Unos días «para olvidar»

Unos días «para olvidar»
Miguel de las Cuevas

En la sesión de entrenamiento en La Albericia reinaron el silencio y las cabezas bajas tras la goleada recibida en Zubieta

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Aunque lo pareciese, el de ayer no fue un lunes cualquiera. Después de la desgraciada tarde de domingo, amaneció, como siempre preveía Manolo Preciado. En las redes sociales se vertían lágrimas y bilis a partes iguales. Y en las Instalaciones Nando Yosu de La Albericia, el silencio. A pesar del buen tiempo, al Racing ayer fueron a verle entrenar prácticamente los obligados. Seguramente por despecho después del tristísimo partido frente a la Real Sociedad B. «Un día para olvidar», recordaba Iván Crespo después de la sesión de ayer. Mañana de cabezas bajas.

La sesión fue la habitual de la jornada post-partido. Los titulares en Zubieta, salvo Óscar Fernández, se ejercitaron en el gimnasio y el resto, incluido el futbolista de Piélagos, se puso a las órdenes de un Carlos Pouso que ya parece resignado a su suerte. Todos, menos Gándara. Al chaval, que le tocó salir a pecho descubierto y con el tobillo izquierdo como una bota por delante de compañeros más veteranos para dar la cara ante los medios tras el desastre ante la Real B, se quedó en la enfermería a causa de un doloroso esguince.

En esta soleada mañana de lunes, de negrura para el racinguismo, fue el segundo capitán quien salió a la palestra para dar explicaciones de lo ocurrido. Iván Crespo no suele esconderse. «Era la oportunidad para salvar la temporada, que no había sido buena, y no estuvimos a la altura de la circunstancias. El rival nos sacó del campo desde el minuto uno», explicó, antes de reconocer que el equipo estuvo «blando» y que «si estamos como estamos es porque los demás han sido superiores y porque nosotros no hemos sido suficientemente buenos». El de Viveda, aunque realista, quiere apurar las opciones: «Tenemos que hacer nuestro trabajo y esperar que haya un milagro. Es prácticamente imposible, pero mientras hay vida, hay esperanza». El portero, uno de los mejores jugadores del equipo esta temporada, reconoció su propósito de continuidad. «Tengo contrato durante dos años más. Vine aquí con un objetivo y mientras me dejen voy a pelear por ello. Al final, yo no decido. Decide la dirección del club y ellos verán lo que es mejor para el Racing. Estoy contento, no con la situación actual, pero sí de estar aquí. Es mi club y voy a luchar hasta el último día que me dejen por volver a jugar en Segunda».

Entonces, los focos que no había en La Albericia se trasladaron rápidamente hasta los Campos de Sport de El Sardinero, donde se iba a cocer una noticia del día ya barruntada. La dimisión de Manolo Higuera y otros cuatro miembros del Consejo de Administración. El ya expresidente llegó con unos cuarenta minutos de antelación. Allí le esperaba el abonado número 1 del club, Mauricio Gómez. «He venido a felicitarte...», anunció el veterano aficionado antes de terminar la sentencia con acidez: «Echaste a uno para ponerte a ti».

Gómez no fue el único abonado con muchas canas y partidos del Racing a sus espaldas que quiso acceder a una rueda de prensa importante para el devenir del club. «Pues si no dejáis entrar a un socio, no vuelvo a El Sardinero», espetó ante el anuncio de que la comparecencia era sólo para medios de comunicación. Periodistas y miembros de la prensa, que ayer fueron más que de costumbre, porque la cita iba a tener miga. No todos los días un equipo fracasa con estrépito. No todos los días dimite un presidente.

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