Fútbol | Segunda B

El mayor de los ridículos

El mayor de los ridículos
Miguel de las Cuevas

El Racing es humillado por la Real B y queda a la espera de un milagro para entrar en un play off que no merece

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Estaba todo en contra. Un rival con una dinámica espectacular; unas cuentas difíciles de cuadrar; las inoportunas lesiones de dos futbolistas claves como Sergio Ruiz y Borja Lázaro y, sobre todo, la triste andanza del Racing a lo largo de toda la temporada. Nervios. Miedo a uno mismo. A pesar de todo, el racinguismo quiso creer. Puso todo para que su equipo no tuviese excusas para no estar a la altura en una cita a vida o muerte. Las complicaciones son un muro complicado de derribar, pero, a la vez, una oportunidad para dar la talla. Para mostrar grandeza. Para redimirse de todo lo anterior. Y el equipo de Carlos Pouso, en su gran final, no estuvo a la altura. Quizá, ni estuvo. Y resultó completamente humillado por un equipo que certificó su pase automático al play off de ascenso. Pues tenía razón Julen Castañeda: «Si no hacemos las cosas bien, la Real B nos puede pasar por encima tranquilamente». Tal cual. Lo peor de todo es que, no por esperado dejó de ser doloroso. Y el Racing queda ahora a merced de un milagro en la última jornada para meterse en un play off de ascenso a Segunda División que probablemente ni siquiera merece.

Carlos Pouso dio el enésimo bandazo táctico desde que llegó a Santander. Una inseguridad que ha quedado patente en su equipo cada domingo. Sin personalidad propia. Y de esta manera, la Real Sociedad B cogió al Racing por la pechera y lo meneó como si fuese un pelele. Pareció un partido de hombres contra benjamines. Un rondo del filial blanquiazul. Así, mientras los verdiblancos corrían sin premio detrás del balón al tiempo que los locales iban gestando la compra de su billete matemático para el play off de ascenso. El inicio fue el mismo que el del partido contra el Sporting B en los Campos de Sport. Incomparecencia. El problema es que, en esta ocasión, fue el inicio, el nudo y el desenlace.

El Sanse lo hizo extremadamente fácil. Sin apenas oposición. Dos paredes por la banda derecha, centro al área y remate a placer. Gol de Celorrio. 1-0. El encargado del marcador electrónico de Zubieta dejó el puesto posado sobre el botón local. Otra vez. Con escasos minutos de diferencia. Iván Crespo tuvo que intervenir, ágil, para repeler un remate de cabeza y el rechace le cayó a Sanz, que no perdonó al moribundo equipo cántabro.

3 Real Sociedad B

Zubiaurre, Gorosabel, Le Normand, Lapeña, Arrieta, Guevara, Sanz (Gorostidi, min. 75), Sangalli (Sola, min. 75), Capilla, Olaizola, Celorrio (Dávila, min. 66).

0 Racing

Iván Crespo, Gándara, Juan Gutiérrez, Gonzalo, Julen Castañeda, Jerín, Borja Granero (Héber, min. 46), Óscar Fernández (Quique Rivero, min. 46), Franco Acosta, Dani Aquino y César Díaz (Pau Miguélez, min. 70).

Goles:
1-0, min. 6: Celorrio. 2-0, min. 13: Sanz. 3-0, min. 48: Sangalli.
Árbitro:
Herrero Arenas (Comité Aragonés).
Incidencias:
Zubieta. Césped en perfecto estado, en una tarde soleada.

¡Oh, sorpresa!, el Racing hizo acto de presencia a los veinte minutos de partido. Cuando a la parroquia verdiblanca desplazada hasta tierras guipuzcoanas ya le habían arrebatado toda la ilusión y cualquier ápice de optimismo restante. Franco Acosta robó un balón, se acercó a la frontal del área y su tiro se marchó alto. Con la sensación placentera que otorga el haber hecho los deberes rápido, antes de tiempo y con nota, la Real Sociedad B le cedió algunas migajas a un Racing que ni con esas hizo pensar en una posible remontada. Un lanzamiento de falta de Dani Aquino que se marchó cerca del poste derecho de la meta de un Zubiaurre que habrá vivido pocos partidos tan plácidos. Fue un simple chispazo. Quizá una equivocación de la Real Sociedad B. O una cabezada ante tal comedia.

La afición del Racing: «Esta camiseta no la merecéis»

El descanso no fue más que eso. Un receso en mitad del ridículo racinguista, que continuó tras la reanudación. Un espacio de lucimiento para los futbolistas locales. Sangalli agarró la pelota y vio su oportunidad. Como regateando conos en un entrenamiento. Superó la línea defensiva racinguista con una facilidad pasmosa y batió a un Iván Crespo totalmente vendido. Un tanto, el tercero, que encendió las ira de la afición racinguista. Entonces empezaron a recordar lo desastrosa que ha sido toda la temporada. Desde la confección de la plantilla, pasando por la falta de plan en el banquillo –con cambio de entrenador incluido– y llegando a un rendimiento muy bajo, bajísimo, de gran parte de los futbolistas que componen el equipo cántabro. Lo que mal empezó tiene todos los visos de que acabará mal. Camino de convertirse en la peor temporada deportiva del club verdiblanco. Y la afición volvió a pedir cabezas ayer. «Esta camiseta no la merecéis» y «directiva dimisión» fueron los nítidos mensajes escuchados en Zubieta.

Minutos de la basura

Mientras tanto, fueron pasando los minutos. Demasiado lentos para el castigo que estaban sufriendo los más de 400 cántabros asqueados en la grada. César Díaz tuvo la oportunidad de maquillar ligeramente el horrible rostro racinguista. El manchego se plantó delante del portero. Mano a mano. Sin embargo, Zubiaurre, genial, sacó una mano espléndida abajo para desbaratar la ocasión. Ni con esas. Poco después, sendos remates de cabeza de Dani Aquino y de Gonzalo completaron el tristísimo bagaje ofensivo de un Racing que, aunque se jugaba la vida, no fue capaz de defenderla.

A partir de ahí, la Real Sociedad B, sesteando con el gustito que deja el solete pegando en la cara, le dejó la pelota un rato al desconsolado Racing. Para que jugase un poquitín al menos. Pero nada de nada. Fue la más clara muestra de esa expresión tan futbolística de 'los minutos de la basura'. Desde el gol de Sangalli, en el minuto 48, ya nada tuvo sentido. O quizá desde el minuto 6 ya estaba toda la paparda vendida. Los estertores de una tarde horrible.

¿Y ahora qué? Pues a esperar al partido del próximo domingo frente al Real Unión, que tiene pinta de mero trámite. Porque, salvo carambola mayúscula, el Racing ya no tiene nada que hacer. Haber hecho los deberes antes, que diría aquel. Habrá que animar al Tudelano –próximo rival del Athletic B–, por lo que pueda pasar. Y si se cumplen los pronósticos, borrón y cuenta nueva. Hay muchas cosas que cambiar en este Racing, que esta temporada se ha arrastrado por la Segunda División B.

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