Racing

Los diez retos para el nuevo presidente

Los diez retos para el nuevo presidente
Alberto Aja

El club espera la vuelta de Alfredo Pérez y Pedro Ortiz, que no han decidido quien será el nuevo presidente

Aser Falagán
ASER FALAGÁNSantander

El Racing busca nuevo presidente. Para más señas, lo hace el Grupo Pitma. Más en concreto sus copresidentes Pedro Ortiz y Alfredo Pérez. Sobre todo el segundo, el que más próximo está al proyecto del Racing –la implicación es común–. Quien ocupe el sillón de presidencia que utiliza aún Tuto Sañudo –Higuera nunca utilizó ese despacho– será una figura muy diferente a la de su antecesor. Sus funciones irán entre lo ejecutivo y lo representativo. Pitma ya ha aterrizado en el equipo y su gestión no será tan personalista como con Higuera, algo a lo que también ayuda que la sociedad cuente ahora con un equipo antes inexistente, después de que las directivas herederas de Lavín encontraran el club esquilmado en todos los sentidos; también en cuanto a su estructura.

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Manolo Higuera había perdido buena parte de su capacidad ejecutiva. Su salida supone un contratiempo para el grupo Pitma por perder su cabeza visible en el Racing –y, de paso, una persona a la que dirigir las críticas–, pero constituye a su vez un paso natural. Todo está pendiente de la decisión final del Alfredo Pérez. Desde que el Grupo Pitma desembarcó en el Racing ha sido siempre el más vinculado al equipo desde un punto de vista afectivo o de interés personal, si bien el compromiso de ambos máximos accionistas ha sido común. Será entonces cuando se comiencen a hacer movimientos. Entretanto, nadie se atreve a moverse en el Racing.

1

Buscar un entrenador

A menos que se produzca el milagro de un ascenso, la continuidad de Carlos Pouso parece muy poco probable, aunque no se hará nada oficial hasta que concluya la temporada. El motivo, es que el Racing quiere blindarse ante cualquier hipotética carambola que, contra todo pronóstico, le permitiera disputar el play off e incluso ascender. No es la hoja de ruta con la que se trabaja en el club, que da por hecho que la temporada terminará el domingo, pero el primer paso será elegir técnico. Y se puede hacer incluso sin presidente, puesto que el Racing tiene patrones, gerente y director deportivo. E incluso un presidente dimisionario, pero aún en funciones.

2

Reconstruir la plantilla

El primer reto que deberá afrontar el nuevo presidente es la reestructuración de la plantilla. Algunos futbolistas terminan contrato, en especial jugadores franquicia cuya continuidad estaba condicionada al ascenso a Segunda. Es el caso de Lázaro y el canterano Óscar Fernández. Otros como Aquino tienen contrato en vigor, pero pueden ser apetecibles para equipos de mayor categoría. Higuera le convenció para fichar por el Racing y un año después para renovar, pero este nuevo fiasco puede alejar al murciano de Santander. La orden es estricta y tajante: no llevar a cabo ninguna operación ni ofrecer prórrogas de contrato hasta que termine la temporada y el Racing sepa en qué categoría militará.

3

Combatir la desafección

Tres fracasos consecutivos han minado la confianza y la paciencia de los aficionados. La actual temporada es la de menos afluencia a los Campos de Sport y el número de abonados se mantiene en muy buenos guarismos para la segunda B, siempre entre los 8.000 y los 9.000, pero desciende ligeramente. Además, una de las nuevas cabezas visibles, el director general, Víctor Alonso, tiene un conflicto abierto con la Gradona y algunas peñas que no ha conseguido cerrar. Todo surgió cuando se impidió la entrada de unos aficionados por portar unas camisetas. Se acusó a Alonso de haber tomado esa polémica decisión. El club lo niega, pero tardó mucho en desmentirlo.

4

Sanear el club

Será la tarea más sencilla para el nuevo ejecutivo. Cuenta con el apoyo del Grupo Pitma, que desde su entrada en el Racing en diciembre de 2016 ha efectuado diversas inversiones. Se pueden cuantificar en cuatro o cinco millones de euros, pero se trata solo de una estimación, dada la negativa de la empresa a ofrecer cualquier dato al respecto. La plantilla cobra al día, se cumple el calendario de pago de los atrasos a los empleados y la deuda tributaria se ha reducido de los casi doce millones de euros que construyeron el techo a alrededor de cinco. También se pagan al día los plazos concursales y otros pasivos, en ocasiones con fondos propios y en otras gracias a la línea de crédito del Grupo Pitma.

5

Convenio del estadio

Manolo Higuera dejó negociada con la alcaldesa Gema Igual la renovación del convenio de uso de los Campos de Sport de El Sardinero, que además debía regular la explotación de la publicidad exterior a favor del Racing. El documento está paralizado. A día de hoy sigue pendiente de que la intervención del Ayuntamiento de Santander dé el visto bueno, por este motivo el Racing debe funcionar aún con un insuficiente, antiguo y ambiguo contrato de dos páginas que ni siquiera se refiere al actual estadio, sino al antiguo, demolido en 1988. Una de las tareas pendientes es reactivar la aprobación del documento por parte del Consistorio.

6

Salir del pozo

Las prisas han sido malas consejeras para la directiva saliente, pero precisamente los tres fracasos consecutivos han convertido el ascenso a Segunda B en una urgencia histórica. No sólo para multiplicar los ingresos y hacer el equipo apetecible en todos los sentidos, sino también para evitar que los aficionados se desenganchen del equipo. Algo que ya es palpable únicamente atendiendo a la cifras de público asistente a los Campos de Sport cada domingo. Con el club alejado de la élite resulta más complicado que las nuevas generaciones se identifiquen con el Racing. Tanto los dimisionarios como los propietarios son conscientes de ello.

7

Evitar la fuga de canteranos

Un Racing de Segunda B tiene menos posibilidades de retener a sus canteranos que en la época en el que estaba en la élite. Además, la economía de guerra impide que se lleven a cabo nuevas inversiones en La Albericia, unas instalaciones en las que se han renovado el cerramiento y los campos de hierba artificial. Sin embargo, el edificio presenta muchas deficiencias, en sus menos de diez años de vida, consecuencia evidente del abandono que sufrieron las Instalaciones Nando Yosu en un momento y la escasez de fondos posterior. Se apostó por acudir en masa al mercado para buscar un ascenso inmediato que asegurara la viabilidad económica del club. Al final no se cumplió ni lo uno ni lo otro.

8

Profesionalizar la sociedad

El Racing se ha ido dotando de una estructura cada vez más profesional conforme sus cuentas le han permitido abandonar el voluntarismo. En un primer momento profesionales de todos los sectores apoyaron al club en su gestión de forma desinteresada, pero el objetivo del nuevo presidente debe ser continuar con la línea de profesionalización ya iniciada por la directiva saliente. Deberá hacerlo, eso sí, sin crear una estructura demasiado abultada para la Segunda División B. De hecho, la anterior dirección recibió críticas de varios sectores tanto por tener un organigrama estructurado como por no tenerlo.

9

Resetear el equipo

El Racing ha arrastrado todo el año la sensación de no haber tenido descanso. Al disputar las tres rondas del play off de ascenso la temporada pasada, ni la plantilla deportiva ni el personal no deportivo tuvieron vacaciones. La directiva y el entrenador habían acusado el golpe y el entorno había perdido confianza. El proyecto de 2017, marcado por la continuidad nació así muy cuestionado, sin tiempo para resetear. El nuevo presidente tendrá otro entrenador, otros ejecutivos, probablemente una plantilla más que renovada y mucho más tiempo de vacaciones entre temporadas. En consecuencia, le será más sencillo apagar y volver a encender.

10

Cerrar los frentes judiciales

Cada vez son menos, pero el Racing aún hay varios procesos en los tribunales relacionados con el Racing. Entre ellos la querella de los exfutbolistas contra Francisco Pernía y Ángel 'Harry' Lavín y otras piezas que aún colean. Para ello seguirá contando, si así lo solicita, con el apoyo de Manolo Higuera, que es además el letrado del Racing en algunas de estas causas y parece dispuesto a seguir representando al club en los tribunales si así se lo piden unos accionistas mayoritarios que tienen depositada una gran confianza en él. Sería un problema menos para el nuevo presidente, que podría tener una importante ayuda externa en procesos muy farragosos.

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