su tercer Roland Garros después de tres horas de pelotazos.

Casi el mismo tiempo que tardó Kilian Jornet en ascender y descender el Monte Cervino (4.478 metros de altitud). 180 minutos puede durar un examen importante. O incluso un parto, la ceremonia de estreno de una nueva existencia. Eso es lo que se juega el Racing hoy. Cuando el ‘Santander, la Marinera’ y ‘La Fuente de Cacho’ den paso al pitido inicial, a partir de ahí, la vida en 180 minutos.

Un envite, una cita, dividida en dos capítulos. Para no atiborrar. Para proteger la salud cardiaca del aficionado verdiblanco. Con el Barcelona B como compañero de reparto. La primera representación, esta tarde, en los Campos de Sport de El Sardinero. Esta vez, el Racing parte de un 0-0. Nada que ver con la invitación a la remontada que se trajo hace quince días de Villanueva de la Serena. La grada y el equipo lo dieron todo para superar una situación más que complicada. «Lo pasado no vale para nada. Ha estado bien. Ahora toca centrarse en el presente», dijo Ángel Viadero el pasado lunes. El pasado, como mucho, sirve para aprender. Para no cometer los mismos errores en el futuro. El fútbol, ese que tanto le debe al Racing, esta vez le ha otorgado una vida extra para luchar por el ascenso a Segunda.

Para la enésima cita clave, el de Canalejas ha realizado una convocatoria de 22 futbolistas. 22, que, multiplicados por mil, son prácticamente los otros que han entrado en la citación para recibir al filial blaugrana. Porque los Campos de Sport de El Sardinero brillarán en verde y blanco con su lleno total número 13 desde que el templo racinguista se inauguró allá por 1988. El estadio y sus ocupantes, como hace apenas siete días, jugarán un papel fundamental, tanto en los prolegómenos de la batalla como en el nudo y el desenlace.

Ángel Viadero continuará con el mismo guión de las anteriores eliminatorias. Repetirá once. Con la única excepción de Miguel Gándara en el lateral derecho. El canterano, importante en la primera fase del campeonato, ha vuelto a convertirse en necesario justo en el momento clave. La lesión de David Córcoles, que ha obligado al alicantino a decir adiós a la temporada antes de tiempo, ha dejado el flanco derecho de la defensa libre para el joven futbolista cántabro. Chico para todo en tareas defensivas. Central reconvertido a hombre de banda. Veterano prematuro. La otra alternativa que ha probado el técnico durante la semana para esa demarcación es la de Javi Gómez, quien podría entrar en la convocatoria definitiva –habrá cuatro descartes–, por lo que pueda pasar.

El resto de la zaga será la de siempre. Iván Crespo, a pesar de sus problemas estomacales, será el portero titular. Samuel Llorca y Mikel Santamaría le escoltarán por delante y Julen Castañeda, que se retiró antes de tiempo en la sesión del viernes, estará en el lateral izquierdo. Simple precaución. A falta de dos semanas para la conclusión de todo y con la vida en juego, no es momento de arriesgar lo más mínimo el físico de nadie.

Eso es precisamente lo que ha ocurrido con el doble pivote racinguista. Borja Granero y Jagoba Beobide han pasado la semana más mimados que de costumbre. Entre algodones. La sobrecarga de trabajo no tiene sentido a estas alturas. Por eso, los ocupantes de la sala de máquinas han entrenado a menor ritmo que el resto de sus compañeros. El músculo se ha hecho fuerte en el argumentario de Ángel Viadero, dejando la mayor capacidad técnica y de elaboración de Álvaro Peña en un segundo plano justo en el tramo decisivo de la temporada.

Santi Jara, por la derecha; y Héber, por la izquierda, volverán a ser los estiletes por ambos extremos. Los portadores de balones a los responsables del gol. Abdón Prats y Dani Aquino volverán a tener en su poder la llave del éxito, para abrir la portería culé. Porque el objetivo es el que es: sacar un buen resultado de cara al partido de vuelta en el Mini Estadi. Y eso pasa por ganar y no recibir ningún tanto que pueda tener la ventaja de ser doble. El Racing se agarra a sus últimos resultados en casa, donde las goleadas a favor y los escasos tantos cosechados por sus rivales han convertido el estadio verdiblanco en el escenario de una fiesta cada dos semanas.

El malo de la película

Enfrente, el equipo cántabro se encontrará al filial de uno de los mejores clubes del mundo. El malo de la película. Los de Viadero deben protegerse del talento individual innato de la filosofía de La Masía. Del aspecto siempre impredecible de un rival bisoño. Y, a la vez, debe aprovechar el bajón en el rendimiento azulgrana. Después de una espectacular Liga regular, en la que el Barcelona B fue campeón con mucho tiempo de antelación, el play off se está haciendo largo para los de Gerard López. La juventud es más débil ante la presión de una cita tan importante; la derrota en la primera eliminatoria frente a la Cultural Leonesa ha hecho mella; las piernas no andan tan frescas como hace unos meses; y el futuro de muchos de sus futbolistas en Segunda División, aún consiguiendo el ascenso, no está asegurado.

Muchos condicionantes en las mentes de unos futbolistas llamados a ocupar el puesto de los Messi, Iniesta, Sergio Busquets o Piqué. Casi nada. Aún les queda mucho por andar y esta última eliminatoria del play off de ascenso a Segunda es un paso más.

De todas formas, igual que ante el Villanovense fue clave que el pesimismo no pudo tumbar la fe del racinguismo, en esta ocasión no cabe el exceso de confianza. Esa debería ser la lección aprendida en el modesto estadio Romero Cuerda. De eso se trata esto. De dejar atrás el fútbol modesto, los campos pequeños, el precario penar por la Segunda División B. Y para ello, no valen medias tintas. El equipo de Ángel Viadero debe poner toda la carne en el asador. Un rato tonto puede ser mortal. En 180 minutos el Racing puede subir al cielo o perder la vida. La única válida es la primera opción.

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