Aquino y Lázaro, entre algodones

Borja Lázaro protege el balón ayer en La Albericia ante Héber. /R. Ruiz
Borja Lázaro protege el balón ayer en La Albericia ante Héber. / R. Ruiz

Ambos, con molestias pero sin rotura, completarán un trabajo específico para llegar a punto al domingo

Marcos Menocal
MARCOS MENOCALSantander

Dani Aquino y Borja Lázaro: Modo precaución. Los dos delanteros afrontan desde ayer un plan de trabajo específico cuya única misión es la de no poner en peligro la presencia de ninguno de ellos el domingo en El Sardinero. Ambos sufren molestias en el bíceps femoral de su pierna derecha, pero afortunadamente ninguno padece una rotura de fibras. Lo del madrileño quedó descartado la semana pasada después de pasar por la clínica, aunque no le permitió estar presente en Tafalla; por su parte el murciano respiró tranquilo ayer por la mañana al confirmar las pertinentes pruebas médicas que no existía ningún daño muscular al margen de una contractura en la zona.

Dada la importancia de los dos futbolistas en cuestión, el cuerpo técnico capitaneado por Carlos Pouso planificó ayer para ellos una tarea muy liviana. Lázaro participó en la primera parte del entrenamiento, pero pronto se retiró. Apenas media hora se ejercitó con el grupo y después finalizó la sesión en el banquillo. En cambio Aquino ni tan siquiera se calzó las botas. Cumplió con una rutina en el gimnasio y compartió los últimos minutos de la jornada con el equipo, pero de un modo testimonial. Los dos delanteros se mostraron optimistas de cara a sus concurso el próximo domingo y en el caso del murciano, satisfecho de que no fuera más grave el contratiempo que le obligó a retirarse antes de tiempo ante la Peña Sport.

El caso es que no son dos jugadores normales sino más bien los dos futbolistas más diferentes y, por tanto, más determinantes, que tiene la plantilla racinguista y de ahí la preocupación por no asumir ningún riesgo durante la semana. Para Lázaro será la segunda semana en un estado de semidisponibilidad, ya que desde su debut ante el Sporting de Gijón B (28 de enero) el atacante entrena a medio gas. Es probable que la inactividad a la que le obligó la lesión de rodilla que sufrió con el Alcorcón -estuvo de baja entre octubre y diciembre- le pasara factura en su primer día de competición. Diez días después, su estado es mucho más optimista, sin embargo sigue sintiendo molestias y no quiere arriesgar. Con Aquino, los médicos también están tranquilos después de sus antecedentes; el murciano también cayó lesionado en la tercera jornada de Liga (Gernika) y a pesar de que en esa ocasión se produjo una microrrotura muscular apenas se perdió un partido -de Copa del Rey y por precaución- por lo que se confía en su facilidad para recuperarse de este tipo de lesiones.

57 minutos es el tiempo que ambos, Lázaro y Aquino, han coincidido desde que el madrileño llegó al Racing

El pronóstico por tanto es positivo, habrá que esperar hasta el sábado, pero lo más presumible es que ambos estén listos para entrar en la convocatoria. Si esto ocurre será Pouso quien se encargue de darles cabida a ambos en el equipo. Si bien con el sistema fetiche de Viadero los dos delanteros encajaban perfectamente en el ataque, la nueva propuesta del vasco deja dudas. No es menos cierto que los buenos jugadores siempre tienen un puesto en cualquier dibujo, pero merece una reflexión. Después del desastre que supuso el partido en Tafalla, Pouso es probable que le esté dando una vuelta al planteamiento con el que se enfrentará al Izarra. Si mantiene su 4-1-4-1 tiene más sentido que el delantero referencia sea Borja Lázaro por lo que Aquino vería modificada su posición y, por tanto, su tarea. El murciano se escoraría a la banda, bien a la derecha para jugar con la pierna cambiada o bien a la izquierda su lado natural. No obstante, el vasco no tiene tan arraigadas las ideas como su antecesor -Viadero rara vez alteró su filosofía- y entra dentro de los planes que pueda debutar en El Sardinero con un dibujo más atrevido en el que ambos delanteros encajen perfectamente.

Sin pistas

En cualquier caso será difícil que el entrenador desvele su secreto como bien anunció en su primera rueda de prensa: «No es que juegue al despiste, pero es raro que adivinéis las alineaciones», adelantó. Ayer no se dio la circunstancia para que se intuyese el orden táctico que pretende utilizar, pero en su manual de estilo tampoco suele aparecer el entrenar con el once inicial que planea. Además, la abundante agua caída y los fuertes temporales que están azotando a Cantabria dificultan aún más la situación. El deseo de Pouso es trabajar en El Sardinero un día de esta semana, pero es evidente que perjudicaría el estado del césped y por ello no se lo plantea.

El concurso de los dos arietes condiciona el resto del equipo, ya que si Aquino termina ocupando una banda habrá un damnificado que no se vista; Álex García aparece como el futbolista que más opciones tiene de salir del equipo aunque son sólo presunciones. El técnico tiene que buscarle sustituto a Antonio Tomás, sancionado, y podrá contar con Paco Regalón después de recuperarse del todo. En la jornada de ayer no estuvo Adán Gurdiel, que por un golpe en el tobillo no saltó al terreno de juego. No parece grave y con un día de descanso solucionará sus molestias. También Juanjo se retiró unos minutos antes de terminar el entrenamiento más que nada por precaución; el cántabro, autor del gol de su equipo en Tafalla, se cargó la zona de los isquiotibiales durante el partido ante los navarros y el lunes, pese a ser día libre, acudió a La Albericia a tratarse. Tampoco preocupa su estado de cara al partido del próximo domingo.

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